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Cultura tecnológica

'Rogue One: A Star Wars Story': ¡Misión cumplida!

[Reseña con pocos 'spoilers'] El primer 'spin-off' de la saga galáctica recupera algunas de la mayores cualidades de la franquicia y cuenta eficazmente una historia de amor paternal y una misión heroica en medio de la guerra.

Jonathan Olley/Lucasfilm
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Felicity Jones como Jyn Erso y Diego Luna como Cassian Andor.

Jonathan Olley/LucasFilm

Rogue One: A Star Wars Story cumple dos misiones: la de robar los planos de la Estrella de la Muerte al Imperio y la de recuperar las mayores y más nobles cualidades de la saga de La guerra de las galaxias.

Como ya se sabía a grito pelado, Rogue One cuenta la historia de los rebeldes que ejecutan el plan que da paso a Star Wars Episode IV: A New Hope. Es justamente de este filme de 1977 de donde Rogue One saca su mayor inspiración, devolviendo un sentido de misión, literalmente, a la franquicia galáctica. La nueva cinta ofrece una variedad de planetas, héroes primarios y secundarios, villanos, naves, tecnología, civilizaciones y ecosistemas que le dan un sentido de profundidad que la saga había perdido en las últimas cuatro entregas.

El director Garth Edwards (Godzilla, 2014) le dio una exquisita textura visual al filme gracias al uso de lentes Panavision de los años 70. La oda a Episode IV comienza desde la primera escena, en donde una nave imperial cruza los anillos de un planeta. Aunque las tomas del planeta son largas y plácidas -- unos paisajes hermosos, húmedos, de un verde intenso que contrasta con la tierra negra --, nos permiten recordar que hemos vuelto a esa galaxia lejana que nos es tan familiar.

Esa familiaridad, para muchos, se perdió con las llamadas precuelas, donde George Lucas, el creador de Star Wars, dio prioridad a los efectos especiales a la idea de innovar por innovar en lugar de respetar una historia que en esencia es muy sencilla: la legendaria batalla del bien contra el mal.

Edwards y sus guionistas, Chris Weitz y Tony Gilroy, han respetado esa sencillez para contar una anécdota simple: un padre, Galen Erso (Mads Mikkelsen) es forzado a construir un arma letal y el amor de su hija lo ayuda a reivindicase y salvar a la galaxia. Para lograr esto último, Jyn Erso (Felicity Jones, excelente, que continúa con la tradición de personajes femeninos fuertes, como la Princesa Leia de Carrie Fisher y Rey, de Daisly Riley en The Force Awakens) recluta a un grupo discorde que aglutina excelentes cualidades, en particular esa rebeldía que ya conocemos de otros héroes de Star Wars y que está únicamente basada en la Esperanza, con mayúscula.

Después de que el Imperio secuestra a su padre, Jyn Erso se une a un grupo de guerrilleros dirigidos por Saw Guerrera (Forest Whitaker), a quien tanto padre como hija recurren para ponerse en contacto después de no saber uno del otro. Esas escenas en Jeddah (ciudad Jedi donde están las minas de donde sale el cristal Kyber que se usa tanto para los lightsaber como para potenciar el arma de la Estrella de la Muerte), recuerdan a Tatooine como una urbe llena de soldados, bandoleros, maleantes y, también, seres puros gobernados por la Fuerza. A través de un guerrero ciego, Chirrut Imwe (el especialista en artes marciales Donnie Yen) Rogue One muestra los mejores atributos de la religión que ha dado tanta tela de donde cortar a la saga y que es bien representada por la devoción de Imwe.

Una vez que Jyn recibe el mensaje de su padre, se echa a andar una aventura enmarcada por la guerra y algunos de los mejores combates en tierra y en el espacio nunca antes vistos en La guerra de las galaxias. Edwards dijo en conferencia de prensa que usó escenas reales de las dos guerras mundiales para diseñar sus batallas aéreas, y después de ver Rogue One no sorprende que Lucas le haya dicho que realmente le gustó la película.

Esta es una cinta que todo fanático de Star Wars tiene que ver. Ya saben lo que dicen de los "hubiera", pero después de ver Rogue One es imposible no pensar en The Force Awakens y en lo que "hubiera" pasado si el JJ Abrams no "hubiera" tenido que probar tantas cosas en una sola película, complicando y enredando innecesariamente la trama y forzando el uso de personajes del pasado solamente para saciar el apetito de los fans. Y no se diga lo que "hubiera" pasado si las tres -- desastrosas -- precuelas "hubieran" sido dirigidas por Edwards o "hubieran" respetado la esencia de Star Wars: un Western galáctico que cuenta la historia de la batalla entre el bien y el mal.

Esa historia entre el bien y el mal luce mucho más y tiene mucho más sentido cuando tiene una misión y objetivo único. Por eso, no me cabe duda que Rogue One se ubica ya como una de las mejores películas de la saga, solamente detrás de The Empire Strikes Back y A New Hope (vean aquí nuestro ránking de todas las películas de la franquicia). ¿Por qué? Porque la anécdota es clara, y todos los personajes cumplen la obligación de mantenerse fieles a esa trama y esa misión: robar los planos de la Estrella de la Muerte, y de paso reivindicar a un padre gracias al amor de su hija.

Además de la hermosa fotografía, escenas de guerra intensas y buen ritmo, a Edwards también hay agradecerle las excelentes actuaciones de Felicity Jones y Diego Luna (como el capitán Cassian Andor, que a pesar de tener un acento fuerte en inglés que a veces se me escapó, logra aportar la misma legitimidad e intensidad militar a la misión que Poe Dameron (el actor guatemalteco Oscar Isaac) le dio a The Force Awakens). Pero la película se la lleva el robot K-2SO (un Alan Tudyk fantástico), que tiene un sentido del humor preciso y es el más humano de todos los androides de saga hasta el momento (exponiendo, por ejemplo, el efectismo del BB-8 de Abrams, que no llega ni a los talones a este robot gigante).

También vale la pena decir que además de la anticipada y confirmada presencia de Darth Vader (muy bien utilizado para avanzar la historia, robando una dosis exacta de pantalla), hay cameos de varios personajes conocidos -- y algunos amados -- de las otras películas. Pero no les diré cuáles para no arruinarles el momento. También, Edwards llenó el filme de homenajes no solo a A New Hope, sino a otras películas de ciencia ficción como Alien.

Pero lo más le agradecemos a Edwards es haber respetado esta adorada historia y haber hecho un uso inteligente, emotivo y efectivo de sus mejores elementos. Porque, cuando se trata de Rogue One, la misión ha sido cumplida -- en más de un sentido.