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Industria de la tecnología

Silicon Valley arremete contra orden de Trump sobre inmigración

La industria de la tecnología reacciona con fuerza a la orden ejecutiva del presidente, diciendo que perjudica a empleados y divide el país.

Los neoyorquinos se lanzaron a las calles el domingo por la tarde para protestar contra la orden ejecutiva de Trump sobre inmigración.

Laura Martínez/CNET

Se acabó la luna de miel.

Pocas horas después de que el presidente estadounidense, Donald Trump, firmara el viernes una orden ejecutiva prohibiendo temporalmente la inmigración a EE.UU. desde siete países, los ejecutivos de la industria de tecnología comenzaron a publicar avisos criticando la nueva regulación y advirtiendo a sus empleados sobre su potencial -- y dramático -- impacto.

Desde Apple, Google y Facebook hasta Microsoft, Airbnb y Box, el mensaje era más o menos el mismo: limitar la inmigración perjudica a los empleados y la innovación. "Apple no existiría sin la inmigración, y mucho menos prosperaría e innovaría de la manera que lo hacemos", dijo el presidente ejecutivo de Apple, Tim Cook, en un correo electrónico a los empleados, en el que también prometió que haría lo que pudiera para ayudar al personal afectado por la orden. También dijo que la orden "no es una política que apoyamos".

Algunos VIP de tecnología fueron más contundentes. "Esto es una violación del contrato de Estados Unidos con todos los inmigrantes de la nación", escribió Sam Altman, quien encabeza Y Combinator, que ha invertido en más de 900 startups, incluyendo Dropbox, Airbnb, Reddit e Instacart.

Y otros de plano se fueron contra el presidente. "La orden de Trump es un simple fanatismo", tuiteó Pierre Omidyar, fundador de eBay y quien también inició una nueva compañía de medios llamada First Look.

En conjunto, las declaraciones marcan un punto de inflexión en la relación de Trump con la industria tecnológica. Con pocas excepciones, los ejecutivos de Silicon Valley han pasado la última década haciendo campaña y recaudando fondos para el ex presidente Barack Obama y la candidata presidencial Hillary Clinton, dejando claro su apoyo a los demócratas y las causas de ese partido, como neutralidad de red, educación y derechos LGBT.

Tras la sorpresiva victoria de Trump, 13 ejecutivos de tecnología se reunieron con él en la Trump Tower en Nueva York, donde discutieron temas como la inversión, el comercio y, sí, la política de inmigración. Apareció en el momento en que los ejecutivos de la industria se preparaban cuidadosamente para trabajar con él.

"Queremos que continúen con la increíble innovación", dijo Trump entonces. "Cualquier cosa que podamos hacer para ayudar a que esto suceda, vamos a estar ahí para ustedes".

Varios líderes tecnológicos se reunieron con Trump en Nueva York el año pasado.

Getty Images

Algunos de los ejecutivos han aceptado la oferta de Trump. Peter Thiel, un capitalista de riesgo y miembro del consejo de Facebook que dio un discurso en la Convención Nacional Republicana el año pasado, se ha convertido en un asesor del equipo de Trump. Elon Musk, el presidente ejecutivo de Tesla, y Travis Kalanick, el de Uber, se han unido a un foro estratégico de líderes empresariales asesorando a Trump. Cook, de Apple, se ha entrevistado con funcionarios de la administración en Washington, mientras que Google ha intensificado sus esfuerzos de cabildeo.

Sin embargo, la movida de inmigración de Trump puede amargar esa relación incipiente. La industria tecnológica puede ahora elegir flexionar su fuerza política contra el presidente, y hacerlo más a menudo.

"Quedarse callados sobre este tema sería una tontería", dijo Joe Tuman, profesor de la Universidad Estatal de San Francisco y ex candidato a alcalde de Oakland. Tuman dijo que el talento competitivo de la industria tecnológica significa que necesita lo mejor de lo mejor, sin importar de qué país provengan. "Francamente, pueden tener más problemas adelante si no dicen nada".

La prohibición de 90 días, que ha sido suspendida temporalmente por una jueza, afecta a inmigrantes de siete países: Irán, Irak, Siria, Yemen, Sudán, Somalia y Libia.

Sin embargo, durante el fin de semana parece que los detalles de la orden original cambiaron. El jefe de gabinete de la Casa Blanca, Reince Priebus, dijo el domingo por la mañana que los titulares de tarjetas de residencia ( conocidas como green cards) no se verían afectados. Pero añadió más tarde: "si viajas de un lado a otro, vas a ser sometido a más escrutinio".

Sin embargo, la administración parecía tener poco gusto por la reacción internacional de la prohibición. Kellyanne Conway, una portavoz de la administración de Trump, tuiteó: "Acostúmbrense", y prometió que el presidente estaba solo "empezando". La Casa Blanca no respondió a una solicitud de comentarios adicionales.

Todos contra el presidente

Cuando la tinta se secó en la orden de inmigración de Trump, se difundió la noticia de que agentes de la patrulla fronteriza casi la estaban implementando inmediatamente, planteando preocupaciones de que los trabajadores tecnológicos que tienen tarjetas de residencia pero que aún no son ciudadanos estadounidenses podrían no poder regresar de vacaciones o viajes de negocios.

Google, por ejemplo, mandó regresar a EE.UU. a sus empleados que pensaba podrían verse afectados. Otras compañías se comprometieron a proporcionar ayuda legal para el personal que podría quedar atrapado en la prohibición.

A medida que las noticias se han extendido, las empresas de tecnología han estado publicando declaraciones contra la medida. Varios señalaron que Steve Jobs, el cofundador de Apple, fue hijo de un inmigrante sirio. Otras empresas notables también fueron fundadas por inmigrantes de primera y segunda generación, dijeron.

Algunos dijeron que también eran inmigrantes que podían verse afectados con igual facilidad si sus circunstancias fueran diferentes. "Como inmigrante y como CEO, he experimentado y visto el impacto positivo que la inmigración tiene en nuestra compañía, en el país y en el mundo", escribió el presidente ejecutivo de Microsoft, Satya Nadella.

Aaron Levie, el presidente ejecutivo de Box, prometió una donación a la Unión Americana de Libertades Civiles (ACLU por sus siglas en inglés), que presentó una demanda contra la orden ejecutiva de Trump.

Chris Sacca, un inversionista de Twitter, prometió igualar donaciones de hasta US$150,000. Lyft también anunció el domingo que su "defensa de sus valores" donando US$1 millón a la ACLU durante los próximos cuatro años.

El presidente ejecutivo de Netflix, Reed Hastings, denunció las acciones de Trump como algo no digno de Estados unidos y dijo que harán de este país uno menos seguro (a través del odio y la pérdida de aliados) en lugar de más seguro".

Musk, de Tesla, llamó a muchas de las personas afectadas por la prohibición "fuertes partidarios de EE.UU." y dijo que "han hecho bien, no están equivocados y no merecen ser rechazados". También dijo que una "prohibición general de entrada a ciudadanos de ciertos países principalmente musulmanes no es la mejor manera de abordar los desafíos del país".

Otros tomaron un tono más filosófico. Cook, de Apple, cerró su mensaje a los empleados con una cita del icono de los derechos civiles Martin Luther King Jr.: "Podemos haber llegado en diferentes barcos, pero ahora estamos en el mismo barco".

Otros todavía están ofreciendo algunos bienes prácticos. Airbnb, por ejemplo, está proporcionando vivienda gratuita a los refugiados y a cualquier persona no permitida en los Estados Unidos. Y Uber está ofreciendo ayuda a sus conductores inmigrantes que podrían verse afectados.