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The Plot Against America: La serie de HBO tiene un mensaje político muy actual

[Reseña] La nueva serie de HBO maneja la hipótesis de lo que hubiera pasado en Estados Unidos durante la Segunda Guerra Mundial con un gobierno de derecha y no intervencionista. Pero, realmente, la serie le habla al oído al público de 2020.

The Plot Against America sucede al principio de la década de los 40, cuando la Segunda Guerra Mundial estaba a todo vapor. Pero, en realidad, sus ideas y premisas son muy contemporáneas con una clara posición política.

La trama de la nueva serie que ya se puede ver en HBO se enfoca en una familia judía en el estado de Nueva Jersey y en cómo cambia su vida cuando el famoso piloto Charles Lindbergh gana la presidencia con una plataforma no intervencionista con tonos claramente racistas.

Pero, a pesar de suceder hace 80 años, la America First de Lindbergh -- con sus discursos repetitivos, el velado (y no tan velado) antisemitismo y su falta de experiencia de gobierno -- hacen un eco (nada velado) de Estados Unidos y su presidente Donald Trump en 2020. Tanto, que solo faltó que los guionistas le pusieran cachuchas rojas a los miembros del Ku Klux Klan para afianzar la analogía.

Basada en la novela de Philip Roth del mismo nombre de 2004, The Plot Against America es protagonizada por Winona Ryder (Evelyn Finkel), Zoe Kazan (Elizabeth "Bess" Levin), Morgan Spector (Herman Levin), Anthony Boyle (Alvin Levin), los niños Azhy Robertson (Philip Levin), Caleb Malis (Sandy Levin) y Jacob Laval (Seldon Wishnow) y John Turturro como el rabino Lionel Bengelsdorf. Los creadores son David Simon and Ed Burns, el equipo detrás de la prestigiosa serie The Wire

The Plot Against America no es la primera serie (o película) que se imagina una historia alternativa (The Man in the High Castle , de Amazon, imagina a los nazis ganadores y con el control de EE.UU.), y ni de cerca es la que lo hace mejor. Con seis episodios, es muy fácil saber hacia dónde va el destino de los protagonistas, sobre todo una vez que se consolida la victoria de Lindbergh. Pero incluso cuando ya sabemos hacia dónde van las cosas, The Plot Against America se enfoca en cómo afectan y cómo cambian esos predecibles sucesos a la familia Levin, compuesta por una estoica y fuerte mamá, un padre politizado y desbordado por la desesperación, un hijo cuya rebeldía es ir en contra de las ideas de sus papá (lo cual lo lleva a coquetear con las ideas de su presidente antisemita) y el menor, que es más adaptable, creativo y resistente que lo que se esperaría de un chico de su edad.

El enemigo, curiosamente, no es Lindbergh -- a quien solo escuchamos en sus discursos sosos y redundantes ("La decisión que tienes que tomar es entre Lindbergh y la guerra", dice). El mayor enemigo, como en otras series, se encuentra en casa. Y la antagonista mayor es la hermana de la mamá de los Levin (Ryder, muy alejada de su papel de Stranger Things), quien se casa con un rabino que le ayuda y le da ideas al presidente de derechas para justificar sus medidas contra la mayoría. Una de las ideas incluye trasladar a la familia Levin a vivir a Kentucky, algo que literalmente derrama el vaso de la discordia entre las hermanas.

Si bien el argumento de la serie es predecible, sí logra mostrar con detenimiento cómo afecta a sus protagonistas y cómo evoluciona el deterioro de la situación. Por ello, Ryder y, sobre todo, Kazan llevan mucho del peso dramático en sus hombros. Incluso, basta con ver el rostro de Kazan, y sus enormes ojos, para entender todo el drama, confusión y sufrimiento de la familia.

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Las fabulosas Winona Ryder (izquierda) y Zoe Kazan en The Plot Against America.

HBO

Boyle, como el sobrino rebelde, y Spector, como el patriarca de la familia, logran mostrar en carne propia el impacto de la caída de la sociedad estadounidense hacia la intolerancia. Spector en particular mantiene a su personaje en el filo de navaja, aunque sin ceder ni un milímetro en sus valores y percepciones de su nueva realidad, incluso durante sus debates con el educado pero moralmente extraviado rabino Bengelsdorf (aunque no deja de distraer un acento sureño que le impusieron a Turturro, con resultados regulares).

La serie, de solo seis episodios de una hora, empieza algo lenta pero desarrolla bien a los personajes y sus conflictos internos durante las primeras cinco horas y media. En la última media hora da un giro totalmente inesperado, lo cual quizá invita a pensar que podremos saber más de la familia Levin y su destino en el Estados Unidos de los años 40 y 50 en una futura segunda parte.