'The Good Dinosaur': una historia convencional en un escenario espectacular

[Reseña con pocos 'spoilers'] El segundo estreno de Pixar del año ofrece vistas espectaculares del Noroeste de Estados Unidos y una historia de un niño y un perro que vencen todo tipo de obstáculos que puede sonar un poco familiar.

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'The Good Dinosaur' es la historia de un dinosaurio llamado Arlo y un niño cavernícola llamado Spot.

Foto de Pixar

Lo más importante de The Good Dinosaur es que le gustó a mi hijo de 11 años. Punto. Todo lo demás es un adulto -- de 44 -- tratando de lucirse con un reseña de una cinta que se explica sola, y que le gustó a un niño de 11 años.

La pregunta detrás de The Good Dinosaur es muy simple: ¿qué pasaría si el asteroide no hubiera golpeado la Tierra y los dinosaurios hubieran sobrevivido? Lo que hubiera pasado, según la cinta, es que los dinosaurios hablarían y vivirían en familia, los tiranosaurios rex serían los ganaderos y los apatosaurios los campesinos. Y los humanos, las mascotas.

Esa familia de apatosaurios está compuesta por un noble papá, una dulce mamá, un hermano mayor abusón, una hermanita traviesa y el pequeñín de la casa, a quien le asusta hasta su sombra. La familia vive en un valle hermoso, coronado por tres montañas nevadas que son un punto de referencia constante en la aventura. La familia hace sus labores campesinas con sus patas y su hocico de dinosaurio, pero en el fondo son solo eso: una familia. El protagonista es el pequñín miedoso, que se llama Arlo.


A esta familia le sucede una tragedia -- de las clásicas tragedias tipo Bambi o Finding Nemo -- y Arlo está en medio del evento. Poco a poco surge otra figura, un niño cavernícola (llamado Spot) que le roba la comida a los campesinos y que tiene un papel en la tragedia de la familia. Cuando Arlo intenta capturarlo, ambos caen a un río que los lleva lejos de casa.

La historia es la clásica aventura de un personaje que tiene que superar sus limitaciones para lograr una meta con la ayuda de un compañero osado y valiente. O sea, la historia de un niño y su mascota, pero en este caso el niño es un dinosaurio y la mascota, un niño que se comporta como animalito. La meta es volver a casa, y el "camino amarillo" es un río dibujado con un lujo de detalle exquisito.

Porque uno de los mayores personajes de The Good Dinosaur es una naturaleza sublime inspirada en las montañas y valles del Noroeste de EE.UU. Aunque al adulto de 44 años le preocupaba que este nivel de detalle opacaría a los personajes un tanto caricaturizados, la combinación funciona y el escenario trabaja bien como catalizador de la saga.

Los creadores se dieron el lujo de insertar lo que ellos llaman 'haikus visuales' (gotas escurriendo despacio por las hojas, paisajes distantes con tormentas al acecho, ojos de agua transparente) que son un gusto por sí mismos y le dan a la historia una dimensión más solemne.

También incluyeron bromas sutiles y momentos entretenidos que, para mi hijo el de 11 años, fueron lo suficientemente memorables: Spot busca un lugar más privado para hacer pipí, un ser llamado El coleccionistas trata de "coleccionar" a Spot, una familia de tiranousaurios rex cuenta cómo obtuvieron sus cicatrices ante las llamas de un fogata.

Pero los creadores no huyeron de momentos poéticos llenos de emoción, como cuando padre e hijo dinosuario juegan con luciérnagas, o cuando Spot y Arlo usan varitas en una playa para compartir cuánto extrañan a sus respectivas familias, y hablar de la muerte.

Todo ello, bajo el marco de volver a casa y, al mismo tiempo, hacer un amigo entrañable con quien sortear obstáculos y descubrir el bien y el mal en un mundo hermoso pero intimidante. Spot y Arlo luchan contra serpientes y pterodáctilos, recorren valles y montañas, hacen amigos y descubren sus fortalezas y superan sus debilidades, pero sobre todo consolidan su amistad mientras se complementan el uno al otro.

The Good Dinosaur es una historia simple que nos es muy familiar, con una vuelta de tuerca que le da un toque de originalidad y un escenario que te dejará con la boca abierta. Pero, sobre todo, es una película que le gustó a un niño de 11 años gracias a sus chistes sutiles, sus lindos personajes y unos paisajes sobrecogedores.

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