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Televisión y cine

The Goldfinch: Una adaptación cinematográfica que copia demasiado el libro original

[Reseña sin 'spoilers'] Nicole Kidman, Ansel Elgort y Finn Wolfhard protagonizan esta malograda versión que te dejará queriendo volver a leer las páginas de la novela de Donna Tartt.

The Goldfinch

Ansel Elgort en The Goldfinch.

Warner Bros. Pictures y Amazon Studios

Recientemente obligué a los cinco miembros de mi club de lectura a leer El jilguero (The Goldfinch), la novela de 2013 de Donna Tartt ganadora de un premio Pulitzer. Solo dos, yo incluida, acabamos leyendo sus 771 páginas. La escritura de Tartt hizo que disfrutara de cada uno de los pasajes de esta historia sobre un niño cuya vida se ve destrozada por un acontecimiento trágico y empieza a llevar una existencia de falsas apariencias. Pero entiendo que esto no sea para todo el mundo.

La versión cinematográfica de The Goldfinch tampoco es para todo el mundo. Pero por motivos totalmente diferentes.

Tiene muchos puntos a favor: una dirección de fotografía majestuosa, una banda sonora pegadiza y un montón de nombres importantes. Pero también varios problemas. 

Dirige John Crowley, el cineasta irlandés detrás de la perfectamente elaborada Brooklyn. Ansel Elgort de The Fault in Our Stars interpreta a la versión de veintitantos años de Theo, un marchante de arte con un ligero problema de adicción a las drogas y un pasado que lo persigue. Nicole Kidman es Mrs. Barbour, una miembro de la alta sociedad neoyorquina que se encarga de Theo cuando él la necesita. Mike de Stranger Things, Finn Wolfhard, se viste completamente de negro y luce melena de rizos oscuros para interpretar a Boris, un ciudadano del mundo de origen ucraniano a quien Theo conoce cuando ambos son adolescentes. Jeffrey Wright de Westworld hace sándwiches de queso fundido y restaura muebles antiguos. Su personaje, Hobbie, también cuida a Theo. Luke Wilson es el padre nada de fiar de Theo. Y Sarah Paulson es "Xandra con X". Aunque esa sea en realidad la única frase buena que tiene la actriz en toda la película. Y ese es uno de los muchos problemas de The Goldfinch.

The Goldfinch

Finn Wolfhard y Oakes Fegley en The Goldfinch.

Warner Bros. Pictures y Amazon Studios

Y es que la mayoría de estrellas de este filme no tienen gran cosa que hacer. Y los actores que sí tienen a qué dedicarse, como la versión adolescente de Theo (interpretada por Oakes Fegley) o la versión de Boris de veintitantos años (Aneurin Barnard) parecen casi completamente escogidos por su parecido físico con sus contrapartes, Elgort y Wolfhard respectivamente. Y no por su idoneidad para interpretar a estos personajes.

Como en el libro, la película mejora cuando aparece Boris. Pero a pesar de todo el placer que Wolfhard le puede causar al espectador con un gesto tan simple como el abrir de un paraguas negro para cubrirse del sol de Nevada o su forma de quejarse sobre cómo los estadounidenses siempre les ponen a sus hijos "cosas estúpidas" de nombre, como Apple o Blanket, el Boris de Barnard no causa el mismo efecto.

Es cierto que nadie puede decir que esta película no sea fiel al libro. Solo advertí en ella uno o dos detalles menores que no estuvieran sacados directamente de él. Incluso las frases de diálogo son meras reproducciones para la pantalla de lo que se escribió en la página. Pero a pesar de eso, tengo la sensación de que me hubiera gustado mucho más una adaptación menos fidedigna. En una historia llena de metáforas sobre copias y originales, trabajos falsos y genuinos, los cineastas deberían haberse atrevido a crear su versión única de The Goldfinch.

"Solo es algo falso si tratas de hacerlo pasar por reproducción", dice el personaje de Wright durante la película. El jilguero da tanto la sensación de ser un intento fallido de conseguir una adaptación exitosa precisamente porque los cineastas están tratando de hacerlo pasar por una reproducción.

La película sí que se toma una gran licencia: altera la cronología, saltando hacia delante y hacia atrás para maximizar la intriga que conforma esta historia. Pero este artificio me tuvo todo el rato preguntándome si alguien que no hubiera leído el libro recientemente podría entender lo que estaba pasando.

The Goldfinch

Boyd Gaines, Oakles Fegley y Nicole Kidman en The Goldfinch.

Macall Polay/Warner Bros. y Amazon Content Services

Algunas cosas funcionan. Como la dirección de fotografía del veterano ganador de un Oscar Roger Deakins, que captura de forma magistral la atmósfera cálida y polvorienta del taller de Hobbie o las estancias limpias y casi museísticas de casa de los Barbour. Diría que la cinematografía y la fría pero precisa interpretación de Kidman son las mejores opciones que tiene esta película de hacerse con algún tipo de reconocimiento y nominación a premios.

La película también la acierta en su banda sonora, llena de temas como "Apocalypse" de Cigarettes After Sex, "Everything In Its Right Place" de Radiohead o "Your Silent Face" de New Order.

Tenía muchas ganas de que me gustara este filme. Disfruté tanto leyendo el libro que quería revivir el placer que me dieron sus páginas en una dosis más rápida y fácil de consumir. Pero esta película de dos horas y media de duración no estuvo a la altura del deleite derivado de las muchas horas de lectura. Tal vez Sarah Paulson tenía razón cuando, en una entrevista reciente, dijo que en un mundo ideal deberían haber hecho esta adaptación en forma de miniserie de cuatro partes.

Esperemos que si algún día adaptan la especie de novela de misterio de Tartt de 1992, The Secret History (El secreto), el resultado sea más auténtico.

The Goldfinch está distribuida a nivel mundial por Warner Bros. Pictures. La película está cofinanciada por Warner y Amazon Studios, que tendrá los derechos de streaming. La película se estrena en Estados Unidos el 13 de septiembre. El jilguero se estrena en México el 27 de septiembre y en España el 11 de octubre.

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