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Cultura tecnológica

La cuarta de 'Silicon Valley' te hará menos gracia que la tercera

[Reseña con pocos 'spoilers'] La comedia de HBO sigue satirizando acerca de la capital tecnológica del mundo y sus muchas rarezas, pero ha perdido frescura.

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Dinesh, Richard, Gilfoyle y Jared en un fotograma de la cuarta temporada de Silicon Valley.

John P. Johnson/HBO

No siempre he sido fan de Silicon Valley. La comedia de HBO estrena su cuarta temporada este domingo, 23 de abril, coincidiendo con mi cuarto aniversario viviendo en el área de la bahía de San Francisco. Cuando empezó la serie hacía apenas unos meses que me había mudado a esta zona de locos y he de decir que me hizo muy poca gracia (la serie, la zona de locos es tema para otro momento). Pero me sentí obligada a verla porque tenía la sensación de que, de no hacerlo, me perdería parte del tema de conversación, del comentario satírico sobre el lugar donde me hallaba.

Me alegro de haberme obligado a verla. Silicon Valley gana con el tiempo. Su primera temporada es irregular, divertida sólo a ratos y con una parte de humor que me incomoda y no me hace nada de gracia. En su segunda temporada se convierte en una comedia adulta muy consciente de quién son sus espectadores, llena de chistes internos que sólo se acaban de entender si vives aquí (y otros que en realidad sólo deben entender los ingenieros). Su tercera temporada es simplemente brillante. La mejor comedia de 2016.

La tendencia ascendente ha cambiado este cuarto año, al menos a juzgar por los tres primeros episodios de una temporada de 10 que HBO puso a nuestra disposición. Pero es que el listón estaba muy alto.

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Erlich sigue siendo uno de los mejores ingredientes de Silicon Valley, pero a la serie le sobra Big Head.

John P. Johnson/HBO

Las cosas arrancan con los chicos tratando de conseguir financiación para Pied Piper, centrada ahora en el desarrollo del chat de video creado por Dinesh (Kumail Ninjiani), pero con problemas a causa de la compra de usuarios falsos que Richard (Thomas Middleditch) le confesó a unos posibles inversores la temporada anterior. Big Head (Josh Brener) y Erlich (T.J. Miller) son de hecho los dueños de Pied Piper. Dinesh y Gilfoyle (Martin Starr) continúan no soportándose, pero sin poder vivir el uno sin el otro. Gavin Belson (Matt Ross) sigue haciendo todo tipo de cosas absurdas propias de director ejecutivo de empresa tecnológica que genera miles de millones. Monica (Amanda Crew) ha sido relegada en Raviga por haberle llevado la contraria a su jefa para salvar la empresa de Richard. Y éste en realidad se ha dado cuenta de que lo que quiere es reinventar Internet...

Sigue habiendo cosas que me hacen reír mucho en Silicon Valley. Como Jared (Zach Woods). Su personalidad apasionada con la causa de trabajar en la mejor empresa tecnológica del valle, su amor platónico por Richard y su inocencia absoluta consiguen carcajada segura con cada una de sus reflexiones resignadas. Como en sus empeños por tener conversaciones no profesionales con Richard, tratando de conversar con naturalidad de la portada de Sports Illustrated como supone que deberían hacerlo dos hombres heterosexuales corrientes. O su convencimiento de que el usuario promedio lee los términos y condiciones de servicio al descargar un app.

Erlich, sus delirios de grandeza y sus problemas por tratar de tener una incubadora de startups de éxito, es otro de esos personajes que siempre funciona. Sobre todo esta temporada que parece que su okupa Jian Yang (Jimmy O. Yang) podría acabar desarrollando un app (Shazam para comida) la mar de interesante.

El otro ingrediente que sigue contribuyendo a la calidad de Silicon Valley es su caricatura constante sobre Silicon Valley: como el hecho de que cuando Monica vaya al supermercado reflexione por ser la única persona haciendo la compra para sí misma (el resto son todo empleados no necesariamente bien pagados de Instacart, TaskRabbit y similares) o que en el campus de Hooli (ese Google ficticio que no logra parecernos exagerado) las reuniones se celebren en movimiento y a bordo de una bicicleta circular para más de 4 ó 5 personas.

Pero lamentablemente también hay cosas que no hacen ni pizca de gracia. Como Big Head. La simplicidad (por no decir idiotez) de este personaje ya era molesta en la primera temporada de Silicon Valley. Y agradecimos su práctica desaparición en temporadas sucesivas. No veo la necesidad de recuperarlo ahora, a no ser que a los guionistas se les estén acabando las ideas.

Esperemos que no y que lo único que la serie necesite sean unos pocos episodios más para encontrar su humor y brillo habituales.

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