'The Good Dinosaur': una unión colosal entre el arte y la tecnología

Por primera vez, Pixar estrenará dos películas en un año. Pero, como siempre, su más reciente producción tiene una amplia dosis de creatividad y tecnología bajo el marco de la impresionante naturaleza del Noroeste de EE.UU.

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EMERYVILLE, California -- Desde sus orígenes, Pixar ha sido un símbolo de las posibilidades de la combinación de la tecnología con el arte.

Pixar Animation Studios nació como una división de computadoras de LucasFilm. En una de esas ironías de la vida, hoy ambas son propiedad de Disney. Pero antes, Pixar fue el bebé consentido de Steve Jobs, el fundador de Apple, quien ayudó a la empresa a independizarse y salirse de la industria del hardware para meterse de lleno en el mundo de la animación. Hoy, el edificio principal de las oficinas de Pixar en esta ciudad lleva el nombre de su mayor mecenas, Jobs.

Desde Toy Story (1995) y hasta Inside Out (2015), Pixar ha sido sinónimo de animación digital. En el proceso, ha demostrado que en el matrimonio de las herramientas tecnológicas con las creativas, ambas pueden salir bien paradas. Tras quince cintas estrenadas -- y docenas de cortometrajes -- Pixar ha establecido el estándar en una industria muy competitiva; la audiencia no espera menos que perfección, lo cual pone una presión constante sobre una empresa que algunos acusan de haberse alineado demasiado a los intereses de su nueva casa matriz y de comenzar a repetir sus ideas. Sin embargo, incluso con las cintas que se han vuelto franquicia - como Toy Story y Monsters -- Pixar ha confirmado que aún tiene mucha calidad e historias poco convencionales que compartir. Su liderazgo es incuestionable.

El ejemplo más reciente es The Good Dinosaur. Por primera desde su nacimiento, la empresa estrenará dos películas en un año. Y mientras que Inside Out se desarrolló casi por completo dentro de la mente de una niña, The Good Dinosaur,que se estrena en Estados Unidos el 25 de noviembre, presenta el reto de reproducir piedra por piedra y gota por gota una zona montañosa del Noroeste de Estados Unidos.

La historia de The Good Dinosaur está basada en una premisa sencilla: ¿qué hubiera pasado si el asteroide que se estrelló con la Tierra y llevó a los dinosaurios a la extinción hubiese pasado de largo? La fórmula de la narrativa que describen los creadores emula a las historias de los niños que viven una aventura y se apoyan en una mascota para encontrar la fortaleza para vencer sus miedos y madurar. En este caso el "niño" es un apatosaurio (antes conocido como brontosaurio) de once años llamado Arlo; y la "mascota" es Spot, un niño cavernícola de seis años que no sabe hablar.

Para ello, la empresa recurrió a lo que conoce mejor: la tecnología y el talento de su reconocido equipo de profesionales.

"Nos enfocamos en tratar de contar la mejor historia que puede ser y normalmente la tecnología se convierte en una herramienta que nos ayuda mucho", dice Peter Sohn, director de The Good Dinosaur, su primer filme en el puesto tras varios lustros en la industria.

"No creo que tengamos barreras tecnológicas porque la gente aquí es tan talentosa e inteligente que puede enfrentar cualquier reto", añade Denise Ream, la productora.

'The Good Dinosaur' cuenta la historia de un apatosaurio de 11 años llamado Arlo y un cavernícola de 6 llamado Spot. Pixar

Sohn se unió al proyecto hace cinco años, cuando era de otro director. "Se ha vuelto enormemente personal porque la aventura de Arlo de cierta forma va en paralelo con la nuestra", dice. Cuando Ream se incorporó al equipo hace dos años, ayudó a paliar una crisis en el proyecto y decidió pararlo y volver a empezar. "Tomamos un proceso de cinco años y lo metimos en dos. El enfoque principal fue contar bien la historia, ya sea en cinco o dos años".

Además de una familia de apatosaurios -- que son agricultores --, una de tiranosaurios rex -- que son ganaderos - y un puñado de otras divertidas criaturas (como un dinosaurio que colecciona otras especies), el personaje más importante del filme es la naturaleza, que funciona como el antagonista que Arlo tiene que vencer para superar su inseguridad después de que cae en un río y es transportado lejos de su familia. La aventura es simple: Arlo tiene que volver a casa y, en el transcurso, se volverá más valiente con la ayuda de un animal salvaje, que en este caso es un humano.

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Dibujo del niño cavernícola Spot, realizado por el director Peter Sohn. PIXAR

Para que esa naturaleza inspirada en los paisajes majestuosos de las montañas del Noroeste de Estados Unidos cumpliera su papel, los creadores optaron por darle un aspecto hiperrealista. El equipo de Pixar comenzó por visitar los estados de Oregon, Montana y Wyoming para inspirarse y documentar la región. Y, para emular a detalle esas locaciones, los expertos tomaron los datos del Servicio Geológico de Estados Unidos para reproducir las medidas exactas de la topografía de estos lugares.

Esa maqueta digital le sirvió a los creadores de The Good Dinosour como un mapa desde el cual podían explorar y diseñar todas las locaciones de la película, según la necesidad de cada escena. Con esa información en la computadora, bastaba con indicar un punto o ángulo para que el director pudiera darse una idea de cómo se vería la acción en una toma determinada - sin tener que dibujar nada. Asimismo, la maqueta le permitía al director "colocar" la cámara en cualquier punto, para elegir el mejor ángulo con base en la información topográfica guardada en la computadora.

Una vez elegido el punto desde donde se crearía la escena, el resto de los expertos de Pixar podían exagerar, estirar o modificar el tamaño de una montaña, pero siempre partiendo de la base de los datos reales. Una vez elegida una locación, los distintos departamentos dibujaban sobre ella para rellenar el terreno con plantas, texturas, colores e, incluso, nubes. La idea era crear un espacio vasto, donde los dinosaurios se vieran a escala y, al mismo tiempo, representara un reto y una amenaza para el protagonista, Arlo.

Con las nubes, los creadores de The Good Dinosaur no recurrieron al clásico dibujo bidimensional que ha sido común en la industria de la animación, sino que las generaron con volumen por computadora para que tuvieran vida propia. "Todas las nubes de la película existen como volumen real y le agregan profundidad a la película", dice el regiomontano Alonso Martínez, quien genera versiones 3D de los personajes para que otros departamentos los animen. "Cuando están caminando en el bosque de repente las sombras comienzan a cambiar porque las nubes están proyectando sombras reales".

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Peter Sohn, director de 'The Good Dinosaur' (al frente). Pixar

Para darle ese realismo a las escenas de la naturaleza en la película, el equipo de efectos especiales - que se suman al final del proceso de creación - produjo más del doble de efectos que los de una cinta promedio. En The Good Dinosaur, el agua juega un papel muy importante y hay unas 400 tomas con lluvia.

El río, por ejemplo, cumple el mismo papel de la carretera de ladrillos amarillos del Mago de Oz porque Arlo los usa constantemente como referencia para volver a casa. El río está presente en 200 tomas del filme. Tan solo la escena en la que el río arrastra a Arlo y lo aleja de su casa pesa 17TB. El equipo de efectos especiales incluyó a un especialista en agua para lograr el mayor realismo y credibilidad en estas escenas. Los efectos especiales, en total, ocuparon 300TB de espacio, y la película utilizó 10 veces más datos que Monsters Inc.

El proceso de producción de una cinta como The Good Dinosaur es muy modular y compartimentalizado. Mientras un equipo desarrolla la narrativa de una escena, otro incorpora la iluminación a una toma que está por completarse y uno más le añade la música a los créditos. Todo ello implica tener tecnología de punta, incluyendo poderosos servidores que ayuden a procesar imágenes enormes en las que cada cuadro puede pesar hasta 1.5GB. "Tenemos terabytes y terabytes de datos. Hay cuadros que toman hasta 240 horas para renderizarlo", dice el venezolano Esdras Varagnolo, experto en iluminación digital y encargado de combinar las distintas capas que forman un cuadro terminado.

"Tenemos un equipo de informáticos y de sistemas que trabajan muchísimo y muy duro para que todo esté fluyendo y que todo el trabajo sea más fácil porque son archivos muy pesados y estamos colaborando todos con el mismo proyecto", dice la animadora Carolina López Dau, argentino-española que trabajó en algunas escenas de multitudes y dio el salto por primera vez en su carrera a la animación de los protagonistas. En la película trabajaron unas 300 personas, según su productora.

Pero al final, insisten los creadores de The Good Dinosaur, de lo que se trata es de contar una historia y que sea un producto único, completo. "No se puede sentir modular", dice Sohn, el director, "se tiene que sentir como una" película.

"Es un organismo en sí mismo y uno está tratando de cuidarlo. Es muy emocionante ver cómo lo que te has imaginado llega a nacer", dice Sohn, definiendo lo que es un producto del matrimonio armonioso de la tecnología y el arte.