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Deportes

Tokio 2020: ¿Por qué el sumo no es un deporte olímpico?

El sumo, a pesar de ser un deporte muy popular en Japón, no forma parte de las disciplinas que veremos en los Juegos Olímpicos Tokio 2020. ¿Por qué? Aquí te lo explicamos.

SUMO-JPN

El japonés 'Yokozuna' Kisenosato (derecha) derriba a Terunofuji, de Mongolia. Los luchadores apodados 'yokozuna', son los que han ganado rango más alto del sumo. El nombre corresponde a yoko (el amplio) y tsuna (cinturón o cuerda).

Jiji Press / AFP/Getty Images

En 2018 el sumo fue reconocido como deporte con plenos derechos por el Comité Olímpico Internacional (COI), con lo que muchos pensaron que la disciplina podría ser postulada para Tokio 2020. Y así fue, pero no consiguió la aprobación final.

Un total de 26 deportes se inscribieron con la esperanza de participar en los próximos Juegos Olímpicos, entre ellos viejos candidatos como el karate, polo, béisbol y ajedrez y otros recientes como el sumo o el surf. No obstante, solo cinco consiguieron la meta: karate, béisbol (unificado con el sóftbol), escaladaskateboarding y surf.

El director ejecutivo de Tokio 2020, Toshiro Muto, aseveró sobre estas inclusiones a la agencia EFE: "El béisbol es nuestro deporte nacional. El sóftbol es también extremadamente popular. El karate nació en nuestro país. El skateboarding se adapta perfectamente al perfil urbano de Tokio. La escalada deportiva es una novedad total en los Juegos. Y el surf también es muy popular".

Entonces, ¿por qué si el sumo es tan practicado en Japón y forma parte de su cultura, no consiguió la aprobación? El tema es complejo. Primero, un deporte debe ser incluido en la Asociación de Federaciones Deportivas Internacionales Reconocidas (ARISF) para ser tomado en cuenta por el COI y eso no basta. El bandy (disciplina similar al hockey sobre hielo), la pelota vasca, el disco volador o el netball, son reconocidos como disciplinas olímpicas desde hace muchos años, pero es poco probable que algún día lleguen a formar parte de una cita olímpica.

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El ingreso de nuevas disciplinas, como el skateboarding, surf y escalada, responden a la necesidad de atraer nuevas audiencias. Básicamente, existen disciplinas que no son atractivas para el gran público. Cuando se redujo la lista de 26 deportes a 8, Fujio Mitarai, quien presidía la comisión de estudio de cada aspirante, dijo en un comunicado: "Cada una de las ocho federaciones internacionales de esta lista demostró ampliamente su potencial para añadir valor a los Juegos y me gustaría darles mi más sincero agradecimiento por sus esfuerzos. Creemos firmemente que por conectar con la juventud, nuestra propuesta constituye el mejor paquete posible que añadirá el mayor valor a los Juegos".

En este punto, es clave la antigüedad de las federaciones y su volumen de ingresos por venta de entradas o derechos televisivos para ser tomadas en cuenta. "El COI hace un análisis muy simple: los jóvenes miran cada vez menos los Juegos en la tele y es evidente que van a mirar menos la halterofilia (pesas) que el surf o el sketeboard", aseguró el especialista del olimpismo y profesor en Lausana, Jean-Loup Chappelet al diario El Nuevo Siglo

Un problema de género

El sumo o lucha sumo, como se le conoce en muchos países, es fácil de entender: dos luchadores contrincantes o rikishi se enfrentan en un área circular, denominada dohyō. Para que exista un ganador, debe suceder lo siguiente: 

  • El primer luchador en tocar el suelo con alguna parte de su cuerpo, a excepción de la planta de sus pies, queda eliminado.
  • El primer luchador en hacer contacto con el exterior del círculo de lucha (ya sea con sus pies o cualquier otra parte de su cuerpo) queda eliminado.
  • Un luchador que utiliza una técnica ilegal o kinjite, como golpear en los ojos, estrangulaciones, tirar del pelo, puñetazos, luxaciones articulares u otras, queda eliminado.
  • Si un luchador pierde el mawashi (única vestimenta utilizada durante un combate de sumo), queda eliminado.

Veamos estas reglas en el video de la Federación Internacional de Sumo:

Hasta aquí, luce entretenido, como el judo. Pero como disciplina que responde a rituales de hace 2,000 años, el sumo riñe con un principio olímpico: es el único deporte que solo puede ser practicado de manera profesional por los hombres, pues está completamente prohibido a las mujeres. En la idiosincracia de la disciplina, se impide que una mujer toque o practique en el dohyō, ya que su presencia se considera "impura", y por lo tanto puede contaminarlo.

En 2018, por ejemplo, la agencia AFP contó el caso de dos enfermeras que fueron expulsadas cuando ingresaron por una emergencia para atender a una persona que se había desmayado dentro de un gimnasio, en la ciudad japonesa Kioto. Desde entonces, se han hecho esfuerzos para que se modernice el reglamento. Incluso existe un campeonato amateur para las mujeres, pero dista de tener el alcance y la profesionalización que se ve en la rama masculina.

Este será un escollo que deberá enfrentar la Federación Internacional de Sumo si quiere asistir a otros juegos olímpicos, tomando en cuenta que para Tokio 2020 se restaron disciplinas masculinas para cumplir con un principio de igualdad. Así, veremos a más mujeres en las pruebas de boxeo, canotaje y remo, por citar algunas competencias. Además, se crearon nuevas disciplinas mixtas (hombres y mujeres), como los relevos 4x400, el triatlón mixto o los relevos mixtos 4x100 metros en natación.

De hecho, en Tokio 2020, 48,1% de los deportistas serán mujeres, un récord para cualquier cita olímpica. Kit McConnell, director de deportes del COI, afirmó, según el diario El Español, que las medidas tomadas por el Comité Olímpico "son un paso importante para la igualdad de género". 

Falta la masificación

Varios campeones de sumo no han sido japoneses. Los hawaianos Takamiyama (1972), Konishiki (1987) y Akebono (1993) fueron los primeros extranjeros en superar a los propios luchadores locales. Serían los pioneros de una lista que incluye a nombres como Musashimaru (Hawai), Asashoryu (Mongolia), Hakuho(Mongolia), Harumafuji (Mongolia) y Kakuryu (Mongolia), pero en general, sigue siendo un deporte que todavía no goza de popularidad y practicantes fuera de Japón.

La mayoría de los luchadores exitosos que no nacieron en Japón provienen de Europa del Este, Rusia, Hawái y Samoa. Y lo que conspira contra la masificación es su vinculación con ritos tradicionales y religiosos sintoístas. Los luchadores no pueden tener novias, usar teléfonos, deben vestir de cierta manera y renunciar a muchas libertades, como reseñó BBC en un reportaje sobre las complicadas condiciones en las que viven los practicantes de sumo. 

En conclusión, el sumo enfrenta un gran reto: actualizarse o seguir como un deporte nicho, ajeno al mundo olímpico.