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The Rise of Skywalker: Un final algo saturado que carece de Fuerza

[Reseña sin 'spoilers'] A pesar de que se promueve como la película que da por terminada la saga de los Skywalker que comenzó en 1977, 'The Rise of Skywalker' es, sobre todo, la conclusión de la historia que inició en 2015.

The Rise of Skywalker es, sin duda, el final de algo. Pero no es el final de la saga que comenzó en 1977.

La nueva cinta de La guerra de las galaxias, producida por LucasFilm (propiedad de Disney) y dirigida por J.J. Abrams, el mismo director de Episode VII The Force Awakens (2015), sí concluye una historia: la que comenzó con Rey, Finn y Poe Dameron en 2015, en la que algunos de los personajes de la trilogía original jugaban papeles secundarios -- de la mano de la nostalgia.

Porque en realidad cada una de las dos trilogías anteriores ya tuvo su final: Episode VI The Return of the Jedi (1983) finalizó con la destrucción de la segunda estrella de la muerte y con un festejo galáctico que no solo nos llevó a nuestros planetas favoritos, sino que también reunió a los jedi más prominentes, incluyendo a Yoda, Anakin Skywalker y Obi-Wan Kenobi. Después, en 2005, Episode III The Revenge of the Sith termina con la transformación de Anakin en el terrible Darth Vader y los gemelos Leia y Luke en rutas muy diferentes: la bebé se convertirá en princesa de la casa Organa, y el chiquito vivirá en Tatooine una vida de agricultor.

Ahora, este final de la tercera y última trilogía de la saga de la familia Skywalker, nos lleva a lugares conocidos, con personajes familiares. Pero, principalmente, por fin conoceremos el origen de Rey (la protagonista absoluta de estas tres películas) y el destino de su relación con Kylo Ren, el malo malísimo de esta serie.

A diferencia de Episode VIII The Last Jedi, que cuenta con pocas líneas narrativas (el entrenamiento de Rey a manos de Luke en la isla Ahch-To, el intento de fuga de la Resistencia que acaba con el enfrentamiento en el planeta Crait y el esfuerzo de Finn y Rose por encontrar a un experto en cifrado), el Episodio IX es un festival de acción que se sucede sin cuartel, como si Abrams hubiera intentado meter todo el canon de Star Wars en una cinta de dos horas y veinte minutos.

El elenco del episodio IX lo forman los veteranos Mark Hamill (Luke Skywalker), Carrie Fisher (Leia Organa), Billy Dee Williams (Lando Calrissian) y Anthony Daniels (C-3PO) junto con las estrellas de la nueva trilogía como Daisy Ridley (Rey), Jon Boyega (Finn), Adam Driver (Kylo Ren), Oscar Isaac (Poe Dameron), Lupita Nyong'o (Maz Kanata), Domhnall Gleeson (General Hux), Kelly Marie Tran (Rose Tico) y Joonas Suotamo (Chewbacca), además de caras nuevas como Naomi Ackie (Jannah) y Keri Russell (Zorri Bliss).

Carrie Fisher murió en diciembre de 2016, pero el director J.J. Abrams utilizó escenas que grabó con la actriz durante la filmación de The Force Awakens para incorporar a su personaje en el final de la saga.

Antes de entrar a los muchos detalles de The Rise of Skywalker recordemos que el Episodio VIII The Last Jedi termina con una Resistencia muy reducida. Los pocos supervivientes escapan en la Millennium Falcon después de que Rey, R2-D2 y Chewbacca los rescatan del planeta Crait. Ahora Kylo Ren es el líder de la Primera Orden tras haber asesinado a Snoke y Rey carga con los libros de la Orden Jedi, y con el viejo sable de luz de Luke, por lo que suponemos que ella es la última jedi. (Por cierto, aquí puedes leer sobre todos los cameos en The Rise of Skywalker).

Parte de estos argumentos serán retomados en el Episodio IX. Al principio vemos a Rey que practica sus habilidades jedi de la mano de Leia, y evidentemente ahora las controla y maneja mejor. Desde el inicio queda establecido que su conexión con Kylo Ren es igual o más fuerte que antes. Pero el meollo del asunto es que, como ya lo sabíamos gracias a los tráilers de la película, el Emperador Palpatine ha vuelto y quiere que Kylo Ren, el nuevo Líder Supremo, le ayude a destruir a la última jedi, Rey. Al poco, toda la galaxia se entera del retorno del Lord Sith, que ha logrado amasar cientos de naves ultrapoderosas en el planeta Sith llamado Exogol y ha llamado a la Última Orden para destruir la galaxia. Ante esto, la Resistencia concluye que su única esperanza es combatir ese nuevo ejército del Lado Oscuro. Y, fiel a La guerra de las galaxias, la esperanza es lo último que se pierde, y nuestros héroes (cuyo grupo central son Rey, Finn, Poe, Chewbacca y C-3PO) irán a múltiples planetas y se toparán con toda clase de seres y criaturas para cumplir con su misión (o más bien, misiones, porque éstas se acumulan a velocidad de rayo láser).

A diferencia de dos de las películas de Star Wars que más me gustan (A New Hope y Rogue One), donde las misiones son simples y claras, The Rise of Skywalker peca de querer representar y retomar demasiado: está llena de homenajes a las cintas originales (en un momento, Chewbacca recupera la medallas que le otorgan al final del Episodio IV a Han, por dar un ejemplo -- creo que es la de Han porque Leia la tiene en sus manos momentos antes), de planetas diversos y conocidos (volveremos a Ahch-To  y Tatooine, además de media docena se mundos que no conocíamos) y de criaturas y robots nuevos (y viejos, porque vuelven R2-D2 y BB-8, además del mencionado droide intérprete dorado, e introducen a uno de cabeza verde de cono y una sola rueda motriz). También incluye prácticamente a todos los personajes importantes en distintas dosis e intenta cerrar las líneas narrativas abiertas en los Episodios VII y VIII, además de abrir unas más.

Abrams le imprimió un ritmo vertiginoso a esta historia llena de imágenes espectaculares (como cuando Rey evade la nave de Kylo de un salto en medio del desierto o cuando ambos pelean con sus sables de luz sobre los restos de la Estrella de la Muerte entre olas gigantescas -- escenas que ya habíamos visto en los tráilers pero que lucen más en la película). Por desgracia, el ritmo es así casi toda la película, sin pausa: los personajes pasan de una cosa a otra, unos se mueren, otros regresan, viajan de un planeta a otro, de una nave a otra. Siendo que es el final de una historia, me hubiera gustado que el director se tomara un poco más de tiempo para despedirse de algunas cosas, para explicar otras e, incluso, para dejarnos respirar.

Sin embargo, no cabe duda que estamos en un mundo (o más bien una galaxia) muy conocida. Desde The Force Awakens, Abrams logró retomar muchas de las mayores virtudes de la saga, y lo volvió a hacer en esta película. Verás batallas aéreas espectaculares, peleas de sables de luz emocionantes, criaturas increíbles (como el adorable -- y pequeñísimo Babu Frik, que ayuda a nuestros héroes a extraer información muy valiosa escondida en la memoria de C-3PO), naves y parajes imponentes (como el interior del planeta de los Sith o dentro de los restos de la Estrella de la Muerte), nuevas armas poderosas, nuevos Stormtroopers (rojos) con nuevas habilidades (ahora vuelan), además de que finalmente conoceremos (de pasadita) a los famosos Caballeros de Ren. También habrá mucha más información extraída directamente del canon de La guerra de las galaxias, lo que quizá te provocará la sensación de requerir de un diccionario para entenderlo todo (por ejemplo, para llegar al mundo de los Sith es necesario hallar un objeto piramidal llamado Sith Wayfinder, que ayuda a determinar las coordenadas planeta Exogol -- y tanto Kylo como Rey luchan por encontrarlo).

Y, como ya mencioné, además de algunas muertes, este episodio de La guerra de las galaxias traerá reencuentros (entre Poe y una vieja amada), traiciones (un espía que apoya a la Resistencia que jamás te hubieras imaginado), y hasta amoríos (que no son entre Finn y Rose). Suceden tantas cosas en esta película, que debieron haber sido dos (parece que Abrams está compensando por todo lo que no pasó en The Last Jedi). Incluso, al final el director se da tiempo para insinuar nuevas historias. (Aquí te contamos los que creemos que son los mejores momentos de The Rise of Skywalker).

Como ya mencioné, todo gira alrededor de la relación de Kylo Ren y Rey, de la presencia y amenaza que representa Palpatine y de cómo se conecta todo esto con el origen de familia de la última jedi. Quédate tranquilo: Todo hallará una resolución y respuesta. (Si quieres leer más detalles del final de The Rise of Skywalker, mira esta nota de mi colega Patricia Puentes).

En fin, que este final de la tercera trilogía de la saga de los Skywalker (y la última película sobre esta familia) está llena, repleta, de sucesos y emociones para los fans. Si no eres fan, quizá te pierdas un poco, pero los efectos especiales y la acción ilimitada te resultarán entretenidos. Porque al igual que hace 40 años, esta nueva película de Star Wars cumple con llevarnos a esa galaxia muy, muy lejana. Además, está claro que veremos más de esta franquicia en un futuro no muy, muy lejano. 

Nota del editor: Este artículo se publicó originalmente el 18 de diciembre.

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