La tarjeta inteligente: ¿competidor de Apple Pay o moda pasajera?

La industria de pagos móviles se atiborra, pero ¿puede una sola tarjeta para almacenar todas tus tarjetas de crédito ser más práctica de lo que creemos?

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Stratos es una de muchas 'startups' que quieren simplificar la cartera. La pregunta es si los usuarios necesitan una sola tarjeta para englobar todas sus tarjetas de crédito en la era de Apple Pay Josh Miller/CNET

Con un burrito de Chipotle en una mano, extendí a la cajera una tarjeta de crédito repleta de pequeños trocitos electrónicos.

Y ella me la regresó.

"Sólo aceptamos Visa y MasterCard," me dijo, perpleja ante mi tarjeta Stratos, que puede guardar múltiples tarjetas de crédito y débito en su banda magnética ubicada en la parte trasera. El problema es que la tarjeta no tiene ningún tipo de logo visible, y llega a parecer una tarjeta falsa. La cajera deslizó la tarjeta Stratos después de que la convencí de que tenía una tarjeta Visa. La palabra "aprobado" apareció en la pantalla de la terminal.

Pagar con Stratos puede que no resulte tan sencillo como acercar el iPhone a la caja registradora y utilizar Apple Pay. El servicio de pagos móviles de Apple permite a los dueños de un iPhone 6 y iPhone 6 Plus utilizar su teléfono y huella dactilar para hacer compras con sus tarjetas de crédito con tan sólo colocar su iPhone cerca de la terminal. Y mientras que los expertos se regocijan con la seguridad de Apple Pay, sólo el 6 por ciento de usuarios de un iPhone 6 y iPhone 6 Plus lo han utilizado, según cifras de la firma de investigación InfoScout.

Ahora, las tarjetas conocidas como tarjetas inteligentes de Stratos, Coin, Plastc, Swyp, han llegado a la escena. Cuando son emparejadas con una aplicación móvil, estas tarjetas --que tienen un valor de alrededor de US$100-- permiten almacenar y administrar diferentes métodos de pago con tarjetas al vuelo. Las tarjetas se pueden escanear utilizando un lector de tarjetas y se administran dentro del app. Su razón de ser: una solución para diferentes propósitos que combina tecnologías en red y de pagos para los consumidores en general.

Es decir, hasta que la infraestructura se ponga al día con Apple Pay, Google Wallet y otros sistemas digitales de pagos.

Esto es porque negocios y consumidores siguen confiando en la tecnología de tarjetas de crédito y redes financieras implementadas hace varias décadas. Las tarjetas de débito y crédito, y las terminales que las aceptan, son omnipresentes. Los quioscos que trabajan con Apple Pay o cualquier otro competidor, no lo son.

En lugar de pagar con el teléfono inteligente, Stratos y otras 'startups' quieren que pongamos la información de las tarjetas en un sólo dispositivo diseñado para trabajar donde sea Josh Miller/CNET

"Existe el problema del huevo y la gallina", dice Thiago Olson, presidente ejecutivo de Stratos, con sede en Ann Arbor, Michigan. De acuerdo con Olson, las compañías de pagos móviles diseñan productos que sólo una pequeña minoría de negocios van a aceptar. Eso significa que muy pocos consumidores adoptan la nueva tecnología.

Sólo pregunten a Square, la compañía de pagos liderada por el cofundador de Twitter, Jack Dorsey. La compañía continua renovando varios de sus esfuerzos de software, como Square Wallet y Square Order, mientras que Square intenta atraer consumidores para que paguen con sus teléfonos. Square no quiso dar comentarios.

"Usar esta tarjeta [Stratos] es una forma de enlazar inmediatamente tu teléfono inteligente con la infraestructura actual", dijo Olsen.

Greg Rosen, un inversionista de Box Group con base en Nueva York, comparte el mismo punto de vista. A pesar de que él fue de los primeros en ordenar Coin, que se lanzó en noviembre de 2013, Rosen recibió hace poco el producto final. Él ha utilizado la tarjeta durante tres semanas y no ha tenido ningún problema.

"Sería grandioso que cualquier comerciante aceptara Apple Pay", dijo Rosen. Pero ésa no es la realidad. "Es algo increíble que en 2015 seguimos utilizando efectivo y plástico, y tenemos una computadora en nuestro bolsillo". Hasta que las computadoras en nuestros bolsillos sean el principal método de pago, él tiene una tarjeta Coin.

¿Podrá superar el futuro?

La pregunta que enfrenta Stratos y otras compañías similares es si estas tarjetas son alternativas a la evolución de pagos (los detractores las llaman soluciones en busca de un problema), o son productos prácticos que pueden sobrevivir a la transición mundial hacia los pagos digitales.

"Apple Pay ha allanado el camino de la tarjeta conectada", dijo James Townsend, un socio de la firma de inversión Resonant Venture Partners, inversionista de Stratos. "El punto de las soluciones de pagos móviles es que yo los pueda utilizar donde sea. Si no los puedo utilizar donde sea, en ese caso sigo necesitando mi cartera y, ¿cuál es el punto entonces?"

La analista de Forrester, Sucharita Mulpuru, tiene sus dudas sobre el éxito de una solución como la que propone Stratos. "El único problema [que las tarjetas inteligentes] buscan solucionar es una cartera repleta de tarjetas", dijo el experto en comercio electrónico. "Pero ¿es ése realmente un problema tan grande?"

Sin embargo, Mulpuru no cree que las personas utilizarán exclusivamente su teléfono inteligente u otros sistemas de pagos por al menos una década más. Y tampoco cree que el espacio de pagos móviles esté al borde de un cambio mucho más sustancial.

Para octubre de 2015, la mayoría de compañías de tarjetas de crédito esperan imprimir --o estarán imprimiendo-- nuevas tarjetas con microprocesadores EMV en ellas. Stratos y Coin siguen trabajando para que sus productos sean compatibles con EMV. Josh Miller/CNET

Eso es porque EMV, o el estándar EuroPay Mastercard Visa, se propagará en la industria de tarjetas de crédito EE.UU. para finales de 2015. EMV promete mayor seguridad gracias a los chips insertados en el plástico de la tarjeta. Si bien Europa ha tenido esta tecnología por años, EE.UU. ha presionado para usar esta tecnología después de los importantes ataques cibernéticos a Target y otras tiendas.

Para octubre de 2015, los comercios que no hayan actualizado sus terminales para aceptar las nuevas tarjetas, serán los comercios propensos a fraude. El resultado: comenzaremos a ver más sistemas de punto a punto compatibles con EMV.

Ese es un problema para Stratos, Coin y otras soluciones similares.

"Si tienes un chip en tu tarjeta, el sistema de punto de venta (POS por sus siglas en inglés) pedirá que pongas tu tarjeta en la entrada para el chip", dice Mulpuru. Y éso es un problema con Stratos, que no tiene chips. Eso significa que necesitarás seguir cargando una tarjeta de crédito por si las dudas.

EMV es mucho más difícil de replicar que una banda magnética, y Stratos y sus competidores han batallado para utilizar la tecnología en sus productos de primera generación. Coin, que es la única alternativa disponible en el mercado, no tiene capacidad de EMV. Ambas compañías planean incluir la tecnología en sus próximos productos.


Plastc y Swyp, que llegarán al mercado el próximo año, serán compatibles con EMV. Plastc incluirá un chip EMV en su tarjeta universal, y en el caso de Swyp, la compañía dice que darán una actualización inalámbrica para su software.

Pero las tarjetas EMV en EE.UU. serán diferentes a aquellas en Europa: en lugar del sistema de seguridad de chip y un pin en Europa, en Estados Unidos los consumidores utilizarán tarjetas con chip y firma. Esa distinción es la razón del porqué James Lynch ordenó su Stratos este mes. Lynch, originario de Irlanda, dice que ha utilizado tarjetas de chip y pin por alrededor de una década, y las medidas de seguridad de EE.UU. le hicieron sentir incómodo cuando se mudó a California el año pasado.

"Comprar con Stratos ayuda a mitigar algo de esta preocupación", dijo.

Asimismo, Stratos, Coin y sus rivales no almacenan directamente la información sin encriptar de las tarjetas de crédito -- sólo transmiten información sensible desde el teléfono. Eso hace a los dispositivos mucho más seguros que una tarjeta magnética convencional. También hay opciones para desactivar la tarjeta si se pierde comunicación con el teléfono.

La llegada de terminales con compatibilidad de EMV plantean otro peligro para las tarjetas inteligentes: los sistemas POS muy probablemente estén listos para comunicarse con Apple Pay, Samsung Pay, Google Wallet y otras tecnologías que funcionan con el campo de comunicación cercana, o NFC por sus siglas en inglés. Mientras que el término NFC prolifera, Apple y los servicios rivales se volverán más populares.

Pero no por mucho tiempo.

"La viabilidad a largo plazo de una tarjeta física está a debate, pero a corto y mediano término, las soluciones de los teléfonos con NFC no van a sacar del negocio a las tarjetas completamente", dijo Lynch. Y tiene razón.

Forrester estima que los pagos móviles personales --que no incluyen aquellos hechos durante compras en línea-- llegaron a US$3,400 millones en EE.UU. durante el año pasado, o una cuarta parte del 1 por ciento del total de gasto anual en tiendas. Pero siguen creciendo rápidamente y se espera que llegue a US$34,000 millones para 2019.

"El frenesí de los medios alrededor de los pagos electrónicos -- más recientemente Apple Pay -- ha hecho que espectadores de la industria concluyan que se viene una revolución de pagos. Y no es así", dijo en noviembre Denée Carrington, un exanalista de Forrester. La adopción de pagos móviles es una evolución --no una revolución-- y la evolución está sucediendo.

A la espera de las guerras de pagos

Tal vez la amenaza más peligrosa de la tarjeta inteligente es simplemente el número de soluciones que intentan hacer las tarjetas de crédito obsoletas.

Samsung ofrece Samsung Pay para su Galaxy S6. Samsung también es dueña de la tecnología de LoopPay, compañía que compró en febrero, y que permite replicar el deslizamiento de una tarjeta magnética con una funda protectora. También está Android Pay, una plataforma de pagos de Google que pronto dará vida a Google Wallet.

Sin embargo, a la industria de tarjetas de crédito no le parece importar mucho quien gane en esta guerra.

Eso es porque las tarjetas de crédito simplemente no se van. Simplemente terminan en diferentes dispositivos como teléfonos, relojes o tarjetas inteligentes, dice Sam Shrauger, vice presidente de soluciones en Visa. Qué solución elige el consumidor no le importa a Visa, que procesa las transacciones en su red electrónica -- siempre y cuando no sea dinero en efectivo.

"Nuestra competencia, por así decirlo, es de papel", dijo Shrauger, pues es la única forma de pagos que no usa una red como la de Visa. Algunos consumidores optarán por utilizar varias formas de pago, mientras que otros dependerán sólo de una.

A la industria de tarjetas de crédito no parece importarle qué solución gana, porque las tarjetas no se van a ir. Simplemente terminan en un dispositivo diferente Josh Miller/CNET

Debido a que trabajan con la infraestructura de pago actual, empresas como Stratos esperan poder definir hacia dónde va la industria.

Olson dijo que el se visualiza trabajando con Visa y otros para ofrecer tarjetas inteligentes especiales. Stratos espera expandir su servicio de US$100 por suscripción en un programa de administración de dinero que ayude a los consumidores a tener un mejor control de sus finanzas. Una sugerencia: una forma de activar la tarjeta correcta para maximizar las recompensas al, por ejemplo, comprar boletos para el cine, reservar un hotel o comprar boletos de avión.

Idealmente, Stratos podría convertirse en una plataforma que Olson llama tarjetas virtuales. En lugar de que las compañías impriman o generen nuevas tarjetas de lealtad, crédito y débito, las compañías podrían generar tarjetas virtuales que simplemente se descargarían en Stratos. Después, las tarjetas estarían disponibles para ser utilizadas en Stratos, que para ese entonces se espera tenga el soporte de un lector biométrico.

Aun así, Stratos y otros enfrentan un duro panorama.

"Esto pudo despegar varios años atrás," dijo Mulpuru. "Ellos están un día tarde y un dólar cortos. La industria ha cambiado por completo."

Con la colaboración de Ben Fox Rubin.

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