Supernovas prehistóricas dejan su huella en la Tierra: estudio

Un nuevo estudio reporta hallazgos de un cambio climático prehistórico y hasta una aceleración en la tasa de evolución en la Tierra, que pudo deberse a la muerte de una estrella lejana.

Una imagen compuesta de los restos de la Supernova 1987A vista a través de distintas longitudes de ondas de luz.

Foto de ALMA/NASA

Las Las titilantes estrellas aparentan ser más que pixeles individuales en la pantalla digital de la noche. Pero cuando esas distantes estrellas mueren y resultan en una explosión supernova que retuerce el cosmos, estas ondas expansivas pueden sentirse en la Tierra, según los hallazgos de un nuevo estudio.

En abril, unos investigadores presentaron pruebas de que un par de supernovas prehistóricas que estallaron a unos 300 años luz de distancia de la Tierra. Un nuevo estudio basado en modelos computacionales ha hallado que los rayos cósmicos resultantes de la explosión de radiación pudieron haber alcanzado la superficie de nuestro planeta, afectando la atmósfera, la flora y la fauna terrestre.

"Esperaba que el efecto fuera poco o nulo", dijo Adrian Melott, profesor de la Universidad de Kansas, en un comunicado. Melott es el coautor del ensayo que detalla los hallazgos del estudio en la revista The Astrophysical Journal Letters. "Las supernovas estaban bastante lejos -- a más de 300 años luz de distancia -- y eso no está muy cerca".

Melott dice que una de las estrellas probablemente estalló hace 1.7 millones a 3.2 millones de años y la otra estrella hizo supernova entre 6.5 millones y 8.7 millones de años atrás. En ambas ocasiones, cuando el "viento" cósmico proveniente de las explosiones alcanzó nuestro planeta, la luz azul resultante hubiese destellado de forma tan brillante que hubiese interrumpido el sueño de los animales durante semanas.

El viento cósmico hubiese triplicado la dosis normal de radiación a la que están acostumbrados tanto los animales como las plantas.

Melott dice que el aumento en los niveles de radiación hubiese sido lo suficientemente alto como resultar en un repunte en la tasa de mutación y cáncer, "pero no enormemente. Sin embargo, si se aumenta la tasa de mutación también se aceleraría la evolución".

¿Pudo este par de supernovas llevarnos al equivalente prehistórico de los mutantes al estilo X-Men con superpoderes? Quizá no. De hecho, pudo haber pasado lo contrario. Melott piensa que una pequeña extinción masiva que ocurrió hace unos 2.59 millones de años pudo tener algo que ver con el aumento de rayos cósmicos que hubiesen contribuido a cambios en las condiciones climáticas y a aumentes significativos en las caídas de rayos.

"Se realizó un cambio climático en este momento", dice Melott. "África se secó, y muchos de los bosques se tornaron en sabanas. En este momento y posteriormente, se iniciaron las glaciaciones -- o las eras de hielo -- una y otra vez, y no está claro por qué esto empezó a suceder. Es un tema controvertido, pero quizá los rayos cósmicos tengan algo que ver con ello".