CNET también está disponible en español.

Ir a español

Don't show this again

Videojuegos

En Sekiro: Shadows Die Twice no sólo vas a morir dos veces

Activision nos invitó a jugar un adelanto de dos de sus próximos juegos: Sekiro y Crash Team Racing. Ambos títulos llegarán este año y aseguran mucha diversión, pero también corajes.

En Sekiro: Shadows Die Twice, enemigos increíbles querrán matarte una infinidad de veces. Una serpiente de no sé cuántos metros está a tu acecho: el sigilo será tu mejor aliado.

Captura de pantalla Óscar Gutiérrez/CNET

CIUDAD DE MÉXICO — Nadie quiere morir. Pero en Sekiro: Shadows Die Twice, el nuevo juego de Activision y FromSoftware, inevitablemente vas a encontrarte con la calaca y te va a suceder muchas, muchas veces. 

Activision me invitó a la ciudad para disfrutar de un adelanto de Sekiro antes de que llegue a las consolas el 22 de marzo y también para darme una probadita de Crash Team Racing: Nitro-Fueled, un juego lanzado originalmente antes del último cambio de siglo pero que llegará como un refrito en junio de este año.

Disfruté mucho ambos juegos (aunque técnicamente Crash Team Racing ya lo había jugado en mi infancia), pero lo que más me dejó marcado fue Sekiro. La parte que jugué, unos 30 o 40 minutos del juego final, ya se había visto con anterioridad, pero también jugué una parte nueva con un enemigo hasta ahora visto sólo en tráilers del juego. Además, fue mi primera vez jugando Sekiro

Fiel al estilo de otros juegos de FromSoftware —como Bloodborne y Dark Souls—, Sekiro es una historia oscura en la que, mientras intentas llegar al final, vas a conocer la muerte en más de una ocasión. En Sekiro nos desenvolvemos como un guerrero en un Japón fantasioso del siglo XVI: me tocó combatir cabos del ejército enemigo, guardianes de templos japoneses y me escabullí de una gigantesca serpiente. Al final de mi prueba enfrenté a un monje que, por más que intenté, no pude vencer. 

No pude vencer al monje, pero vaya que le hice daño.

Captura de pantalla Óscar Gutiérrez/CNET

El juego es muy similar a Dark Souls en donde la dificultad reina sobre la historia, pero también es distinto porque tiene más detalles sobre cómo usar el control y también permite renacer, aunque esto sólo lo puedes hacer una vez, a la segunda muerte consecutiva tendrás que reiniciar desde el último punto de control.

Aunque me defino más como una persona que prefiere los juegos de disparos en primera persona —como Call of Duty: Black Ops 4— me divertí en mi primer contacto con Sekiro; aunque también voy a admitir que sentimientos como fastidio y molestia que sentí con Dark Souls por no poder derrotar a los enemigos regresaron a mí al jugar Sekiro. La dificultad que han tenido otros juegos de FromSoftware y que les ha valido críticas y elogios, está presente en el nuevo juego… así guste o no a fanáticos y detractores.

También hay mucho que decir por la banda sonora, los efectos especiales y por los gráficos. Aunque el lugar de prueba fue silencioso, usé en todo momento unos audífonos para adentrarme completamente al Japón de los años 1500. La música del juego va muy de la mano con el juego y es una instrumentación digna de disfrutarse. Lo mismo con los efectos especiales y gráficos que hacen un deleite a los enemigos imposibles (como la enorme serpiente saliendo de un acantilado), los techos de los templos por los que vas a caminar sigilosamente para caer por sorpresa —y asesinar— a tus enemigos, y hasta los árboles y las hojas rojas tiradas por el suelo que se mueven naturalmente durante una caminata o un combate. 

Esto lo dije mientras jugué Sekiro esta semana y lo vuelvo a repetir: voy a disfrutar este juego así muera una infinidad de veces y lo termine en tres años. Aunque espero sea menos.