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Terminator Dark Fate: Mucha acción con poca coherencia

[Reseña con pocos 'spoilers'] Ya está en cine la nueva entrega de la saga, que marca el regreso de Linda Hamilton al papel de Sarah Connor.

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Natalia Reyes, Mackenzie Davis y Linda Hamilton en Terminator: Dark Fate (2019).

Paramount Pictures

No hay que ser un cyborg para concluir que Terminator: Dark Fate (2019) es mejor que las tres películas anteriores de la saga pero inferior, con mucho, a los dos primeros títulos que dirigió James Cameron.

Estrenada el jueves 31 de octubre de 2019, Terminator: Dark Fate incluye estupendas secuencias de acción y un elenco carismático, que suscita interés en el espectador. Pero también es una película que lanza por la borda cualquier intento por tener una trama lógica que justifique lo que vemos en pantalla. Con el talento reunido, Dark Fate tenía todo para ser la Mission Impossible: Fallout (2018) de este año. Pero se quedó corta.

La intención de la nueva película es clara: ser un reboot de la franquicia Terminator, aquejada por secuelas ametralladas por la crítica y con desempeños decentes en la taquilla pero mucho menores a los esperados. Es la nueva tendencia en Hollywood: usar la estructura y fórmulas del primer filme de una saga y replicarlo con otros actores y situaciones. Funcionó con Star Wars: The Force Awakens (2015) pero no con Pirates of the Caribbean: Dead Men Tell No Tales (2017) ni con Terminator: Genisys (2015), que puso a Emilia Clarke en el papel de una joven Sarah Connor.

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Quizás lo mejor de la película: Arnold Schwarzenegger como un Terminator bueno.

Paramount Pictures

La nueva Terminator es dirigida por Tim Miller, realizador de Deadpool (2016) y cocreador de la serie animada Love, Death & Robots (2019) en Netflix. Miller pone sobre la mesa su pericia para construir secuencias de acción, que son lo mejor del filme, especialmente la secuencia final que sucede en la sala de máquinas de una represa.

La novedad, no obstante, reside en la participación de James Cameron como creador de la historia y uno de los productores del filme, por lo que la trama goza del sello de calidad del propio autor de la saga. Cameron no se involucró más en la franquicia luego de T2: Judgment Day (1991), por lo que su regreso es uno de los principales ganchos para atraer a los fanáticos.

El otro punto de interés reside en el regreso de Linda Hamilton en el rol de Sarah Connor. De hecho, su imagen es destacada en los pósters por encima de la estampa de Arnold Schwarzenegger, quien da vida nuevamente a un cyborg modelo T-800. Hamilton, con sus arrugas y voz ronca, dota al personaje de un aura recia y cansada, de alguien que ha vivido.

Pero la gran revelación de la película es Schwarzenegger, quien aporta humor al filme y pronuncia las frases más divertidas e ingeniosas. Cuesta entender cómo un cyborg envejece, en el caso del personaje de Schwarzenegger, pero Cameron explicó que la parte orgánica de un cyborg -- la piel, el pelo y los ojos -- envejece y resiente el paso del tiempo.

En Terminator: Dark Fate hay un interés por posicionar a las mujeres en el centro de la historia. Ya no se trata de proteger la vida de un hombre, John Connor, pues liderará la rebelión contra las máquinas. Ahora son tres mujeres las que impulsan la acción.

Está Daniela Ramos (Natalia Reyes), empleada de una fábrica en Ciudad de México, quien -- al igual que lo fue Sarah Connor de joven -- es perseguida por un cyborg venido del futuro (Gabriel Luna) que intenta matarla.

Del futuro también llega una humana llamada Grace (Mackenzie Davis), cuyo cuerpo es parcialmente una máquina, dotada de fuerza sobrehumana y cuya misión es proteger a Dani a toda costa. Hasta aquí estamos ante la presencia de una trama muy parecida a The Terminator (1984) y T2: Judgment Day (1991). A este esquema se suma Sarah Connor (Hamilton), ahora transformada en una cazadora de Terminators, y Carl (Schwarzenegger), un cyborg T-800 que quiere proteger a Dani de la amenaza de otras máquinas.

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Gabriel Luna interpreta a Rev-9, un cyborg de metal líquido que puede separar su cuerpo en dos partes.

Paramount Pictures

Lo que hizo clásicos de la ciencia ficción a The Terminator (1984) y T2: Judgment Day (1984) fue su fresca propuesta de los viajes en el tiempo, con personajes que venían del futuro para tratar de cambiar el presente -- muy al estilo del escritor Harlan Ellison -- pero envuelta dentro de una trama de cine género, con novedosas secuencias de acción. 

El filme de Miller sale sobresaliente en el género de acción; de hecho, Dark Fate es una gran persecución desde su inicio, una huida incesante para escapar de la garra del aterrador cyborg. Pero falla en originalidad, pues muestra poco respeto hacia la coherencia del argumento. Es subestimar al espectador. Si este es el reboot, es una base endeble para posar sobre ella el andamiaje de una nueva etapa de la saga.

Terminator: Dark Fate ya está disponible en cines.

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