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Womanizer: Este es el gadget que revolucionó la tecnología sexual

Un experimento que se inició en el sótano de un inventor alemán está ayudando a lograr el orgasmo femenino en todo el mundo.

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¿El Womanizer es para el comedor o para el dormitorio? Tal vez para ambos.

Wow Tech

Cuando Michael Lenke tomó la decisión de luchar contra la desigualdad entre hombres y mujeres, no tuvo que viajar muy lejos. Bajó las escaleras hasta llegar al sótano de su casa en Metten, Baviera, en el sur de Alemania, tomó una bomba de acuario y una manguera de plástico y se puso manos a la obra. La desigualdad que Lenke quería corregir no tenía que ver con dinero o liderazgo, sino con el orgasmo femenino.

Muchos estudios (enlace en inglés) demuestran que la mitad de todas las mujeres rara vez o nunca tienen orgasmos. Cuando Lenke leyó estos datos estadísticos, se sorprendió y decidió hacer algo al respecto.

"Examiné todas las posibilidades técnicas y pensé: probablemente la presión del aire funcione", dijo Lenke.

Siete años y millones de orgasmos después, la creación de Lenke, conocida como Womanizer (término que en español significa "mujeriego"), se ha convertido en uno de los dispositivos de tecnología sexual más vendidos en el mundo, a pesar de que su nombre genere más incomodidad de lo previsto entre sus clientes angloparlantes. Según Wow Tech, la compañía con sede en Berlín que se creó a partir del negocio de Lenke y otra empresa en 2018, las ventas del Womanizer han superado las 3 millones de unidades, lideradas por compradores en Europa y Estados Unidos.

El inventor alemán de 70 años descubrió que el orgasmo femenino no es realmente un misterio. Es más bien una cuestión de presión, succión y circulación sanguínea. Por su parte, el Womanizer es un ejemplo de cómo los dispositivos de tecnología sexual para mujeres han pasado de ser herramientas de clasificación triple X a productos de estilo de vida comercializados como un medio para el empoderamiento femenino.

Sin embargo, para que eso ocurriera, primero había que desexualizar el marketing de los dispositivos de tecnología sexual. Y esto no era precisamente una tarea sencilla.

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El modelo Womanizer Premium.

Wow Tech

En enero, por primera vez en los 50 años de historia de la enorme feria comercial CES en Las Vegas, se podrán exhibir dispositivos de tecnología sexual dentro de la categoría de salud y bienestar, siempre y cuando sean "innovadores e incluyan tecnología nueva o emergente". Esto luego de una controversia desatada en 2019 sobre lo que está permitido y lo que no.

Los parámetros para definir esto no han estado tan claros en el pasado.

La Consumer Technology Association (CTA), que organiza CES, otorgó a la compañía de tecnología sexual Lora DiCarlo el codiciado Premio a la Innovación en la categoría de robótica y drones en la feria de 2019. Un mes después, la CTA les retiró el premio, pero tuvo que restablecerlo luego de una protesta pública. Esto desencadenó un debate sobre discriminación de género y sobre si los dispositivos sexuales deberían considerarse tecnología.

"Siempre ha habido una sexualización de la tecnología en CES", dijo Carolina Milanesi, analista de Creative Strategies. "Pero, hasta ahora, las mujeres eran actores secundarios [subordinados a] el placer de los hombres asistentes. Esta era la primera vez que había un dispositivo únicamente para el placer de las mujeres".

El duro camino hacia el orgasmo femenino

Lenke, un inventor autodidacta, ha patentado una máquina para combatir la fiebre del heno y un sistema de alerta de terremotos. El "Happy Bonsai" (bonsái feliz), un proceso que reduce el tamaño de las plantas sin necesidad de ingeniería genética, hizo millonario a Lenke a los 27 años. Pero el camino hacia el orgasmo femenino fue "más accidentado" de lo que esperaba, dijo. La parte más difícil fue que, como hombre, no podía sentir un orgasmo femenino.

Por ello, le pidió a su esposa Brigitte Lenke, de 57 años, que colaborara ayudándolo a probar los prototipos que iba construyendo. Brigitte es banquera y socia comercial de Michael desde hace mucho tiempo. Llevan 30 años casados y viven en Metten, un pequeño pueblo ubicado a orillas del río Danubio, cerca de un famoso monasterio benedictino que data del año 766. Durante el proceso de investigación para esta nota, Brigitte no estuvo disponible para una entrevista.

Michael discute todas sus ideas de inventos con Brigitte en la mesa de su cocina. Por lo general, ella descarta la mitad de las propuestas. Pero con el Womanizer, Brigitte vio el potencial de inmediato. Y según Michael, fue ella la que tuvo que soportar la incomodidad, el dolor y el completo aburrimiento que se requirieron para materializar el invento.

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Brigitte Lenke y Michael Lenke con algunos modelos del Womanizer.

Wow Tech

El nombre del dispositivo fue idea de Brigitte, quien quería resaltar que este producto era únicamente para mujeres. El primer prototipo que Michael ensambló en su sótano se parecía más al dínamo de una bicicleta vintage que a un sofisticado producto para consumidores. Michael pidió a su esposa que probara este prototipo, que funcionaba con la bomba de metal de un acuario. Ella aceptó y colocó la manguera sobre la parte más sensible de su cuerpo, según un artículo publicado en la revista alemana Süddeutsche Zeitung Magazin (enlace en alemán).

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El prototipo del Womanizer consistía en una bomba de acuario modificada y una manguera de plástico.

Michael Lenke

"Técnicamente, la bomba de acuario modificada funcionaba", dijo Michael. "Pero no para mi esposa. Aún me lo saca en cara".

La razón de ello era que la succión era demasiado fuerte. El clítoris tiene 8,000 terminaciones nerviosas, el doble que el glande del pene. El primer intento simplemente tenía demasiada succión. Lenke agregó un segundo compresor. A veces, la vibración no era la correcta. A veces, Brigitte no sentía nada en absoluto. Estas pruebas ocupaban una parte importante de su tiempo, comentó Brigitte en una entrevista (en alemán) con el tabloide alemán Bild. "Después del trabajo, estaba planchando, y me dijo: 'Ven a la habitación y pruébalo".

Finalmente, después de dos años de ensayo y error y pruebas de Brigitte, Michael lo logró.

"Es este", recuerda que le dijo su esposa. "Será un éxito mundial".

Más allá de las palabras

Cinco años después del lanzamiento del primer Womanizer, hay casi una docena de versiones del producto, cuyos precios oscilan entre los US$69 y US$299. El Womanizer Pro40, que se vende por US$99 en Amazon, tiene una calificación general de 4.1 sobre 5 estrellas y el 68 por ciento de los compradores le dan una calificación de 5 estrellas. Entre los comentarios se puede leer:

"Sinceramente, no sé cómo vivía antes de tener uno".

"Diez años de posmenopausia y los medicamentos asociados la dejaron sin la capacidad de poder sentirse satisfecha. Este dispositivo entró en nuestras vidas como un rayo de sol. Había olvidado lo divertido que es escucharla gemir. Ella está encantada de poder sentir ese placer nuevamente".

"¡Oh, por Dios! Esto está más allá de las palabras".

"Tuve que quitárselo de las manos para que se detuviera. Creo que si lo coloco en un palo y lo cuelgo frente a ella, podría ganar la maratón de Boston".

"Mi única crítica: el nombre es terrible. ¡¿Quién diablos se sentó y propuso un argumento comercial con ese nombre tan estúpido?!".

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El modelo Womanizer Classic.

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Y así es cómo funciona: una cabeza de silicona sella el clítoris. Dentro de esta pequeña área, se genera una variación constante entre vacío y sobrepresión, lo que ayuda a impulsar la circulación sanguínea. Michael Lenke dijo que su dispositivo tiene una garantía del 95 por ciento de llegar al orgasmo. "Las mujeres llegan al orgasmo incluso si no lo quieren o no buscan tener uno", dijo.

Esto también despertó las críticas de algunas consumidoras. Algunas sentían que usar un Womanizer era como comer una barra de reemplazo de comida en lugar de disfrutar de un estofado hecho en casa. El resultado es el mismo: estás bien alimentada. La satisfacción, sin embargo, significa algo distinto para cada persona.

Algunas sentían que el clímax era demasiado mecánico, algo más similar a un estornudo que a una experiencia sensual. Para atender esta queja, la compañía incorporó una nueva configuración que elimina la previsibilidad de la reacción corporal.

Aun así, el hecho de no tener contacto con el clítoris distingue al Womanizer de otros dispositivos. "El punto clave era desarrollar algo que no vibrara y que no necesitara ningún contacto con la piel", dijo Michael.

El Womanizer trabaja con una tecnología de aire patentada por Lenke.

"Eran innovadores en el mercado", dijo Coyote Amrich, quien durante los últimos 14 años se ha desempeñado como directora de compras en la tienda de sexo positivo para adultos Good Vibrations. El Womanizer está entre sus cinco productos más vendidos (el número 1 es el vibrador Magic Wand). Pero el Womanizer fue un pionero: muchos de los llamados "chupaclítoris" aparecieron después, "tratando de imitar [las] sensaciones [que produce el Womanizer]", dijo Amrich.

Chorros de bañera

Cuando se habla del placer femenino, al parecer el clítoris fue una especie de secreto durante gran parte de la historia mundial. Fue recién en la década de 1960 cuando las feministas refutaron la idea freudiana de que el orgasmo femenino debía ser únicamente vaginal y lograrse a través de la penetración.

En gran medida, la tecnología sexual temprana se camuflaba como alguna otra cosa o se utilizaban dispositivos domésticos como juguetes sexuales. El vibrador Magic Wand, con su apariencia poco provocativa, similar a la de un aparato de cocina, fue fabricado inicialmente para aliviar dolores musculares. Pero pronto pasó a ser usado en las sesiones de la educadora sexual Betty Dodson. El bidé, un aparato de baño que rocía agua, ayudó a las mujeres a llegar al orgasmo durante años, por no mencionar los cabezales de ducha y los chorros de la bañera. Michael Lenke sabía todo esto mucho antes del Womanizer, pues había inventado un dispositivo al que llamó Magic Finger (dedo mágico), el cual vibraba y servía para aplicar crema hidratante en la cara.

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La educadora sexual Betty Dodson en la Conferencia de Sexualidad de NOW en 1974 con la Magic Wand de Hitachi.

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"El Magic Finger fue un fracaso", recuerda Lenke. El canal de compras de TV quería dejar de venderlo. Pero Lenke insistió para que otra de las presentadoras del canal lo probara. Recuerda que la presentadora dijo: "Esto es genial para masajes", mientras se tocaba el estómago con él.

Según Michael, luego de ello las ventas se dispararon. Pensó que tal vez había estado comercializando el producto en la categoría incorrecta. Lenke rentabilizó los placenteros efectos secundarios. Duplicó el precio del Magic Finger, le cambió de nombre y vendió el producto en ferias de la industria especializada en contenidos y productos sexuales. El Tantra Beam se convirtió en un éxito de ventas en Europa.

Rentabilizar el feminismo

Con los años, los vibradores se infiltraron en la cultura tradicional, normalizados por programas de TV como Sex and the City. Las nuevas marcas de vibradores eran de colores vivos y tenían forma de delfines azules o conejos rosados.

El Womanizer inicialmente llevó esta tendencia demasiado lejos. Para Krista McHarden, colaboradora de la revista Cosmopolitan, los primeros diseños de los Lenke le hacían pensar que "alguien le dio a Ed Hardy [un famoso artista de tatuajes] una pistola de purpurina y le dijo que se divirtiera decorando un termómetro para el oído". Una cosa es cierta: las mujeres no lo compraron por su diseño, sino a pesar de él.

Pero el Womanizer también llegó en el momento adecuado. Después de milenios en los que el placer femenino fue perseguido, humillado y ridiculizado, llegó un momento en el que muchas compañías de tecnología sexual empezaron a rentabilizar el feminismo. El Womanizer ofreció a las mujeres el derecho al orgasmo y lo trató como una necesidad fundamental, junto con demandas como igualdad de salarios y de derechos.

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Los primeros dispositivos Womanizer no se compraron debido a su diseño, sino a pesar de él.

Wow Tech

Amrich ha sido testigo de cambios como el paso del uso de baterías regulares a baterías recargables, y de controles remotos a aplicaciones de teléfono para controlar los juguetes sexuales.

"Hay menos vergüenza personal", dijo. "Los juguetes sexuales se han convertido hoy en un producto de estilo de vida".

Wow Tech no exhibe sus productos en ferias de la industria de contenido y productos sexuales, dijo Denny Alexander, portavoz de la compañía. En vez de ello, se dirige a consumidores ricos en festivales dedicados al bienestar como Wanderlust, donde la gente practica yoga, come ensaladas y medita. Allí, llegar al orgasmo se considera parte de un estilo de vida holístico.

Puede ser fácil menospreciar al Womanizer al considerarlo como un truco más de marketing para atribuir un significado más profundo a un producto de consumo. Pero hasta el día de hoy, los Lenke reciben correos de todo el mundo, en ocasiones dirigidos al "Dr. Clit". Muchos son de mujeres mayores que escriben sobre su trauma o su incapacidad para sentir lo que anhelan sentir. Muchos expertos en sexo concuerdan en que alcanzar el orgasmo es una habilidad que se puede aprender. Y los dispositivos de tecnología sexual pueden ayudar a ello.

¿Ya no son juguetes?

Otra cosa que también ayuda a la industria y a dispositivos como el Womanizer es el hecho de que los juguetes sexuales ahora se conocen con más frecuencia como dispositivos de tecnología sexual y se elogian sus innovaciones tecnológicas.

"El foco ahora no está solo en el dispositivo sino también en la tecnología en el interior del dispositivo", dijo la analista Milanesi.

Es el caso del Osé de Lora DiCarlo, que recibió el premio CES en 2019. El dispositivo (que se llamaba Vela cuando la compañía lo presentó como candidato al premio CES) incorporaba "cinco patentes pendientes de robótica, biomimética y logros en ingeniería", según la compañía.

Cuando la CTA le retiró el premio, citó una cláusula en sus condiciones que descalificaba a aquellos productos considerados "inmorales, obscenos, indecentes, profanos o no acordes con la imagen de la CTA".

Lora Haddock, presidenta ejecutiva de Lora DiCarlo, criticó la medida en una carta abierta (en inglés), en la que acusaba al CES de discriminación de género. Aunque la feria prohibía los dispositivos de tecnología sexual, había permitido demostraciones de contenido para adultos para otros dispositivos en años anteriores. Naughty America, por ejemplo, presentó pornografía de realidad virtual y una muñeca sexual.

"Era solo una cabeza con tetas para hacer felaciones", dijo Haddock en una entrevista. "Algunos aspectos de CES estaban muy sesgados hacia la perspectiva masculina".

La pornografía está prohibida en CES desde 2004. Jean Foster, vicepresidenta principal de marketing y comunicaciones de la CTA, reconoció por correo electrónico que "ha habido inconsistencias en la aplicación de esta política".

"Hemos tomado medidas adicionales para hacer cumplir más estrictamente esta política, lo que nos ayudará a crear un ambiente uniforme que sea acogedor e inclusivo para todos los asistentes al evento", dijo Foster.

Aún así, la controversia ayudó a hacer conocidos a la empresa Lora DiCarlo y su dispositivo Osé, que se lanzó oficialmente en noviembre por US$290.

CES ha actualizado sus políticas para la edición de 2020: la pornografía aún no está permitida y aparentemente la prohibición se aplicará de una manera más agresiva. El personal de los puestos de exhibición, independientemente de su género, no puede usar ropa que "revele un exceso de piel desnuda o ropa que se amolde al cuerpo y destaque los genitales", una medida que busca erradicar por completo la larga tradición de las llamadas "chicas de los puestos" de CES.

Y finalmente, las compañías de tecnología sexual podrían presentar solicitudes para mostrar sus productos en el área de exhibición de CES. La historia de Lora DiCarlo dejó claro una cosa: incluso si los juguetes sexuales son llamados dispositivos de tecnología sexual e incluso si las empresas destacan su robótica y mecánica, siguen siendo claramente herramientas para ayudar a las mujeres a masturbarse. Y muchas mujeres los quieren.

Wow Tech no es un expositor en CES 2020, pero estará recorriendo el área de exhibición.

En cuanto a Michael Lenke, ahora que ha resuelto el misterio del orgasmo femenino, está dedicado a algo que le resulta más familiar: un dispositivo de masturbación masculina.

"Va a ser elegante, con carbono y también puedes dejarlo sobre la mesa de tu sala de estar", dijo. Y en lo que respecta al nombre, no se está alejando mucho del anterior: el título provisional del proyecto es "The Manizer" (algo así como "el hombreriego").

Corrección: Esta nota fue enmendada el 6 de enero de 2020 para corregir el número de dispositivos Womanizer vendidos. Se ha vendido un total de 3 millones de Womanizer.


CNET en Español estará en Las Vegas del 5 al 10 de enero de 2020 para traerles todos los detalles de la gigantesca feria de electrónica CES.

Este artículo fue escrito como parte del programa de intercambio de periodistas Close-Up del Goethe Institut y la iniciativa Wunderbar Together – The Year of German-American Friendship. Para encontrar más información al respecto, puedes visitar www.goethe.de/nahaufnahme y buscar las etiquetas #GoetheCloseUp y #WunderbarTogether.    

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