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Televisión y cine

Stranger Things 3 [reseña]: Una sólida tercera temporada mezcla horror y acción

[Reseña con pocos 'spoilers'] La popular serie de Netflix regresa el 4 de julio con ocho episodios repletos de monstruos y amenazas.

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Netflix

Hay momentos en la tercera temporada de Stranger Things que resultan difíciles de creer. Y no estamos hablando de monstruos provenientes de otra dimensión o de una chica con poderes telekinéticos. Nos referimos a una de las grandes amenazas que enfrentarán los protagonistas en los nuevos episodios que Netflix estrenó el 4 de julio: la existencia de un gran laboratorio secreto instalado por científicos y soldados soviéticos en el mero centro de Hawkins, Indiana. 

Con ello, los creadores de Stranger Things quieren decirnos que la serie no es una simple carta de amor a los años 80 del siglo pasado, una oda a la nostalgia ochentera. La intención real de la serie resulta evidente en su ambiciosa tercera temporada: Stranger Things no es un homenaje, es un show de los años 80 solo que filmado en la actualidad. 

Así que usa recursos y temas que no desentonarían en una película de aquella década, en la que Steven Spielberg, John Carpenter, Robert Zemeckis y Stephen King produjeron algunas de sus obras más fantásticas y emblemáticas.

CNET en Español tuvo acceso a los ocho episodios de la tercera temporada, pero es importante advertir que Netflix estableció una rígida lista de temas y giros narrativos que exigió no revelar hasta el estreno de la serie el 4 de julio. No obstante, en esta reseña no habrá grandes spoilers, pues creemos que hay algunas sorpresas que el espectador disfruta más cuando ignora lo que ocurrirá.

De todas maneras, los nostálgicos por la década de 1980 no saldrán decepcionados: la tercera temporada es generosa en referencias a películas, series de TV y canciones de esa época.

Como suele suceder con muchos shows de la plataforma de streaming, el ritmo de los primeros episodios suele ser lento, si se quiere, pues se demora en presentar personajes y dejar bien claros los escenarios —tanto físicos como emocionales— en los que se encuentran los protagonistas. 

Pero una vez que se deja atrás el tercer episodio, la acción pisa el acelerador y no se detiene, como en un disco de heavy metal de los que tanto le gustan al personaje de Billy (Dacre Montgomery), quien desempeña un papel fundamental en la historia.

Es una temporada que introduce nuevos personajes, por lo que en ocasiones la serie se siente aglomerada, con demasiadas historias que seguir. La solución de los creadores es separar al elenco en grupos, cada uno con problemas y motivaciones diferentes. Es una estrategia acertada, pero con una falla: no todos los grupos son igualmente interesantes, así que algunas historias pueden resultar aburridas o predecibles.

Como ya se ha dicho en artículos previos, la tercera temporada se inicia en el verano de 1985, en Hawkins, Indiana. Es verano, así que hay muchos paseos al aire libre, ferias, piscinas y escapadas al centro comercial.

La piscina pública de Hawkins y la feria del 4 de julio organizada por el alcalde Kline (Cary Elwes) reflejan el espíritu veraniego de la propuesta, pero el gran protagonista de la tercera temporada es el nuevo centro comercial Starcourt Mall. Solo digamos que resulta útil prestar atención a los títulos de los ocho episodios y recordar que el último capítulo se titula La batalla de Starcourt. Así de importante es el centro comercial en la historia.

La propia Stranger Things reconoce que sus protagonistas adolescentes están creciendo, las hormonas están al alza y los conflictos de la juventud están a cada paso. Matt y Ross Duffer están conscientes de ello y buena parte del interés se centra en las relaciones entre los amigos y entre las parejas (Eleven y Mike o Max y Lucas).

Pero también el centro de atención oscila hacia un nuevo grupo de amigos insospechado, que resulta ser muy carismático: el integrado por Dustin (Gaten Matarazzo), Steve (Joe Keery); Erica (Priah Ferguson), la hermana de Lucas; y Robin (Maya Hawke), quien trabaja con Steve en la heladería Scoops Ahoy del centro comercial. De hecho, en un momento de la serie les llama con este nombre: el equipo Scoops. En Hawke, Keery, Ferguson y Matarazzo son la gran revelación de la tercera temporada.

Hay otros dos grupos importantes: el formado por Nancy (Natalia Dyer) y Jonathan (Charlie Heaton), quienes se dedican a investigar el extraño comportamiento de las ratas en el pueblo; y el equipo integrado por Hopper (David Harbour), Joyce (Winona Ryder) y Murray (Brett Gelman), el fanático de las teorías conspirativas que ayudó en anteriores temporadas a Nancy y Jonathan.

Sin entrar en detalles, puede decirse con justicia que la tercera temporada intensifica el horror y el suspenso. Tras las dos temporadas previas, no es necesario advertirle a los espectadores qué es el Mundo al Revés y lo peligrosas que pueden ser las criaturas que emergen de esa dimensión. 

Reproduciendo: Mira esto: Las 5 series que no te puedes perder si te gusta 'Stranger...
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Stranger Things parte de ese conocimiento para acentuar el horror y proponer una clase de monstruo que quizás algunos no esperábamos. Para quienes somos fanáticos del género de horror, se agradece esta propuesta.

Si los protagonistas habían enfrentado amenazas grandes en las anteriores temporadas, Matt y Ross Duffer han decidido dar un giro de tuerca, aumentar las apuestas y dejar sentado el terreno para las próximas temporadas que de seguro vendrán en camino. 

La tercera temporada de Stranger Things se estrenó en Netflix el 4 de julio.