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OPINIÓN Hogar inteligente

Cuando desear con todas tus ganas ese termostato inteligente no es suficiente

[Usuaria promedio] Instalar un Nest en casa fue una experiencia casi peor que tener que lidiar con un termostato del siglo pasado...

'Usuaria promedio' es una columna en primera persona sobre los hábitos de una adicta a la tecnología que quiere exponer sus problemas con la modernidad.


Necesito que termine el invierno. Y no sólo porque esté harta del año más lluvioso que recuerdo en la bahía de San Francisco. Sino porque ya no puedo seguir teniendo que tratar con el termostato Honeywell digital (que no inteligente) que hay en casa.

Lo he intentado todo para tratar de conseguir que la temperatura en mi hogar sea perfecta, se pueda controlar desde el teléfono y el uso de la calefacción sea eficiente y ahorre energía. No he tenido éxito.

Mi sueño era poder irme de viaje en pleno invierno y programar mi termostato inteligente desde la distancia y la comodidad de un app para que la calefacción se pusiera en marcha unas horas antes de regresar a casa, encontrándome así con la temperatura perfecta. En lugar de eso, al llegar de viaje este invierno no pude quitarme el abrigo hasta dos horas después de haber entrado por la puerta.

Y eso que había decidido autoregalarme un termostato inteligente Nest para Navidad. Pero mi experiencia con él no fue tan sencilla o satisfactoria como habría querido.

Nest Learning Thermostat
Nest

Aquí debería ser transparente y mencionar que estoy casada con un ingeniero. Es algo que le recomiendo a todo el mundo. Son gente increíblemente útil cuando se trata de arreglar problemas en la era moderna. Así que yo compré el Nest y mi marido se encargó de instalarlo. Porque la instalación no es precisamente trivial -- hay cables de por medio. Hay que decir que Nest ofrece la posibilidad de contratar a un técnico profesional que haga la instalación para aquella gente que sea mala con los cables y no tenga un ingeniero en casa.

El tema es que mi marido instaló el Nest siguiendo las instrucciones al pie de la letra, yo lo programé con el app en mi teléfono inteligente y le dije que nuestra temperatura ideal son los 22ºC (72ºF). Somos mediterráneos y si hace más frío apenas podemos funcionar. Y aquí empezaron los problemas. La calefacción llegó hasta los 22 grados y los 24 y los 28 y hasta 30. Pasamos del Mediterráneo al trópico en cosa de minutos. Tratamos de apagar el termostato. Tratamos de llamar al servicio de asistencia de Nest y, después de más de media hora de espera y chorros de sudor, colgamos y volvimos (quiero decir que mi marido volvió) a instalar el termostato anterior.

El interior del Nest puede ser un poco desconcertante para gente no técnica.

Lindsey Turrentine/CNET

Como que soy masoquista y una pesada, a los pocos días insistí en que volviéramos a intentarlo. Yo quería poder apagar la calefacción remotamente desde el teléfono si algún día la dejaba prendida por accidente. Quería tener un termostato que hubiera aprendido a qué temperatura me gusta la casa por la mañana al levantarme o justo antes de ir a dormir. Quería un termostato del siglo XXI en el siglo XXI.

Le pedí a mi marido que volviera a instalar el Nest y se reprodujo la situación de hacía unos días: la temperatura no dejaba de subir y la calefacción no paraba de funcionar. Después de 50 minutos de espera con la línea de asistencia de Nest, finalmente respondieron. Nos dijeron que necesitábamos acceder la caja de fusibles para cortar la luz y entonces instalar el termostato.

Para ello tendríamos que llamar al propietario, explicarle que estábamos instalando un termostato inteligente, pedirle las llaves de la habitación donde están los fusibles, coordinar que alguien nos las trajera, volver a instalar el termostato, coordinar la devolución de las llaves...

Al día siguiente devolví el Nest. Estoy segura de que, con más paciencia y más tiempo, tal vez lo podríamos haber hecho funcionar. Pero ya no me quedaba paciencia. Yo quería algo que pudiera conectarse a la pared y ya. Algo para inquilinos que se mudan a menudo y se llevan el termostato inteligente con ellos. No un aparato sólo óptimo para propietarios sedentarios.

Por eso necesito que llegue ya la primavera, para dejar de pelearme con el termostato tonto que tengo en casa.