'¿Cómo dicen que me llamo?' La tecnología de vestir y su crisis de identidad

Sin duda, 2014 es el año de los relojes inteligentes, bandas de actividad física y gafas de realidad virtual. Pero la industria de los 'wearables' se enfrenta a una crisis existencial en castellano: ¿cómo llamarse a sí misma?

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Las modelos Kirsten Owen, izquierda, y Ajak Deng demuestran el brazalete inteligente MICA. Collier Schorr, vía Intel

¿Qué hay en un nombre? La interrogante de Shakespeare resuena con fuerza en el más reciente dilema existencial de la industria de la tecnología.

La respuesta: mucho -- especialmente cuando se trata de un segmento de la tecnología que resguarda la promesa de miles de millones de dólares y lleva a cuestas el futuro de la electrónica de consumo.

Según IDC, firma de investigación del mercado de la tecnología, este año se venderán unos 19 millones de dispositivos de este tipo. Pero, dice IDC, la cifra llegará a casi 112 millones para 2018. Es más, según otras proyecciones, el sector de smartwatches y bandas de actividad física alcanzarán US$3,000 millones en ventas este año.

Basta ver la lista de productos lanzados en las principales ferias de tecnología del año: CES, en Las Vegas, MWC, en Barcelona e IFA en Berlín, donde los dispositivos de tecnología de vestir acapararon el interés de todos. Tan sólo Samsung, la gigante de tecnología coreana, ha lanzado seis relojes inteligentes en menos de un año. Y Apple, hace pocas semanas, realizó su esperada incursión al segmento con el reloj inteligente Apple Watch.

Sin duda, 2014 es el año de la tecnología de vestir -- o sea, de todo dispositivo que te pones en el cuerpo y que tiene cierta conectividad.

Pero a pesar de su fuerte presencia y constantes lanzamientos, este segmento aún tiene un serio problema: ¿cómo se debe llamar y cómo ha afectado a sus ventas esta falta de identidad en el castellano? Parece una pregunta existencial -- y lo es.

Informática de vestir, moda inteligente, tecnología 'ponible' o 'vestible' -- wearables. Mientras que en inglés ha encontrado fácil camino para su bautizo con la palabra wearables, su paso al castellano ha sido un poco más escabroso para una traducción clara y cabal.

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Steve Wozniak, cofundador de Apple. Justin Sullivan, Getty Images

Encontrar un término consensuado que defina y delimite a este sector de dispositivos, entonces, no sólo es un asunto de identidad, sino uno clave para su supervivencia. En este fluido estado -- una especie de sopa de palabras -- en que no se ha concretado un término común marca una extraña confluencia de la palabra y el dinero. Tampoco ayuda el hecho de que no haya llegado un producto que defina a la categoría en sí, como lo hizo Apple en dos ocasiones con el iPod y el iPad. Steve Wozniak, cofundador de Apple, cree que no será hasta la salida al mercado del Apple Watch que esta categoría se volverá viable.

Esta falta de definición ha creado una relativa confusión entre los consumidores de qué exactamente constituye el relativamente novel sector de la tecnología de vestir.

"El mercado se ha familiarizado a la noción de wearables, pero la gama de dispositivos es tan amplia ... que distintas categorías adquirirán más prominencia de una manera más rápida que otras", dijo el investigador de IDC Ramón Llamas en un estudio. "Esto permitirá que las fabricantes ajusten y refinen sus productos y servicios o adentrarse en el mercado desde ya para establecer importantes conexiones con los abastecedores, distribuidores y figuras importantes en la industria".

En el caso de la tecnología de vestir, la plétora de términos para calificar este segmento ha emanado principalmente de los medios, y no de las fabricantes, según el periodista Ángel Jiménez de Luis, corresponsal de tecnología del diario español El Mundo quien afirma que los fonemas de la palabra wearable no son fáciles de españolizar.

"[Los términos] surgen más de los medios que de las empresas, lo que quieren [las empresas] es vender el producto, no les importa cómo les llamen", concuerda Rosa Jiménez Cano, periodista de tecnología del periódico El País.

Aún así, dentro de los medios hispanohablantes existe una fragmentación en el uso de los términos que va desde el popular "tecnología de vestir" -- que utiliza CNET en Español -- hasta el muy ambiguo "moda útil".

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Ante esto, ¿qué hacen las empresas que esperan apuntalar en el mercado hispano? Por ejemplo, Samsung, la gigante surcoreana que acapara más del 70 por ciento del sector y que ya tiene más de media docena dispositivos de tecnología de vestir en su haber incluyendo al Samsung Gear S y Samsung Gear VR, ha escogido mantener el término en inglés, de acuerdo con el director de mercadotecnia de Samsung en México, José Luis de la Vega.

"En el caso de los wearables, como es una categoría que apenas está naciendo, es una tecnología nueva que apenas está empezando a tener adopción, la mayoría de las personas que estamos en la industria y los consumidores le llaman wearable devices", dijo De la Vega, quien admitió, sin embargo, que "en algunos casos con mucho esfuerzo [le llamamos] tecnología vestible".

No obstante, el uso de la forma inglesa del término no convence a muchos.

"La mejor manera de expresar un concepto es la forma en la que mejor lo va a entender tu receptor. Y en ese sentido la traducción a veces es la mejor opción", dice Judith González Ferrán, de la Fundéu. "Si en español tenemos una manera de decir esto y equivale a lo mismo, en principio empieza a perder justificación el uso de la palabra inglesa".

La Fundéu, una fundación patrocinada por la Agencia de noticias Efe y el BBVA y asesorada por la Real Academia Española para el buen uso del idioma en los medios de comunicación, recomienda el uso de "tecnología ponible".

González Ferrán explica el razonamiento detrás de esta decisión: "Entre tecnología de vestir y tecnología ponible la alternativa que más nos convenció era tecnología ponible porque muchos de estos objetos inteligentes no se visten, se ponen. En español no decimos que nos vestimos unas gafas. Unas gafas nos las ponemos. Un reloj no se viste".

Y es una recomendación que han adaptado los periodistas, pero no al pie de la letra.

"Tecnología ponible ... tiene buena acepción", dice Jiménez, de El Mundo. "[Pero] nosotros vamos guiados por el consenso general que vemos en las redes sociales, [y] terminamos llamándolo tecnología vestible".

Por su parte, El País suele utilizar el término "tecnología de vestir". Pero hay un problema, según la periodista Jiménez Cano: "son [varias] palabras y ocupa mucho [espacio] y en muchas ocasiones termina por ser redundante".

Y es que ni informática de vestir ni tecnología ponible acaban de atraer a los que están dentro de la industria.

"No me convence lo de tecnología de vestir porque suena como a ropa, como a unos pantalones", dice Javier Soto, el ingeniero que desarrolla la aplicación del reloj inteligente Pebble para iOS. Pebble es una importante fuerza dentro del sector al captar 35 por ciento de los envíos del rubro de bandas o relojes inteligentes gracias al Pebble Steel y a su tienda de aplicaciones, según la firma de investigación Canalys.

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No hay que entrar en pánico, afirma González Ferrán.

"Sin duda el ámbito tecnológico es uno de los que por la supremacía del mundo anglosajón impone su modo cultural", dice la experta. "Pero también es verdad que esto no es algo nuevo en la historia de las lenguas. Esto ha pasado en momentos en la historia del español con otras culturas. En la época de dominación árabe al español le llegaba un caudal amplísimo de voces del árabe".

Piénsese en las ahora muy castellanizadas palabras: almohada, alcalde, alféizar -- claros signos de las áreas donde dominó el imperio árabe.

Lo mismo ha sucedido con otras categorías recientes como los smartphones (teléfonos inteligentes), e-books, que muchas veces se usa en inglés, y phablets o los híbridos tabléfonos. En todas estas instancias el común denominador es la convivencia de las formas inglesa y española.

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Nuestra reportera, Vanessa Hand Orellana, se pone las gafas de realidad virtual Project Morpheus de Sony por primera vez. Claudia Cruz/CNET

Entonces, ¿cuál es el término que mejor sintetiza y ejemplifica wearables en castellano?

Tecnología vestible, concuerdan Jiménez de Luis, De la Vega y Jiménez Cano, quienes coinciden en que esta etapa fluida y emergente del mercado, el público --virtualmente-- tiene la última palabra.

"Nosotros a nivel marketing intentamos siempre posicionar algún nombre o concepto", dice De la Vega, de Samsung. "Y posteriormente -- muchas veces sin importar qué tanta inversión o qué tanta comunicación se haga detrás de un concepto -- el consumidor acaba dándole el nombre que más le parece".

González Ferrán, por su parte, se ciñe a la recomendación de la Fundéu: "Espero que sea tecnología ponible. Pero tendremos que hablar con Mac [Apple] para ver si nos ayuda a difundirla", dice entre risas.