¿Vale la pena pegarse un maratón televisivo con 'Mozart in the Jungle'?

Gael García Bernal retoma su papel de director de la Filarmónica de NY en la segunda temporada de esta comedia de Amazon sobre pasión musical, ambición profesional y enredos sentimentales.

Actor Gael Garcia Bernal hold up a rose in a scene of "Mozart in the Jungle"

Gael García Bernal es el protagonista de 'Mozart in the Jungle', serie original de Amazon.

Foto de Amazon

Si eres de esos espectadores responsables que hacen la tarea siempre a tiempo y ya has visto las dos primeras temporadas de Mozart in the Jungle, entenderíamos que no acabaras de leer. Si todavía no la has visto y se te acumula el ocio televisivo entre la última de House of Cards, la nueva producida por Martin Scorsese y un sinfín de series de calidad más... quédate. Pero te advertimos que al final de esta reseña es posible que sientas la necesidad de alargar todavía más esa interminable lista de cosas por ver.

Mozart in the Jungle está basada en el libro de memorias de la oboísta profesional Blair Tindall y creada por Alex Timbers y los primos Roman Coppola (hijo de Francis Ford) y Jason Schwartzman (sobrino del director de The Godfather). La serie acumula galardones y en la pasada edición de los Globos de Oro se llevó el premio a la mejor comedia y a la mejor interpretación para su protagonista, el actor mexicano Gael García Bernal.

En la primera temporada de Mozart vimos cómo la joven oboísta Hailey (Lola Kirke) intentaba hacerse un hueco en el competitivo entorno de la música profesional y acababa siendo la asistente de Rodrigo (García Bernal), el nuevo y excéntrico director de orquesta de la Filarmónica de Nueva York. En esta segunda, la tensión sexual no resuelta entre Hailey y Rodrigo sigue muy presente y sólo logrará incrementarse aún más en un viaje que ambos realizarán a México junto al resto de la orquesta, para el tour latinoamericano de la Filarmónica. Se trata de un viaje que dedica dos episodios a mostrar la belleza de México y su capital, donde veremos a Rodrigo hablar más español de lo que nos tenía acostumbrados y que viene con lectura de los posos del té y maldición incluidas. Además vemos en pantalla a Esai Morales -- como empresario y mecenas artístico -- y a Emilio Echevarría como el anterior maestro de Rodrigo y la persona que le hizo descubrir su amor por la música.

Pero además del flirteo entre Rodrigo y Hailey y sus otros devaneos sentimentales, esta segunda temporada viene marcada por las negociaciones entre los músicos y la dirección de la Filarmónica para renovar el contrato de los intérpretes. Un convenio profesional que tiene que garantizar las condiciones de trabajo de los músicos pero sin que estas demandas acaben ahogando demasiado a una institución con muchos problemas financieros. Y es que si de algo se encargan de explicarnos en Mozart in the Jungle es de la absoluta dependencia de la alta cultura de la generosidad de donaciones privadas y de la fragilidad de su supervivencia. Un poco como si el arte hubiera dependido siempre y siga haciéndolo de los mecenas.

En la línea de lo que Entourage hizo con la industria del cine o lo que Ballers y Silicon Valley están haciendo con el fútbol americano y la tecnología respectivamente, en Mozart se combina el sentido del humor con el retrato de un entorno profesional muy concreto al que de otro modo difícilmente podríamos tener acceso. Es evidente que los productores se toman licencias creativas para hacer la historia más dramática e interesante (como cuando al final de la primera temporada Hailey debutó con la orquesta de un modo poco protocolario), pero también que las tramas de la serie se disfrutan más cuando sus guionistas se dedican simplemente a retratar la escena musical neoyorquina en lugar de buscar enrevesadas historias para sus personajes (la trama de Rodrigo con su esposa nunca ha acabado de funcionar).

Si bien es cierto que la situación que vive Hailey no es completamente nueva y que películas como Whiplash nos han ofrecido una visión más cruda de los esfuerzos que tienen que hacer los jóvenes músicos para triunfar, la serie aborda el tema de un modo fresco, consiguiendo que siempre sintamos empatía por su protagonista. La ambiciosa Hailey estrena la segunda temporada como oboísta suplente en la Filarmónica y con la necesidad de encontrar un nuevo asistente para Rodrigo. A los demonios que atormentan a genios ya consagrados laboralmente, como Rodrigo o Thomas, también se dedica bastante tiempo en pantalla. Pero parece una oportunidad desaprovechada que los guionistas se molestaran en la primera temporada en hablarnos de los problemas de muñeca que sufre la violoncelista Cynthia (Saffron Burrows) y su necesidad de recurrir a las drogas para tratarlos y seguir interpretando al máximo nivel, pero que no hayan ahondado más en las implicaciones de lo que puede significar a largo plazo ser un músico profesional.

De NY a LA

Nueva York, sus calles, sus parques, su gente y su pasión por la cultura siguen siendo un personaje más en la segunda temporada. Aunque de hecho ésta empiece retratando con esmero y cariño Los Ángeles y su templo musical, Hollywood Bowl. Se trata de un episodio que también viene con cameo del director de orquesta de la Filarmónica de Los Ángeles, el venezolano Gustavo Dudamel (que muchos ven como una inspiración para el personaje de Rodrigo).

"Tienes que venir para acá. Sálvanos por favor. Odiamos a nuestro director", le suplica Dudamel a Rodrigo. El venezolano y sus rizos interpretan al director de escena en el concierto que tiene que dirigir Rodrigo en L.A. y el chiste es uno más de los guiños de la serie para los que son un poco duchos en el famoseo musical.

De hecho, los cameos musicales abundan en la segunda temporada, sobre todo en su cuarto episodio, donde aparecen el pianista y virtuoso Lang Lang, el pianista Emanuel Ax o los directores de orquesta Joshua Bell y Alan Gilbert. Es un episodio que nos obliga a ponernos al día y refrescar nuestros conocimientos sobre el quién es quién en el mundo de las celebrities de la música clásica.

Más allá de la mucha música que siempre se puede escuchar en Mozart in the Jungle, otro de los mejores ingredientes de esta serie sigue siendo García Bernal. El intérprete se pone en la piel de este personaje algo egocéntrico y aprensivo, adicto al mate e incapaz de pronunciar correctamente el nombre de nadie (mítico es su "Hai Lai" para referirse a Hailey). Pero lo hace consiguiendo que un personaje tan pintoresco y extravagante parezca natural y completamente humano. Con frases como: "You are expected to sacrifice everything for the music", "Yo sólo sigo a mi intuición, escucho a mi corazón" o aquello de "tocar con sangre", Rodrigo se echa a todos en el bolsillo.

Los números musicales, la interpretación de García Bernal y esa perspectiva intimista y privilegiada sobre el universo musical que nos ofrece Mozart in the Jungle la convierten en una serie imprescindible (incluso en el superpoblado universo televisivo actual). Se puede disfrutar de ella tanto en plena comilona televisiva, como en pequeñas dosis distribuidas organizadamente por el espectador menos dado a los excesos. En todo caso, el visionado de las dos primeras temporadas no será en vano. Y es que, por aquello de que la música debe seguir sonando, Amazon ya ha renovado Mozart in the Jungle para una tercera temporada.

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