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EXPLICACIÓN Tecnología automotriz

Los vehículos autónomos: entendiendo los distintos niveles de automatización

Esta guía te ayudará a entender los vehículos autónomos, según la Sociedad de Ingenieros Automotrices de EE.UU.

General Motors

Los vehículos autónomos tienen tantas diferencias de manejo automatizado, que es necesario desarrollar un sistema de clasificación para describir el avance de estas tecnologías –y el alcance de sus capacidades y limitaciones relativas.

La Sociedad de Ingenieros Automotrices (SAE por sus siglas en inglés), que con frecuencia fija las guías del sector, cooperó para crear una útil guía de niveles de automatización. Publicada por primera vez en 2014, la guía J3016 se ha convertido en la norma de la industria y ha sido adoptada por el Departamento de Transporte federal y las Naciones Unidas.

La SAE establece seis niveles de automatización, cada uno con un grupo específico de exigencias que un vehículo debe cumplir antes que se considere que opera a ese nivel.

Es importante señalar que todavía existen muchas sutilezas y variaciones de la capacidad de los vehículos en cada nivel de la SAE, una realidad que ha provocado críticas entre las autoridades que rigen los vehículos autónomos. Pero el enfoque de la SAE sigue siendo el sistema más ampliamente aceptado, de manera que es importante saber y comprender estos niveles.

El Nivel 0 se aplica a todos los vehículos que dependen exclusivamente de los humanos para la conducción, como el confiable y asequible Honda Fit de 2018.

Honda

Nivel 0: Cero automatización

Cuando un vehículo no tiene ninguna tecnología de asistencia automatizada, aunque puede contar con dispositivos de control de crucero automático o advertir al conductor de un accidente inminente (sin intervenir). Un vehículo que cae en esta categoría depende del conductor para todas las actividades de manejo.

Ejemplo: El Honda de 2005 es un vehículo de Nivel 0.

Eñ Kia Stinger GT puede adquirirse con control de crucero adaptabe y tecnología para que el vehículo no se salga del carril, lo que lo convierte en un vehículo de Nivel 1.

Steven Ewing/Roadshow

Nivel 1: Asistencia al conductor

La mayoría de los vehículos modernos de pasajeros cumplen las exigencias del Nivel 1 de la escala de la SAE. Para cumplir esta exigencia, un vehículo debe tener al menos una prestación avanzada de asistencia al conductor, como control adaptable de crucero. El conductor sigue al mando del vehículo, pero el auto es capaz de mantener la velocidad en ciertas circunstancias. La tecnología que evita que el vehículo se salga de su carrilera también cae en esta categoría. Cosas básicas.

Ejemplo: Cualquier vehículo con control de crucero adaptable o tecnología para no salirse del carril es por lo menos de Nivel 1.

El sistema Super Cruise del Cadillac CT6 cumple al menos los requisitos de un Nivel 2. 

Cadillac

Nivel 2: Automatización parcial

Un vehículo de Nivel 2 tiene dos o más sistemas avanzados de asistencia al conductor (ADAS) que en ciertas circunstancias puede controlar el frenado, la dirección o la aceleración del vehículo. Los ejemplos de ADAS incluyen control de crucero adaptable, sistema de mantenimiento de carril y frenado automático de emergencia, y estas tecnologías deben aplicarse de manera coordinada.

Estas prestaciones varían en su nivel de sofisticación, pero son cada vez más comunes y están disponibles en casi todos los vehículos de 2018, excepto los más baratos. Sin embargo, es la coordinación entre dos o más de estas tecnologías de asistencia lo que determina si cumplen los requisitos del Nivel 2.

Es importante saber que en un vehículo de Nivel 2, el conductor debe monitorear de cerca la operación y estar listo para intervenir en cualquier momento.

Ejemplos: General Motors Super Cruise, Mercedes-Benz Distronic Plus, Nissan ProPilot Assist, Tesla Autopilot.

El Audi A8 de 2019 debe ser el primer vehículo de Nivel 3 que sale a la venta al público. El sistema Traffic Jam Pilot de Audi todavía espera su aprobación por las autoridades de muchos países, incluido Estados Unidos.

Audi

Nivel 3: Automatización condicional

El salto en complejidad entre los niveles 2 y 3 es enorme en comparación con entre los niveles 1 y 2. Un vehículo de nivel 3 es capaz de tomar el control total de la operación durante determinadas partes de un trayecto cuando se cumplen ciertas condiciones operativas.

Por ejemplo, un vehículo que es capaz de conducirse en una autopista, excepto en las rampas de entrada o salida, y en el tráfico en la ciudad, pudiera considerarse de Nivel 3 de automatización. Este nivel exige sensores avanzados, hardware de respaldo y software sofisticado para mantener la seguridad de los ocupantes.

Pero el conductor debe mantenerse atento, incluso cuando el vehículo está en modalidad autónoma, en caso de una falla. Incluso con Nivel 3, el monitoreo del conductos es un requisito para asegurar que la persona al volante está lo suficientemente atenta para tomar el control cuando las condiciones lo exijan.

Google logró una autonomía de Nivel 3 en 2012 con sus vehículos de prueba, pero determinó que los conductores confían demasiado y se demoran mucho en retomar el control en caso de imprevistos. Esta observación llevó en definitiva a que Google decidiera no llevar la tecnología al mercado, de manera que ahora se concentra en la automatización de Nivel 5 con su división Waymo.

Ejemplo: Audi planea vender el primer vehículo de Nivel 3 al público, pero su sistema Audi AI Traffic Jam Pilot en el nuevo sedán A8 todavía espera por la aprobación legal en muchos países, incluido Estados Unidos.

Toyota está probado la modalidad "Chauffeur" en su vehículo de prueba Platform 3.0, que es capaz de una autonomía del Nivel 4 

Toyota

Nivel 4: Alta automatización

El Nivel 4 es donde las cosas comienzan a parecerse un poco a la película "Minority Report" y donde entran a funcionar sistemas autónomos verdaderos. Un vehículo de Nivel 4 es capaz de completar un trayecto completo sin la intervención del conductor, incluso puede operar sin chofer, pero con algunas limitaciones. Por ejemplo, un vehículo de Nivel 4 puede quedar confinado a cierta zona geográfica o se le pudiera prohibir que opere por encima de cierta velocidad.

En un vehículo de Nivel 4 el conductor probablemente mantenga algunos controles, como el volante y los pedales, para casos en que tenga que tomar el control.

Ejemplo: No hay vehículos de producción de Nivel 4 que el público pueda comprar.

Los vehículos de Nivel 5 no contemplan ningún tipo de control humano, como el volante o los pedales. 

General Motors

Level 5: Automatización total

El Nivel 5 es la meta definitiva de los desarrolladores de vehículos autónomos. El Nivel 5 permite el manejo completamente autónomo en todas las circunstancias y no contempla ningún control humano. En teoría los ocupantes pueden dedicarse completamente a mirar el paisaje, disfrutar de un videojuego o hacer lo que les parezca sin preocupación alguna por el acto de conducir.

Un vehículo autónomo de Nivel 5 no tiene restricciones geográficas y teóricamente puede viajar con seguridad a cualquier velocidad, gracias a software avanzado, comunicaciones vehículo a vehículo y vehículo-entorno.

General Motors es la empresa que más ha defendido los esfuerzos por un vehículo comercialmente viable de Nivel 5 en el futuro cercano, con sus carros de prueba Cruise. Sin embargo, muchos en la industria están preocupados de que GM haya desarrollado el complejo de Ícaro y esté mucho más lejos de lo que piensa de lograr una autonomía de Nivel 5.

Es difícil imaginar un mundo en que los vehículos autónomos de Nivel 5 sean la norma, a los que todos tengan acceso. Si eso sucede, ¿cómo nos cambiaría la vida? Ya no necesitaríamos preocuparnos tanto con el tráfico y sus leyes. Podríamos trabajar mientras el vehículo autónomo nos lleva al centro de trabajo o despachar el vehículo a hacer buscar algo mientras hacemos otra cosa. Quizás ni siquiera tengamos que comprar un vehículo, puesto que pudiéramos pedir uno de un servicio.

A final de cuentas, probablemente pase mucho tiempo antes que el Nivel 5 se convierta en realidad, si es que llega a suceder. Pero incluso si demora varios decenios que una mayoría de los vehículos tengan autonomía total, es importante entender cómo el desarrollo de estas tecnologías afectan hoy la manera que conducimos.