'The Jungle Book': un prodigio tecnológico que mueve las fibras del espectador

[Reseña sin 'spoilers'] La película, nueva adaptación de la historia que ya Disney llevó al cine animado en 1967, mezcla un argumento eficaz con un derroche de efectos especiales.

Baloo y Mowgli.

Walt Disney Pictures

Hay quienes comparan a The Jungle Book (2016) con el musical animado del mismo título producido por Walt Disney en 1967. Pero, en realidad, su referencia e inspiración es Life of Pi (2012).

Una película como The Jungle Book, dirigida por Jon Favreau (Iron Man), no sería posible sin la capacidad tecnológica disponible hoy día para recrear en computadora animales y ambientes que luzcan reales en pantalla.

En este video, Favreau habla de la animación y de la tecnología que hicieron posible la creación de esta película, que se estrena el viernes 15 de abril en EE.UU.

Pero los méritos de The Jungle Book no son solo técnicos. La película posee una claridad y eficiencia para contar su historia que pocas veces se ve ya en Hollywood, en la que abundan los filmes con giros argumentales inesperados, tramas confusas y muchos personajes interactuando al mismo tiempo.

The Jungle Book posee la eficacia de las películas de los años 40s del siglo XX, en las que el protagonista iba del punto A al B sin desvíos. Ayuda, sin duda, cierto elemento de familiaridad con la trama, que tiene como guía al musical animado de Disney de 1967 pero que no se ciñe al pie de la letra de ese antecesor, dando espacio para que el espectador se lleve algunas sorpresas.

Más que inspirarse en los relatos escritos por Rudyard Kipling en 1894, The Jungle Book hace guiños al filme animado, dejando colar dos canciones del musical de 1967: The Bare Necessities (interpretada por Bill Murray y el niño Neel Sethi) y I Wanna Be Like You (cantada por Christopher Walken).

Favreau y el guionista Justin Marks saben que la historia de The Jungle Book es conocida por la mayoría del público. La nostalgia ayuda a ver, con la mirada del afecto, los acontecimientos: Mowgli (Neel Sethi) es un niño criado en la selva por una manada de lobos y protegido por la pantera Bagheera (con la voz de Ben Kingsley).

El tigre Shere Khan (la voz de Idris Elba) quiere matar a Mowgli, por lo que Bagheera lo ayuda a escapar; en el camino, Mowgli se separa de Bagheera. El niño vive entonces varias aventuras, que lo llevan a conocer al oso Baloo (la voz de Bill Murray), la pitón Kaa (la voz de Scarlett Johansson) y el rey primate Louie (Christopher Walken).

Todo el trabajo de voces es formidable, destacando especialmente a Walken y Murray. Pero el verdadero hallazgo es el niño Neel Sethi, que interpreta a Mowgli (papel que obtuvo tras hacer audiciones junto con otros 2,000 actores).

Sethi debió interactuar con muñecos y pantallas verdes, reaccionar ante elementos que luego serían añadidos en computadora. Sin el talento actoral de Sethi, la película se habría venido abajo, pues él es el centro emocional de The Jungle Book.

Y frente a la pericia del guión y de los actores se alza la otra columna que distingue a The Jungle Book: su innovador uso de la tecnología. Aunque cueste creerlo, la película se filmó en un estudio en el centro de Los Ángeles. Y, sin embargo, transmite la sensación de que se rodó en el corazón de la India.

Los efectos especiales fueron realizados por el estudio MPC (coordinado por Adam Valdez), salvo la secuencia del rey Louie en las ruinas del templo, de tal complejidad que fue producida por Weta Digital (los mismos de la trilogía de The Lord of the Rings), bajo la supervisión de Dan Lemmon. Ambos equipos reportaron al jefe de efectos especiales del filme, el legendario Robert Legato (Avatar).

The Jungle Book aprovechó los errores y aciertos de otras películas que requirieron el uso extenso de efectos especiales. Fue así que diseñaron el siguiente plan de trabajo: primero se creó un storyboard de todos los planos, que luego se animó en computadora, creando así una versión de la película cinemática, que permitió al director de fotografía, Bill Pope (The Matrix), ver cómo sería la iluminación de cada toma.

El actor Neel Sethi (Mowgli) interactúa con la loba Raksha (voz aportada por Lupita Nyong'o)

Walt Disney Pictures

Sobre esta cinemática, la gente del estudio MPC añadió los animales, diseñados y animados con la técnica de motion capture. En este punto, The Jungle Book se produjo como muchas películas del género de animación.

Entonces, con esta información, el equipo de producción construyó escenarios específicos para las tomas en las que participaría Mowgli. De esta manera, el actor interactuó con objetos reales, como barro, hojas, viento y lluvia. Este proceso fue llamado Tech-Vis por Legato.

Estas pequeñas secciones de escenario erigidas en un estudio en las que actuaba el niño Neel Sethi eran iluminadas con reflectores LED programados por computadoras para reproducir las sombras que crearían elefantes o búfalos a su paso.

Finalmente, Favreau empleó un dispositivo para controlar la cámara llamado SimulCam --desarrollado para el rodaje de Avatar-- que permitió sincronizar las escenas hechas en estudio con el actor con el escenario virtual diseñado previamente en la computadora.

El resultado se asemeja al logrado en Avatar y más recientemente en las películas Life of Pi y Gravity: un escenario fantástico y creado en computadora pero que luce tan real que suspende la incredulidad del espectador.

Pero nada de esto hubiese sido suficiente sin The Jungle Book no se apoyara en una historia sencilla pero que sabe tocar las fibras emocionales del espectador.

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