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Rezos y un traje con alas para volar sobre el Gran Cañón

Glenn Singleman y su equipo de pilotos se preparan para sobrevolar en abril el icónico lugar, equipados con un 'wingsuit' — un traje de alas potenciado por la gravedad.

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Los pilotos se entrenan en Toogoolawah, Australia. Paul Tozer

"La primera vez que veré el Gran Cañón es cuando vuele sobre él", dijo Glenn Singleman cuando le pregunté si tenía que estudiar el paisaje y la trayectoria de su vuelo más desafiante hasta el momento.

En abril, Singleman y su equipo intentarán realizar el primer vuelo en traje de alas (wingsuit, en inglés) sobre el Gran Cañón. Con una extensión de 8 kilómetros, no será una hazaña fácil.

Los wingsuits son unos trajes especiales, potenciados por la gravedad, que ayudan a propulsar a los pilotos durante el vuelo. Confeccionados con náilon de cero porosidad, cada traje se fabrica a las dimensiones y medidas exactas de cada individuo. Los trajes tienen que tener una proporción de planeo de 3 a 1, lo que significa que deben propulsarse hacia adelante tres veces la velocidad de descenso. Los pilotos pueden alcanzar velocidades de hasta 200 kilómetros por hora en una trayectoria hacia adelante, y caer hacia la superficie terrestre a 40 kilómetros por hora.

Para completar el vuelo sobre el Gran Cañón con éxito -- y seguridad -- el equipo tiene que lanzarse a 30,000 pies de altura -- la altura crucero de los vuelos comerciales.

"Como estaremos a una altura de 30,000 pies, existe un riesgo de que suframos de enfermedad de descompresión, por lo que tenemos que inhalar oxígeno puro durante una hora antes de que el avión llegue a esa altura", dijo Singleman. "Luego, una vez estemos arriba, estaremos respirando 100 por ciento oxígeno".

Una vez que el equipo salga del avión, el vuelo durará entre cinco y siete minutos. Cada traje contiene una cantidad de oxígeno que rendirá unos 19 minutos.

Para prepararse para el vuelo sobre el Gran Cañón, el equipo de Singleman, que incluye a su esposa, Heather Swan; Vicente Cajiga; Roger Hugelshofer; y Paul Tozer, se han estado entrenando. Completaron con éxito el primer vuelo en wingsuit sobre Brisbane, Australia, el pasado mes.

Los pilotos de 'wingsuits' hacen una formación durante su vuelo sobre Brisbane, Australia, el mes pasado. Paul Tozer

Intentos anteriores de remontar vuelo con un wingsuit incluyen un vuelo sobre la Bahía de Sydney en Australia y un salto desde un globo aerostático en el interior australiano. Singleman y Swan se adjudican el récord del salto BASE más alto con wingsuit -- es un salto desde un acantilado o desde una estructura fija. Saltaron del Monte Meru en India. Les llevó tres semanas escalar la montaña y sólo tres minutos descender con sus trajes de alas.

Volando alto

"Aunque tiene el aspecto de gente que se pone un disfraz de ardilla voladora, la tecnología de estos trajes es increíblemente sofisticada", dijo Singleman.

El oxígeno se suministra a través de máscaras de calidad militar que son utilizadas normalmente por pilotos de combate.

Instalados en los cascos se encuentran dispositivos de comunicación Sena Bluetooth que utilizan los motociclistas para que los miembros del equipo se puedan comunicar durante el vuelo. Un dispositivo GPS FlySight "le habla" al piloto a través de un sistema de bocinas, que le provee de información sobre el índice de planeo. También hay un altímetro que provee notificaciones de audio cuando se alcanzan alturas establecidas, para que los pilotos sepan cuándo deben abrir el paracaídas.

Cuando recién empezó a realizar vuelos y saltos, Singleman estaba utilizando una cámara de 16mm para captar las imágenes de vuelo. Montada en su casco, la cámara creaba vibraciones mientras filmaba el descenso. El revisar el video que captaron fue un proceso lento, ya que tenían que sacar la película de una bolsa negra y luego revelarla.

Adelantémonos a 2015 y ahora la tecnología es mucho más refinada. Tanto para los vuelos en Brisbane como en el Gran Cañón, el equipo usará la cámara Sony A7S con lentes 16-35mm, una cámara 4K AX100 y varias cámaras de acción AS-100V.

Las pequeñas cámaras de acción se posicionan a los lados del casco y se configuran para que empiecen a grabar una vez que el equipo salte del avión. Paul Tozer está a cargo de la cinematografía en las cámaras más grandes, al encargarse de grabar el vuelo con la cámara y la A7S montada en su casco.

Mientras que la cámara capta el vuelo entero, la A7S se activa con un interruptor ubicado en el casco de Tozer. utilizada por los paracaidistas, el interruptor se coloca en la boca del piloto para activar el disparador de la cámara cuando el piloto muerde el interruptor. La cámara podrá captar ráfagas de imágenes de manera continua.

Tozer tiene que entrenar los músculos de su nuca para poder lidiar con tener que cargar dos cámaras en su casco. Cuando se abre el paracaídas, los pilotos van de una velocidad de 200 kilómetros por hora a 20 kilómetros por hora en cuestión de segundos.

A raíz de los vuelos de prueba, el equipo se ha dado cuenta de que pueden obtener los mejores resultados al configurar el enfoque de las cámaras a un poco menos que el infinito, y dejar establecida la exposición automática. La enorme variación en el rango dinámico cuando se vuela a tal altura significa que la exposición automática funciona mejor que la exposición manual.

"Sólo tenemos una oportunidad", dijo Singleman. "Queríamos la A7S porque cuando surcamos el Gran Cañón, va a ser de mañana y habrá una gran variación de contraste, y esa es la única cámara que creo será capaz de captar las imágenes".

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El equipo sobrevuela el Storey Bridge en Brisbane, Australia. Paul Tozer

"Con todas las otras cámaras que hemos utilizado, nunca he podido ver el símbolo [que está en la parte posterior del traje]. Usualmente se ve como un tachón. Pero ahora lo podemos ver", dijo Singleman.

A pesar de toda la tecnología incorporada actualmente en los wingsuits, Singleman aún tiene algo en su lista de deseos. "Lo que queremos y lo que estamos esperando es que alguien diseñe una pantalla heads-up en la máscara", dijo.

"Nos informaría de nuestra velocidad, dirección y de nuestra zona de aterrizaje. Estamos limitados porque no podemos saltar a través de las nubes, no se nos permite hacer esto. Está bien si hay nubes que nos rodean, podemos volar alrededor de ellas, pero si hay nubes entre nosotros y el suelo, no podemos ver la zona de aterrizaje y no podemos saltar", dijo.

El vuelo

Los pilotos no sólo se tienen que concentrar en todo el equipo que necesitan para completar este vuelo sin precedentes, volar a través de uno de los lugares más icónicos del mundo presenta una serie de desafíos en materia de regulación.

Les llevó un año obtener todos los permisos necesarios. Y aún así, el equipo no puede saltar en el momento que desee. El Gran Cañón se encuentra en la ruta de vuelo de los aviones que van desde Nueva York a Los Ángeles. Por ello, el equipo de Singleman tiene un espacio de seis minutos para completar su vuelo el 7 de abril: entre las 7:38 a.m. y 7:44 a.m. hora local.

"Estamos bastante seguros que vamos a poder cruzar el Gran Cañón, pero es una de esas cosas que cuando la realizas a una gran elevación, hay mucho estrés, tienes solo una oportunidad... tienes seis minutos y tienes que lanzarte".

Singleman dijo que la seguridad es uno de los factores que los motivó a optar por un vuelo en traje de alas a un salto BASE con wingsuit. "Mucha gente ve videos en YouTube y se dicen 'Oh, voy a hacer un salto BASE con wingsuit el próximo fin de semana'. Y, desafortunadamente, hay mucha gente que ha pagado un alto precio por esa experiencia", dijo.

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Glenn Singleman aterriza después del vuelo sobre Brisbane, Australia. Paul Tozer

"Decidimos que nos gusta la idea de obtener el máximo rendimiento del traje. Esa gente que ves en YoutTube caer y volar de un acantilado en realidad están realizando un muy mal vuelo en wingsuit. Siempre los verás con los brazos colocados atrás porque tienen que seguir la trayectoria del acantilado. En cambio, a nosotros nos interesa volar con el cuerpo tan llano como sea posible para poder alcanzar la mayor distancia. Este es un vuelo de alto rendimiento".

Para aquellos de nosotros que nunca experimentaremos la sensación de volar en wingsuit, Singleman dice que es una experiencia trascendental. "Te adentras en un estado de trance, y ¡estás volando!"

Pero, por lo menos, podremos experimentar un mínimo grado de esa sensación a través de nuestra pantalla desde la comodidad de nuestros hogares.

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