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Cultura tecnológica

‘Spider-Man: Homecoming’: Peter Parker vuelve a ser buena onda

[Reseña sin ‘spoilers’] El viernes, 7 de julio, se estrena la nueva película del Hombre Araña, la puesta en forma del personaje, ahora con una pequeña ayuda de Iron Man.

Spider-Man (Tom Holland) en una de las secuencias de acción de Spider-Man: Homecoming (2017).

Marvel Studios

Más allá del destino que tenga ante la audiencia y la crítica, Spider-Man: Homecoming -- que se estrena el próximo viernes, 7 de julio -- es un caso digno de estudiar pues revela tanto lo bueno como lo malo de pertenecer al Universo Cinematográfico Marvel.

Desde 2002 y a lo largo de cinco películas, el Hombre Araña fue un personaje de historietas cuya versión cinematográfica era conducida por Sony (Columbia Pictures).

Pero la tibia recepción que tuvo The Amazing Spider-Man 2 en 2014, con Andrew Garfield en el papel de Peter Parker -- en un reboot que despertó poco entusiasmo entre los fanáticos – motivó que Sony le entregara las riendas del personaje a Marvel Studios.

Los derechos cinematográficos de Spider-Man siguen estando en manos de Sony, pero las decisiones estratégicas recaen ahora en Kevin Feige, el presidente de Marvel Studios.

Marvel Studios obtuvo así a Spider-Man en Captain America: Civil War (2016) y The Avengers: Infinity War (2018), lo que fue todo un suceso a nivel de promoción e insufló aire fresco en la alineación de los Vengadores.

Y Sony recibió a cambio un espaldarazo definitivo para relanzar al personaje, ahora con un nuevo protagonista, Tom Holland. Y la participación de Iron Man (Robert Downey Jr.) en Spider-Man: Homecoming, con lo que el Hombre Araña queda incorporado oficialmente al llamado Universo Cinematográfico Marvel.

Lo positivo de ello es que Spider-Man: Homecoming despliega su historia con la eficiencia y claridad de la factoría Marvel, una máquina bien aceitada y que conoce tan bien a sus personajes que es capaz de construir una mitología personal dentro de una mitología mayor, que es la del Universo Marvel. Ejemplos recientes de esta manera de tejer historias son Ant-Man (2015) y Doctor Strange (2016).

En particular, el mayor acierto de Spider-Man: Homecoming está en presentar la motivación del villano principal, el Buitre (The Vulture), interpretado por Michael Keaton. Este personaje es uno de los primeros enemigos que enfrentó el Hombre Araña en los cómics en 1962 y la verdad es que su apariencia en las historietas lucía difícil de adaptar al cine sin que luciera camp.

Pero la película la presenta con inteligencia, afincada en la realidad, y con una motivación que le da sentido a la saga urbana de Spider-Man.

A fin de cuentas, el Hombre Araña no intenta originalmente salvar a la humanidad. Sus problemas son más cotidianos: es un adolescente, tiene problemas para pagar la renta y los villanos que combate se desenvuelven en la Nueva York donde transcurre su vida.

Spider-Man: Homecoming acierta al poner el foco en el Peter Parker adolescente, con inseguridades y con anécdotas propias de las películas teen de John Hughes y de la historieta original.

La película trata de mantener un ambiente ligero, con mucho humor. No en balde, participan en papeles secundarios los humoristas Donald Glover (Atlanta), Hannibal Buress (Broad City) y Martin Starr (Silicon Valley), entre otros.

No deja de ser curioso que si bien Spider-Man: Homecoming explota los elementos adolescentes de Peter Parker en un entorno contemporáneo -- con énfasis en la multiculturalidad de la vida contemporánea en Nueva York -- la película recurre a algunos clichés del género y ambienta las escenas con música de los años 80 -- como Ramones y The English Beat, entre otros --, propia de cincuentones.

La historia opera dentro de los límites fijados por el Universo Cinematográfico Marvel: Peter (Holland) añora que Iron Man (Downey Jr.) lo involucre en aventuras de los Vengadores, mientras todavía aprende a usar sus superpoderes.

Y Adrian Toomes (Keaton) es contratado para remover los escombros de la batalla de Nueva York -- vista en The Avengers (2012) --, es dejado de lado por el gobierno y la crisis económica y el resentimiento lo obligan a robar tecnología alienígena para ganarse la vida.

Por supuesto, estos tres personajes están en un curso de colisión, en el que se cuelan algunos giros inesperados y varias emocionantes secuencias de acción.

Es, luego de Spider-Man 2 (2004), quizás la mejor película sobre el personaje. Y, pese a contar con ocho guionistas, dueña de una historia contada con eficacia y humor, lo que es ya decir mucho en esta convulsionada era de franquicias cinematográficas.

Spider-Man: Homecoming se estrena el próximo 7 de julio en Estados Unidos.


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