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Cultura tecnológica

¿Cómo mejorar el sexo? Con implantes cyborg y código

Para un grupo muy pequeño y audaz de 'grinders', la próxima revolución sexual puede venir de sobre-estimular el cuerpo con el injerto de implantes.

Nota del editor: Este artículo contiene lenguaje y descripciones sexuales explícitas y no es adecuado para los lectores más jóvenes.

El artista finlandés de rediseño corporal, Samppa Von Cyborg, lo ha hecho todo. Ha remodelado las orejas superiores de sus clientes para que luzcan como elfos y ha cortado lenguas para que simulen la de un reptil. Y, desde hace unos años, ha demostrado sus habilidades de modelado en su esposa.

Después de que implantó un pequeño imán en el interior de Aneta, fue posible que ella, de repente, pudiera disfrutar de una sensación erótica a partir de las vibraciones que provoca la energía de un sencillo ventilador de su casa. Si el motor de un automóvil se enciende cerca de ella, también lo siente muy bien, y la expresión "sentir la música" en un club también adquirió un nuevo significado, ya que, según Samppa, las grandes bocinas crean un campo electromagnético suficientemente grande como para dar placer sexual a Aneta.

Tattoo Collective

Aneta Von Cyborg mientras obtiene su nuevo tatuaje en Londres en 2017. 

John Stillwell/PA Images vía Getty Images

"Según la información que tengo, fui la primera persona en tener un implante magnético de clítoris", dice ella.

Aneta, de 36 años, es una mujer sorprendente con el pelo largo y oscuro, y con cejas delgadas y dramáticamente arqueadas. También es un colorido lienzo humano de tatuajes, perforaciones e implantes que comparte con frecuencia en Instagram. Ella se describe a sí misma como arcilla humana para modelaje, una "reina biomecánica alienígena", "amante del dolor" y performer. Sus intensos performances coinciden con su actitud audaz, que en ocasiones la llevan, voluntariamente, a involucrarse con un taladro eléctrico.

Samppa, que a menudo se presenta junto con su esposa, es también una exposición de tatuajes y modificaciones corporales. Pero su imagen ligeramente demoníaca ––un "mohawk metalero" de púas que están ancladas debajo de la piel que envuelve su cabeza calva––, contrasta con su actitud reflexiva y elocuente, al menos mientras habla conmigo por Skype desde Londres.

Él entró en la práctica del hackeo biológico (biohack), "porque es genial", dice, hablando sobre el lado técnico del potencial de las cosas y la gente y haciendo una digresión para abrir una larga discusión sobre el estado de la tecnología global. Como muchos biohackers, Samppa también quiere empujar los límites de la capacidad humana.

Los biohackers enfocados en la reingeniería de mejores cuerpos están creando ojos biónicos e insertando chips RFID debajo de la piel para convertir sus extremidades en tarjetas de crédito y pases de abordar. Pero, un pequeño grupo de modeladores corporales más audaces, como Samppa, están haciendo injertos de tecnología, desde simples imanes hasta implantes de vibradores en funcionamiento dentro de sus cuerpos para sobrecargar sus vidas eróticas y hacer realidad el sexo cyborg.

Estos grinders ––un término que se utiliza para referirse a los biohackers que usan sus propios cuerpos como laboratorios–– no están satisfechos con visitar el distrito 'rojo' de robots para buscar máquinas sexuales cada vez más realistas. Los impresionantes juguetes sexuales inteligentes podrían estar bien para el público en general que busca poner más emoción en su dormitorio. Sin embargo, ellos están impulsando un práctica más seria, e incluso potencialmente más arriesgada, para mejorar sus vidas sexuales.

Si bien la modificación extrema de sus cuerpos que emprendieron los Von Cyborgs puede parecer un pasatiempo o una forma de autoexpresión para las personas en la periferia cultural, Samppa lo ve como una forma de ayudar a los insatisfechos con sus cuerpos a agregar arte o una sensación física nueva y atractiva.

Estos experimentos pueden sonar extraños, incluso aterradores. Pero algunos grinders imaginan un futuro no muy lejano en el cual las personas se modifican rutinariamente para alterar y expandir la forma en que sus cuerpos interactúan con el mundo ––y con otros cuerpos.  

Volteando tu naturaleza

Entre el pequeño grupo de pioneros del biohacking sexual que se reúne en foros como el biohack.me, Rich Lee es un nombre inmediatamente reconocible. Es mejor conocido por su Lovetron9000, un vibrador implantado en la base del pene que está pensado para, bueno, agitar un poco las cosas para tu "compañero".

Calvo y a menudo barbudo, el diseñador de Utah de 40 años y padre de dos hijos, ha estado trabajando en el Lovetron durante años, junto con una serie de otros proyectos de biohacking.

Ha implantado imanes en el cartílago de sus orejas que pueden funcionar como audífonos e intentó colocar placas de "armadura" experimental en sus piernas para actuar como espinilleras incorporadas, en caso de que lo inviten a un juego de fútbol de último minuto, supongo.

"Aceptar sin cuestionar lo que nos dio estúpidamente la naturaleza es un acto innecesario de sumisión y obediencia...", dice.

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Cuando se trata de biohacking para tener mejor sexo, Rich Lee es uno de los nombres más conocidos en la comunidad. 

Rich Lee

Lee comunica con esta frase, claramente, una especie de rebelión existencial que permea a través de algunos sectores de la comunidad de biohacking. La modificación extrema del cuerpo es como 'mostrarle' el dedo medio a la naturaleza, de la que Lee se refiere como "una fuerza que continuamente intenta asesinarnos".

"El hecho de que algunas personas veneren esta fuerza o la respeten es algo que me enfurece", me dijo Lee. "El Lovetron9000 es un mejora marginal a la condición humana de mierda. Si tuviera fondos ilimitados, estaría solucionando problemas más grandes...  situaciones como el hambre, la necesidad de interacción humana, la sed...".

Lee personifica el espíritu 'DIY' del movimiento biohacker, trabajando en gran medida en su tiempo libre fuera de su hogar en una pequeña ciudad de Estados Unidos, lejos de Silicon Valley y confiando en el apoyo de otros grinders en línea y en conferencias.

Después de que Lee se divorció en 2015, dice que se volvió célibe por un tiempo y dejó de trabajar en Lovetron, pero fue motivado a trabajar de nuevo en él, durante una conferencia sobre body-hacking en Austin, Texas. Dejó su trabajo en un almacén y ahora trabaja por cuenta propia mientras intenta terminar su prototipo, que es aproximadamente del tamaño de una batería GoPro de iones de litio. Hasta ahora, ha pasado por lo menos ocho versiones diferentes, ninguna de las cuales han llegado a colocarse bajo la piel de alguien todavía. Aún así, espera tenerlo listo para que algún tipo valiente pueda tenerlo implantado cualquier día de estos.

"Si logro que mi producto sea masivo... y tú eres el chico del bar que no tiene un Lovetron9000, creo que algún día te vas a lamentar", dice Lee.

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El Lovetron9000 es un implante vibratorio para hombres.

Rich Lee

Pero los biohackers de gran renombre quieren asegurarse de que las mujeres también tengan opciones, si esta revolución cibersexual viene a hacer que los implantes genitales sean tan rutinarios como los piercings.

Cuando un imán no es suficiente

Steve Haworth es muy bien conocido y respetado en la comunidad de modificación corporal. Él fue quien puso las bocinas magnéticas en las orejas de Lee y afirma haber sido pionero en el implante subdérmico y transdérmico en extremidades humanas y otras regiones menos privadas. A él le gustaría que el imán genital femenino, implantado por primera vez por Von Cyborg, dé un paso más al conectarlo con un segundo imán para lograr mayor estimulación a la medida.

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El modelador, Steve Haworth, se describe como "un escultor de carne; la carne es mi material."

Steve Haworth

El modelador, un hombre calvo con un par de piercings, que se ve dócil en comparación con sus muchos clientes y Samppa Von Cyborg, se describe a sí mismo como "un escultor de carne; la carne es mi material".

Pero la carne es engañosa. No quieres simplemente sacar un imán de tu refrigerador y meterlo dentro de una incisión. Los implantes magnéticos suelen estar recubiertos con silicona y diseñados específicamente para el injerto. Puedes comprarlos tú mismo en línea y, mientras los biohackers tienen la fama de experimentar en sus propios cuerpos, Haworth, cuyo padre fabricaba equipo quirúrgico, se encuentra entre los que trabajan para profesionalizar la implantación subdérmica. Piensa en este servicio como otra alternativa que te ofrecen en un salón de tatuajes cerca de tu casa.

Haworth, quien ha aparecido en varios documentales y programas de televisión sobre la modificación del cuerpo, aún no ha realizado una implantación genital, pero Samppa Von Cyborg dice que ya ha completado el procedimiento en varias ocasiones. En el caso del implante pionero de Aneta, ella estaba muy feliz con él, dice, pero finalmente optó por la desmagnetización.

"Me lo tuvieron que extraer porque tuve que pasar por un escáner de resonancia magnética y no quería arriesgarme a que [el] imán se disparara a través de mi piel", dice.  

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Samppa Von Cyborg ha llevado al límite las fronteras de la modificación corporal.

Samppa VonCyborg

Mientras que los Von Cyborgs enfatizaron durante nuestra plática la importancia de conocer las posibles secuelas de seguridad asociadas con los implantes, los temas de seguridad parecen perseguirlos. Mi correspondencia con la pareja se detuvo repentinamente cuando la BBC publicó un reportaje, basado en parte en una investigación encubierta, del negocio de modificación corporal. El reportaje alega que a sus clientes se les estaba administrando incorrectamente una dosis de anestésico no aprobada para uso no médico.

Hay algo de ironía aquí, ya que, previo al reportaje de la BBC, Samppa dijo que estaba muy interesado en asegurarse de que el modelado corporal fuera más profesional y masivo. Incluso dijo que buscaría capacitación y licencias patrocinadas por el gobierno para la modificación del cuerpo.  

¿Vale la pena el riesgo?

Al menos un observador muy experimentado del sexo y la cultura se ha preocupado por las consecuencias que podrían tener los biohackers más cuidadosos.

Carol Queen, sexóloga que trabaja en la legendaria tienda de juguetes sexuales Good Vibrations y directora fundadora del Centro para el Sexo y la Cultura en San Francisco, apoya el biohacking y la modificación del cuerpo, pero cree que es importante que las personas asuman la responsabilidad de comprender las posibles consecuencias.

"Cualquier cosa que le hagamos a los genitales podría traernos el riesgo de dañarlos", dice. La tentadora promesa de una nueva fiesta sexual podría valer el riesgo para algunos, "pero es probable que alguien que pierda una función nerviosa significativa no opine de la misma forma".  

Reproduciendo: Mira esto: Estas muñecas sexuales te pueden dar conversación
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El siguiente paso es bastante obvio para algunos de los pioneros que esperan abrirse su propio camino hacia el sexo sobrehumano ––someterse a una actualización de hardware literal que va más allá del hormigueo electromagnético para agregar un vibrador físico en el lugar correcto.

"Si estás buscando más placer sexual, creo que el implante vibratorio es prácticamente el único camino a seguir", dice Samppa Von Cyborg.

Ha estado jugando con el concepto de vez en cuando durante años. Pero muchos obstáculos que implican problemas de seguridad y salud, como los que llevaron a Aneta a desimplantarse, el riesgo de una infección y la falta de agilidad o la fiabilidad de las baterías, han sido muy difíciles de superar.

Haworth también está vigilando los desarrollos relevantes en el ámbito de la tecnología.

"Durante muchos años se han lanzado ideas en la comunidad de modificación del cuerpo para tener unidades vibrantes instaladas en el pene, que tendrían baterías internas, pero esas modificaciones son actualmente poco prácticas en el mejor de los casos y aún no se han realizado", dijo. "Pero en la medida que mejore la tecnología de la batería implantable, esta idea se hará cada vez más real".

Llega la entrepierna vibrante

Desde que Lee diseñó su primera versión del Lovetron9000, ha trabajado con un diseñador profesional de juguetes sexuales, quien se negó a dar su nombre, en un nuevo prototipo.

Probablemente sea bueno que ninguna de las versiones anteriores del Lovetron se hayan hecho debajo de la piel. Justo unas horas antes de que él planeara implantarse la versión siete en sí mismo, Lee me dijo que estaba haciendo las pruebas finales, "y que el interruptor de encendido y apagado básicamente se rompió dentro del dispositivo. Fue simplemente pasar por los modos hasta que básicamente murió... hay todo tipo de problemas con las vibraciones que causan las microfracturas en el revestimiento y la carcasa".

Esos problemas en realidad son menos espantosos que los creados por el diseño original del implante que fue hecho con un tubo de vidrio, que, según Lee, "era completamente estúpido".

Cuando su kit Casanova de conversión cyborg esté finalmente listo, Lee dice que estará disponible a través de los artistas de modificación corporal con entrenamiento especial, y no en los consultorios de los especialistas médicos que podrías visitar para este u otro tipo de implantes. La razón por la que no está buscando aprobaciones para hacer que una instalación de Lovetron sea un procedimiento médico adecuado es bastante simple.

"Hacer eso tendría un costo tan prohibitivo que le quitaría lo divertido", dice Lee.

Es un obstáculo que dejaría de lado las aspiraciones de uno de los biohackers sexuales originales.

Para obtener placer, presiona aquí

El anestesiólogo Stuart Meloy inventó el botón para obtener orgasmos para las mujeres en la década de 1990 y, aunque todavía posee la patente de la tecnología, aún no ha llegado al mercado.

Algunas veces llamado el 'orgasmatrón' (por un dispositivo que se utilizó en una  comedia clásica de sci-fi de Woody Allen, El durmiente), la patente de Meloy se refiere a una "función sexual aumentada neurológicamente (NASF)" que es básicamente un estimulador de la médula espinal. Un control remoto dispara una descarga de electrodos colocados a lo largo de la columna vertebral que pueden desencadenar un orgasmo instantáneo.

Este diagrama de la solicitud de la patente de Meloy muestra cómo funciona el 'orgasmatrón'.

Oficina de Patentes y Marcas Registradas en Estados Unidos

"Me dejó muy sorprendido el interés mundial que despertó", dice Meloy. "Si el precio de salida pudiera bajar del rango de los US$12,000 ––y no creo que sea irreal––, habría un mercado muy importante para él".

Meloy hizo numerosas apariciones en programas de entrevistas y en otras partes durante la primera década de este siglo, conversando sobre el 'orgasmatrón', a menudo bromeando con los entrevistadores y anticipándose a sus previsiblemente malos chistes, mientras describía su invención en términos altamente clínicos.

Desafortunadamente, las aprobaciones de la FDA y los problemas con la batería hacen que el precio más realista que podría tener la implementación de un 'orgasmatrón' a tu columna vertebral sea de US$ 30,000. Ese precio parece haber desanimado a los grandes inversores.

"Yo creo que es un concepto muy viable, simplemente no creo que el mundo esté listo para ello", dice Meloy, quien ha estado fuera del foco de atención durante varios años, regresando a su práctica médica relativamente tranquila en Carolina del Norte.

Entonces, si los implantes totalmente quirúrgicos no son el principio de esta tendencia por el momento, ¿los biohackers podrán avanzar mucho más allá de los simples imanes y las valientes entrepiernas vibrantes para lograr un mejor coito?

Samppa Von Cyborg se está apoyando en el movimiento de código abierto para crear una plataforma para implantes funcionales, algo así como la plataforma Arduino que se puede usar para programar sensores y controladores en proyectos 'DIY' (Hazlo Tu Mismo). Partes como un motor vibrador y luces LED podrían programarse e implantarse en cualquier lugar. Incluso, podrían configurarse para alertar a los amantes cuando su pareja está cerca ––y entregar datos valiosos que genere el implante durante el acto sexual.

"Puede monitorizar las funciones de tu cuerpo, como la temperatura corporal y la presión arterial… y luego, de acuerdo con esos datos (puede ayudarte a preparar tu próximo movimiento)", dice Von Cyborg.

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Sunny Allen tiene una brújula implantada debajo de su piel que vibra cuando ella está frente al Este, justo en la misma dirección que gira la Tierra.

Sunny Allen

La empresaria y biohacker, Sunny Allen, emprendió acciones hacia una dirección similar pocos años después de que le colocaron uno de los imanes de Haworth en su dedo anular. También tiene un implante de brújula de la compañía de biohacking Grindhouse Wetware, justo debajo de su piel, que vibra cada vez que mira hacia el Este, en la dirección en que gira la Tierra.

"Estos implantes expanden lo que significa ser humano", dice la residente del área de la Bahía de San Francisco de 33 años. "Pero también me interesan las infinitas brechas desconocidas que existen entre dos humanos en un momento dado cuando intentan conectarse entre sí".

Allen es mejor conocida por la exitosa creación de Hum, que afirma ser el primer vibrador con inteligencia artificial en el mundo. Algo parecido a una mujer de política con una inclinación por el arte y los idiomas, así como por la ciencia, Allen recientemente financió otro proyecto de arte conceptual para crear un caprichoso artículo al combinar el ADN de un donante con un microchip.

Actualmente está trabajando en un proyecto muy reservado con su nueva compañía, Sternidae Industries, que utiliza el biofeedback para cerrar esas brechas infinitas.

"¿Cómo puedes entender ese sentimiento que tienes cuando miras a los ojos de otro humano y sientes que te ves en él y lo expandes? ¿Puedes sentir lo que otro humano siente dentro de su piel? ¿Qué nuevas formas podemos inventar para experimentar el sentimiento de amarnos unos a otros? Ese es el tipo de preguntas que estoy tratando de responder".