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Tecnología de vestir

Los ‘wearables’ ganan adeptos, pero les falta ser más intuitivos –e independientes

Los monitores de actividad física han mejorado tanto, que ya casi no se distinguen de los relojes inteligentes, pero ambas categorías se enfrentarán al desafío de su autonomía en 2018.

Los wearables se visten con comodidad, pero aún no logran acomodarse del todo a mi rutina diaria.

Comprendo su utilidad –e incluso llegué a obsesionarme con el registro detallado de cada uno de mis pasos, respiros y hasta etapas del sueño– pero todavía no me conquistan del todo por varias razones: a veces su configuración es un enredo, sus informes en el dispositivo pueden llegar a ser confusos, y no nos "liberan" del celular, del que seguimos dependiendo para algunas cosas.

Por supuesto que hay productos mejores que otros. Hay wearables excelentes como el Apple Watch Series 3, Fitbit Ionic o el LG Watch Sport y según un reporte de la firma de investigación de mercado IDC, la compra de wearables ha crecido un 7.3 por ciento en el mundo entero respecto al año pasado, con envíos de 26.3 millones de unidades en el tercer trimestre de 2017. 

Pese a este relativo empujón, y al avance de la tecnología, tanto los relojes inteligentes como las pulseras para monitorizar la actividad física comparten similares desafíos. Con base en estas frustraciones, discutiré a continuación algunas ideas sobre cómo la tecnología de vestir podría mejorar en 2018.

Reproduciendo: Mira esto: Los relojes inteligentes más sobresalientes de 2017
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Que nos permitan hacer las cosas sin pensar

Los diseñadores suelen creer en la premisa de que la confección de un producto debe ser "transparente", es decir, invisible a los ojos del consumidor final. Esto significa que el uso de un objeto bien diseñado no provoca preguntas en sus usuarios, sino que se utiliza de forma natural, sin exigir demasiada atención.

Con la tecnología esto es indispensable: si algo nos cuesta mucho, solemos abandonarlo rápido, sobre todo cuando se trata de accesorios como los wearables. Si para configurar un plan de datos en un reloj tengo que hacer veinte pasos, lo más probable es que me rinda a medio camino.

Si tengo que aprender un nuevo código de colores para entender cuantas calorías quemé, puede que me de flojera. Y si tengo que iniciar entrenamientos de forma manual, me pregunto cuántas veces el olvido pesará más que la perseverancia.

Apple Watch Series 3 mejoró muchísimo este año su registro de actividad, aunque continúa con círculos de colores que muestran cuánto de tu meta has alcanzado, también muestra un panel numérico con datos precisos al culminar un entrenamiento. Pero la configuración de su nuevo plan de datos celulares es un engorro. El Fitbit Ionic también ajustó la lectura mecánica de pausas al correr, pero no reconoce al instante tipos de actividad, a menos que lo indique el usuario.

Un mejor wearable para 2018 sería más intuitivo, con funciones más automáticas, y comprendería lo que quiero antes de que yo lo pida.

Que nos 'liberen' del teléfono

Este año hemos visto muchas novedades respecto a la conexión celular en los wearables: el Apple Watch Series 3, Samsung Gear S3 y LG Watch Sport cuentan con datos, lo que es un primer paso para que se independicen de los celulares, porque eso permite hacer muchas cosas nuevas como hacer llamadas, revisar el email y enviar mensajes.

Sin embargo, no es un atributo generalizado en toda la tecnología de vestir, y es nuestro deseo para 2018 que se amplíe a otros dispositivos, sobre todo aquellos más económicos.

Me sorprende que este año no hayamos visto experiencias interactivas más originales, como fue Pebble 2 en 2016. Esta startup, que compró Fitbit en 2016, produjo un reloj de apariencia simple pero con herramientas de comunicación muy creativas: se podía responder llamadas o mensajes con emoji, mensajes predeterminados o con la voz gracias a su micrófono. Ionic, el reloj inteligente de Fitbit, recibe alertas de mensajes o llamadas, pero sólo podemos verlas y no contestarlas.

Espero que el año que viene podamos realizar operaciones más activas con la tecnología de vestir, en vez de seguir siendo un registro pasivo de información. Me gustaría poder enviar mensajes de texto o de WhatsApp, hacer llamadas y navegar en internet sin la necesidad de llevar un teléfono todo el tiempo.

Además, otra gran desventaja para los que nos gusta escuchar música cuando hacemos ejercicio: es muy difícil hacer streaming de música en muchos relojes o monitores sin este vínculo indisoluble con el teléfono. Lo permite el Samsung Gear S3, pero en el Apple Watch o Fitbit Ionic sólo se puede guardar música en el mismo reloj, lo que es algo anticuado.

Para 2018, espero que seamos testigos de la ampliación de la oferta de conexión de datos, para poder comunicarnos mejor con el exterior sin necesidad de un teléfono, y para realizar streaming de música.

Reproduciendo: Mira esto: Fitbit Ionic quiere robarle la corona al Apple Watch
2:28

Que sean más pequeños y más bonitos

La gran deuda pendiente de los wearables es que sean más compactos, y mucho más bellos. No es una frivolidad, es también una cuestión práctica: muchos de ellos son demasiado grandes para manos femeninas, y su grosor termina siendo incómodo.

Annette Zimmerman, vicepresidenta de investigación de la firma Gartner, percibe estas elecciones de diseño de los fabricantes como una cuestión de género. "Estoy de acuerdo con que [los wearables] necesitan mejorar la apariencia," dijo en un intercambio de emails con CNET en Español. 

"No entiendo del todo por qué Samsung se concentra tanto en el público masculino. Si miras los Gear Sport, es un lindo producto de hardware, pero con sus opciones de colores (azul y negro) es realmente masculino, mientras que Apple confeccionó una colección de moda con su reloj inteligente. Es verdad que los hombres fueron usuarios pioneros de relojes inteligentes, más que las mujeres, pero eso no significa que las mujeres no estén interesadas," sintetiza la experta.  

Los Samsung Gear S3, por ejemplo, son enormes, al igual que el Fitbit Ionic, que tiene una anchura pronunciada. El más lindo de 2017 fue el LG Watch Style, que es redondo, discreto y se ve más achatado, pero es la excepción a la regla. Y las usuarias mujeres quedan fuera. 

También nos gustaría que se abandonen los diseños cuadrados, modernosos, porque nadie quiere vestir un prototipo del futuro en su muñeca. Las formas circulares portan el beneficio de lo clásico: es cómo suelen ser los relojes, y la aburrida y excesiva simetría recta no puede derribar esta tradición.

Para mujeres en particular, los wearables son todo un desafío: nos importa que luzcan bien, no deseamos renunciar a la feminidad, pero tampoco queremos sacrificar funciones por una elegancia vacía.

Aquellos dispositivos de este estilo más originales y que parecen, en verdad, una joya son el Flex 2 de Fitbit de 2016, pero este año no hemos visto muchos wearables de este tipo, de los que parecen joyas. Nos gustaría ver más dispositivos de este tipo en 2018, para que podamos vestirlos en todas las ocasiones y no solo en las deportivas. 

Es que si no son bonitos y cómodos puede que sólo los vistamos a la hora de entrenar, y nos los quitemos ni bien culminemos la actividad.

Que se vuelvan más relevantes

Todos los aspectos mencionados se podrían resumir en este último apartado: que sean mejores (con funciones más variadas), conectados (con datos celulares), cómodos (y bellos, al mismo tiempo). 

Un wearable más completo sería uno que se vista sin esfuerzo, que nos olvidemos que está en nuestra muñeca, y que registre todo, de forma precisa, y nos facilite la comunicación con el resto del mundo de una forma simple. 

Que nos permita hacer todo lo que podemos con un teléfono (llamadas, mensajes y la amplia variedad de aplicaciones), pero desde un espacio mucho más pequeño.

Hemos apreciado las grandes mejoras de 2017, sobre todo la llegada de datos a más dispositivos, pero aún hace falta que se faciliten los procesos, y se alcance un estándar de cómo tendrían que ser las aplicaciones para relojes (que, por el momento, son escasas y limitadas). Nos encantaría que se generalice el uso del streaming también, y de una mensajería más simple, que no dependa del texto sino de simples mensajes de voz o con emoji. 

Esperamos que los monitores de ejercicio y los relojes de 2018 sean aún más independientes, lindos, cómodos, sencillos de usar y con nuevas funciones que los vuelvan más relevantes.