Por qué 'Stranger Things' fue el fenómeno televisivo de 2016

¿Qué tiene el título de Netflix para haberse convertido en una de las series con las que más nos hemos obsesionado este año? Aquí algunas razones de peso.

Sí, Internet tiembla con el estreno de cada nuevo episodio de Game of Thrones, temiendo que HBO Now no pueda soportar todo el tráfico que recibirá. Y The Walking Dead y sus eliminaciones de personajes principales siguen dominando la twittersfera y las audiencias. Pero a los muchos éxitos de estas series veteranas, hay que sumar una nueva obsesión televisiva que nos ha tenido en vilo y nos ha hecho derramar tinta digital generosamente. Te contamos por qué no podemos esperar para ver la segunda temporada de Stranger Things y qué convirtió a la serie de Netflix en una de nuestras obsesiones preferidas de este año que termina:

- Los ochenta están más de moda que nunca. Ya sea la ropa, la estética o la música de esa década idealizada del siglo XX. Lo hemos podido ver con las zapatillas que se atan solas de Marty McFly y con el sinfín de otros títulos televisivos ambientados en los ochenta que hemos consumido este año. Halt and Catch Fire, Deutschland 83, The Americans o incluso un episodio de esta última temporada de Black Mirror han optado por los pantalones de cintura alta, los peinados de pelo crespado y la música de New Order o David Bowie.. Y es que los ochenta son la década más moderna del momento.

- El elenco protagonista. Sólo ver el piloto de Stranger Things nos acechó la pregunta: ¿Quiénes son estos niños tan poco televisivos (en el sentido que no parecen sacados de un catálogo de Abercrombie) pero tan buenos actores? No en vano dos de ellos -- Gaten Matarazzo (Dustin) y Caleb McLaughlin (Lucas) -- tienen experiencia teatral en Broadway. Y ellos dos, junto a Millie Bobby Brown (Eleven), supieron dar un show de lo más entretenido y sólo apto para muy profesionales en la pasada entrega de los premios Emmy.

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Gaten Matarazzo, Caleb McLaughlin y Finn Wolfhard en Stranger Things.

Netflix

- Su estreno llegó en el momento perfecto. Netflix puso a disposición de sus suscriptores los ocho episodios de la primera temporada de Stranger Things el pasado 15 de julio sin hacer demasiado ruido y esperando que algunos usuarios los encontraran y se encargaran de recomendarla a sus conocidos. Una semana, la del 15 de julio, en la que ya habíamos dejado de hablar de los finales de temporada de Game of Thrones o Silicon Valley y no había gran cosa con la que entretenerse televisivamente en los largos días estivales.

- Sus creadores -- los hermanos Matt y Ross Duffer -- hicieron muy bien la tarea. Su total reverencia por ciertas películas de culto de los ochenta con las que muchos nos hemos criado ayudó y no faltaron los compendios que mostraban algunas de las muchas referencias de la serie.

- Wynona Ryder, el icono por excelencia de la Generación X (sobre todo ahora que Johnny Depp ya no es lo que era), se merecía que la industria la tratara bien de nuevo. La protagonista de Mermaids y Reality Bites no había tenido un papel interesante al que hincarle el diente desde Girl, Interrupted y Black Swan. Con Stranger Things y sus conversaciones telefónicas y comunicaciones a base de luces navideñas nos dimos cuenta de lo mucho que la echábamos de menos.

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Winona Ryder en Stranger Things.

Curtis Baker/Netflix

- La serie no se toma a sí misma demasiado en serio. Stranger Things tiene muy claro lo que es: un show paranormal para consumir preferiblemente en dosis elevadas y cuya premisa es a ratos exagerada, a ratos divertida, a ratos tierna adolescente y a ratos sacada de una gran aventura. Lo mejor es que, por fortuna, no pontifica, ni pretende que nos angustiemos con el significado de todo lo que nos muestra. Que no quiere ni pretende ser Lost, vaya. Y le estamos eternamente agradecidos por ello.

- Netflix se ha forjado un nombre como productora de contenidos de mucha calidad gracias a House of Cards, Orange is the New Black o Narcos. También por la libertad creativa que les da a sus productores y guionistas. Motivo más que suficiente para degustar las nuevas series que la cadena lanza y nos recomienda. Y para recomendárselas a su vez a amigos y conocidos.

- La fórmula historia paranormal aliñada con misterio y unas gotitas de terror funciona. Y es que en realidad la serie tiene algo para todos: amor adolescente, amistad y aventura, deseos de superación, conflicto interior, drama familiar, sustos...

- Viene cargada de temas y momentos icónicos. Desde la imagen de Winona Ryder hablando por teléfono y con cara de loca, pasando por Eleven robando cajas de Eggos en el supermercado, la misma Eleven luciendo peluca rubia y vestido rosa o el muy envidiado e inimitable look de Barb.

- A pesar de las muchas referencias y guiños a películas como E.T. o The Goonies, Stranger Things no se parece a nada de lo que hayamos visto en mucho tiempo. Y, sobre todo, a nada que haya ahora mismo en televisión. Es bueno poder descubrir una serie de la que no sabes qué esperar. La duda es si Stranger Things podrá mantener su calidad y capacidad de sorprender en la segunda temporada. O acabará con Heroes, Homeland o Twin Peaks en esa lista de series de primera temporada brillante y resto de temporadas que decepcionan.

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Uno de los momentos más icónicos protagonizados por Eleven.

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