Se dispara el negocio de 'smartphones' de segunda mano

Según Gartner, el mercado de teléfonos usados casi se duplicará a 120 millones de unidades, o un valor mayor de US$14,000 millones, en 2017.

certified-grade-new-page.jpg
El proceso de certificación de Gazelle para teléfonos usados. Gazelle

Cuando se trata de smartphones, lo usado parece ser cada vez más la nueva onda.

Si bien los entusiastas de los gadgets todavía claman por la última tecnología, un número creciente de consumidores están considerando comprar teléfonos inteligentes de segunda mano. La semana pasada, la firma de investigación Gartner publicó un informe proyectando que el mercado de teléfonos inteligentes usados casi se duplicará a 120 millones de unidades, o un valor mayor de US$14,000 millones, en 2017.

Durante años, los consumidores han desechado sus viejos aparatos en el mercado secundario, pero las cifras del reporte ponen de relieve la creciente madurez del negocio. Anteriormente, los teléfonos celulares usados terminaban principalmente en manos de consumidores en mercados emergentes que buscaban una forma barata de comunicarse. Pero eso está cambiando.

Ahora que cada vez más consumidores buscan apretarse el cinturón, un smartphone de un año de antigüedad con un gran descuento no parece ser un mal negocio. Esa idea se ve reforzada por el impulso de los proveedores de servicios inalámbricos para conseguir que sus suscriptores paguen el precio completo de un dispositivo. Y para aquellos que necesitan el teléfono más nuevo, el vender su dispositivo antiguo -- pero todavía de alta gama y bueno -- es una forma atractiva de hacerse de algún dinerito adicional.

"Ahora que los consumidores en los mercados maduros actualizan sus teléfonos inteligentes cada 18 ó 20 meses, la pregunta inevitable es ¿qué ocurre con el dispositivo antiguo?" se pregunta el analista de Gartner, Meike Escherich.

Muchas empresas están aprovechando esta tendencia. Una de ellas es Gazelle, una empresa de comercio electrónico especializado en donde las personas pueden vender productos electrónicos usados. En octubre, Gazelle comenzó a ofrecer la opción de comprar también smartphones usados. En diciembre, la tienda ya generaba así una quinta parte de sus ingresos, según el presidente ejecutivo, Chris Sullivan. Él espera que los gadgets usados representen la mitad de sus ingresos en los próximos 12 a 15 meses.

"Es un mercado enorme que está creciendo rápidamente", dijo Sullivan en una entrevista.

Él cree que los cálculos de Gartner infravaloran el tamaño del mercado, pues dice que el precio final de los smartphones podría levantar el valor total a US$20,000 millones o más en 2017.

Los propios estudios de Gazelle encontraron que dentro de un mismo hogar, un miembro de una familia podría estar en constante actualización de su teléfono inteligente más nuevo, mientras que otros miembros allí mismo, ya sea que tomen un teléfono de segunda mano o compren un modelo usado más barato. Los consumidores que terminan por perder su teléfono, pero aún no son elegibles para una actualización de descuento también consideran la opción de un celular usado.

Un gran impulsor de esta tendencia ha sido el aumento de la conciencia del verdadero valor de los teléfonos inteligentes. Los abonados que se inscriben en un contrato de servicio de dos años sólo tienen que pagar US$199 para un iPhone 6 básico. Pero eso es un descuento que la persona recibe por aceptar quedarse encerrada en un contrato. Sin contrato, el mismo iPhone 6 costaría US$650.

Las operadoras están rápidamente descartando el modelo de subsidios. T-Mobile lo ha desechado por completo, mientras que un número creciente de clientes en AT&T y Verizon están optando por pagar por sus teléfonos inteligentes a cambio de cuotas de servicio inferiores. Sprint ofrece un programa de arrendamiento, mediante el cual los clientes devuelven a Sprint sus teléfonos inteligentes después de dos años.

El creciente mercado de segunda mano podría tener un impacto en los propios fabricantes de teléfonos inteligentes, ya que menos consumidores podrían considerar comprar el modelo más reciente, dijo Escherich. Por otro lado, este modelo permite a los entusiastas de la tecnología mantenerse actualizados siempre -- y la mayoría de ellos prefieren seguir con una sola marca.

De hecho, los consumidores se han vuelto cada vez más diestros en cuanto a vender sus teléfonos inteligentes existentes para sufragar el costo una nueva compra -- especialmente en vísperas del lanzamiento de un nuevo iPhone u otro producto estrella. En 2009, sólo un 9 por ciento de los consumidores vendió sus teléfonos inteligentes, según una encuesta realizada por Gazelle. En 2013, esa cifra aumentó al 31 por ciento.

Gazelle califica a sus productos usados como "certificados de segunda mano" o "pre-usados", copiando un poco la terminología de los concesionarios de automóviles. Es decir, la compañía toma el producto y certifica que está en buenas condiciones.

Gazelle no está solo en este negocio. La minorista GameStop y las propias operadoras inalámbricas ofrecen la venta de teléfonos inteligentes usados. Pero Gazelle, con sede en Boston, ha tenido tanto éxito, que tiene que buscar nuevas fuentes de inventario, dijo Sullivan, añadiendo que estaba considerando comprar el exceso de inventario de las operadoras y socios afiliados.

"Lo que estamos ofreciendo es un canal que ofrece mejores precios que los mercados mayoristas tradicionales", dijo. "Es una oportunidad comercial para los jugadores en este espacio."

Close
Drag