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El Samsung Galaxy S8 está en boca de todos, y eso que nadie lo ha visto todavía

¿Cómo afectó al Congreso Mundial de Móviles la ausencia del más reciente teléfono insignia de Samsung? De manera profunda.

Hay un agujero con la forma de un Samsung en la nueva cosecha de teléfonos que vimos esta semana en el Congreso Mundial de Móviles, la feria más grande de la industria móvil. Y eso se debe a que Samsung no lanzó ninguno.

En su lugar, presentó una tableta y una dos-en-uno, y agregó un decepcionante video anunciando el evento de lanzamiento del Galaxy S8, que tendrá lugar el 29 de marzo en Nueva York. Samsung postergó el lanzamiento del Galaxy S8 porque tuvo que ocuparse del embarazoso y fallido lanzamiento del Note 7.

La ausencia del Samsung Galaxy S8 en la feria era palpable. Samsung suele ayuda a cimentar el show para los observadores de la industria. Su masiva presencia genera anticipación cada año, y da a los analistas de teléfonos la oportunidad de comparar los dispositivos que saldrán al mercado en los próximos meses. Ahora tendremos que esperar para compararlo con otros dispositivos de alta gama como el LG G6, el Huawei P 10 Plus y Sony Xperia XZ Premium, que se presentaron en Barcelona.

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Eso no significa que a Samsung le importe que su teléfono no haya hecho acto de presencia. Significa que la compañía puede elegir el lugar y la hora que quiera. No se tiene que preocupar de que los periodistas batallen para llegar a tiempo luego de cubrir otros eventos, o que salgan corriendo a la siguiente conferencia de prensa al otro lado de la ciudad. Al controlar cada detalle de su propio lanzamiento, Samsung no tiene que compartir el foco de atención.

Además, los competidores pueden, en teoría, también brillar sin ser eclipsados por la ruidosa y despampanante diva que es Samsung. Pero mira lo que ocurrió en realidad. No fue el delgado, prácticamente sin biseles LG G6 el que más llamó la atención de los lectores. Fue el Nokia 3310, que ni siquiera es un teléfono inteligente. Es una actualización de un diseño de hace 17 años y ni siquiera va a funcionar en muchos países, incluyendo EE.UU.

La audacia de un uso tan descarado de la nostalgia fue una de las razones por las cuales tanto la prensa como los lectores se rindieron ante un teléfono que por lo demás es demasiado básico como para llamar la atención. Pero insisto, si la pantalla a colores del 3310 y el regreso del juego de la Viborita se pueden robar el show, ¿qué dice eso del factor sorpresa de la feria?

Si el Samsung Galaxy S8 hubiera hecho aparición, estaríamos teniendo una conversación muy diferente a la reaparición de un móvil del año 2000. Y nos convendría más a todos.

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