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Ciencia

¿Piensas viajar pronto al espacio? Probablemente vas a vomitar

Si quieres llegar al espacio, vas a tener que enfermarte.

Virgin Galactic Test Flights

Virgin Galactic/Getty Images

La carrera espacial está encendida, de nuevo. Esta vez no sólo estamos enviando profesionales o gente de negocios exorbitantemente rica allí arriba. Ahora la idea es mandar para allá a cualquier persona común y corriente.

Jeff Bezos quiere hacerlo dentro de un año. Richard Branson apunta a seis meses. ¿Elon Musk? Bueno, ahora está bastante ocupado haciendo de todo, pero también está decidido.

Sin embargo, no va a ser toda la diversión y juegos de gravedad cero, al menos según la Dra. Anna Fisher, quien tiene una experiencia considerable con estas cosas. Completó un vuelo espacial a bordo del Discovery de la NASA en 1984 y tiene el honor de ser la primera madre en visitar el espacio.

"Puedo ver todos estos problemas con personas allá arriba y vomitando y estropeando el vuelo de alguien por el que pagaron US$250,000", dijo, en una entrevista con The Telegraph hace unos días.

"Si crees que vomitar es malo aquí en el suelo, es realmente malo en el espacio", agregó.

La enfermedad del espacio, o síndrome de adaptación espacial (SAS, por sus siglas en inglés), como se la conoce científicamente, es una aflicción muy real. En 1961, cuando Gherman Titov despegó en Vostok II, sintió tanta náusea que rompió un récord mundial: convertirse en la primera persona en vomitar en el espacio.

Los astronautas se entrenan durante años para garantizar que puedan resistir los efectos anormales de estar en el espacio, lo que incluye cambios en la actividad cardiovascular, la visión, la densidad ósea y la función respiratoria. Nuestros cuerpos evolucionaron durante milenios con exposición constante a la gravedad, por lo que una vez que eliminas dicha gravedad de la ecuación, las cosas comienzan a ir un poco mal.

Las náuseas y los vómitos asociados con la enfermedad espacial se deben a que el sistema vestibular del cuerpo, que ayuda a mantener el equilibrio en el suelo, se desorganiza cuando se encuentra con la falta de gravedad por primera vez.

Para los turistas espaciales potenciales, eso podría ser problemático. Nadie puede oírte gritar, pero todos pueden oírte escupir.

El astronauta europeo Alexander Gerst mostró exactamente cómo los astronautas lidian con la nueva experiencia que la gravedad cero proporciona al cuerpo humano.

Esa náusea a la que uno termina atado aparentemente es algo útil. "Está entrenando mi cerebro para que no se confunda con los sentidos en conflicto, de modo que no tenga náuseas en el espacio", explicó Grest en un tuit posterior

No puedo imaginar demasiados turistas espaciales que tendrán acceso a estos carruseles especializados, ni estamos seguros de que los varios multimillonarios que deseen enviarnos al espacio proporcionen semanas de entrenamiento en primer lugar. Eso parece poco probable. 

Por ahora, es bueno que cualquier posible turista espacial sepa que su primer vuelo podría no ser tan lindo. Para Fisher, ciertamente fue una experiencia inusual. "Recuerdo cuando estábamos en el transbordador y estás en 3G durante los últimos dos minutos más o menos, y es un poco difícil respirar y luego el motor se apaga, y boom, no pesas, es así de rápido".