Samsung se prepara para golpe financiero tras la debacle del Note 7

La compañía espera recibir menos dinero en ingresos a medida que más personas buscan reembolsos por sus teléfonos ya desaparecidos.

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El Galaxy Note 7 ya no estará a la venta.

CNET/Sarah Tew

Samsung se está preparando para recibir un golpe financiero, tras la debacle Galaxy Note 7.

El miércoles la compañía redujo en una tercera parte su estimado de ganancias operativas, al predecir que ganaría US$2,300 millones menos en los tres meses entre julio y septiembre de lo previsto en un principio.

La compañía publicó una nueva estimación del tercer trimestre de US$4,600 millones, un día después de anunciar que dejaría de vender permanentemente el Galaxy Note 7.

El incidente del Note 7 representa una vergüenza enorme para el conglomerado de Corea del Sur. El teléfono -- que había sido bien recibido -- se suponía que desafiaría al iPhone 7 por la supremacía en el mercado global, pero sufrió dos olas separadas de incidentes en los que la batería del Note 7 se recalentaba o incendiaba. Después de ofrecer reemplazos a los celulares originales, la compañía no tuvo más remedio que dejar de producir el teléfono.

"Después de los incidentes recientes y en consideración de la seguridad de nuestros consumidores, Samsung Electronics suspendió las ventas, los intercambios y la producción del Note Galaxy 7", dijo la compañía en un comunicado de prensa. El nuevo pronóstico "refleja el impacto de esta decisión", agregó.

En su pronóstico anterior, emitido la semana pasada, Samsung ya había tomado en cuenta el hecho de que tendría que sustituir los primeros modelos de teléfonos que habían sido obligados a retirar del mercado. Las cifras actualizadas también tienen en cuenta que muchos clientes estarán buscando ahora reembolsos completos por sus teléfonos.

No incluido en el pronóstico está el daño potencial a la marca y la reputación de Samsung.

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