'Finding Dory': Sumérgete en una nueva aventura con viejos amigos

[Reseñas sin 'spoilers'] Trece años después del estreno de 'Finding Nemo', nos llega la segunda parte de esta historia sobre una familia de peces que debe aprender a dejarse ir y aventurarse un poco más.

Pixar

No sé qué edad debías tener cuando se estrenó Finding Nemo pero, si no la has visto desde entonces, tal vez quieras volver a echarle un vistazo antes de ir al cine a disfrutar de Finding Dory.

El nuevo filme de Pixar se estrena 13 años después de la cinta original y es una secuela directa con parte de los mismos personajes y un seguimiento de la historia original. Trae una nueva moraleja sobre los placeres de arriesgarse en la vida y viajar, pero con un mensaje añadido sobre lo que significa ser una familia.

En Nemo, Marlin es un pez payaso que pierde a su pareja y toda su camada de huevos excepto por el pequeño Nemo y desde ese momento se convierte en un padre sobreprotector. Cuando el pequeño se pierde, Marlin debe afrontar sus temores y cruzar medio océano para encontrarlo y en el camino conocerá a la siempre simpática y atrevida pero muy olvidadiza Dory.

Finding Dory arranca con un flashback a la infancia de Dory y cómo sus padres intentan educarla y prepararla para el mundo teniendo en cuenta su problema de pérdida de memoria. La pequeña acabará perdiéndolos e intenta buscarlos sin cesar, hasta que pasan los años y al final ya ni recuerda lo que está buscando. Es en ese punto en el que se tropieza con Marlin y ambos acaban buscando juntos a Nemo.

Tras esas secuencias introductorias la película nos transporta a un año después del encuentro de Nemo: Dory está viviendo en una "casita" justo al lado de Nemo y Marlin, y todo el mundo parece de lo más feliz. Hasta que Dory se da cuenta de que ella tiene una familia propia y sale a buscarla.

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Dory en el nuevo film de Pixar.

©2013 Disney Pixar

A Marlin no le gusta nada la idea y se queja con un: "El único motivo para viajar es no tener que volver a hacerlo nunca más". Pero empujado por Nemo, Marlin se ve obligado a seguir a Dory. La pez azul acabará perdiendo a los peces naranja, que tendrán que remover océano y tierra para dar con ella.

La película tiene una estructura muy similar a la de la primera en el sentido de que hay una pérdida, se intuye que puede haber un reencuentro y entre ambas cosas hay un montón de aventuras que les enseñan a sus personajes muchas lecciones vitales que de otro modo no podrían aprender. Y no falta el humor, claro.

Toda la película está entretejida con flashbacks en los que Dory va recomponiendo el puzzle de su infancia olvidada y cómo perdió a sus padres. Hay que decir que esos momentos, aunque tiernos, acaban haciéndose repetitivos y son poco dinámicos para el avance de la trama. El resto de la historia está salpicada con el reencuentro de personajes o momentos conocidos, como las tortugas marinas o el hecho de que se hable "balleno". Pero en realidad los más divertidos son los personajes nuevos: como un par de leones marinos holgazanes y con acento londinense, una ballena con problemas de visión y, sobre todo, un pulpo llamado Hank con mucho talento para el camuflaje.

El logro de los animadores e ingenieros de Pixar ha sido aunar estéticamente la película original con esta, a pesar de que haya pasado más de una década entre ambas y tecnológicamente la animación esté mucho más avanzada. Pero se han permitido algunas escenas para mostrar esos avances tecnológicos como el momento en el que un banco de mantas atraviesa el océano levantando arena o las aventuras de Hank camuflándose en los lugares más inverosímiles. Los tentáculos de Hank, su mal humor y su reticencia por volver al océano son en realidad uno de los mejores ingredientes de toda la película.

Y es que si la primera película quería animarnos a aventurarnos en la vida, a no resignarnos a quedarnos en casa por miedo a que nos ocurra algo, esta segunda sigue insistiendo en ese tema. Dory incluso argumenta en contra de hacer planes y dice que "las mejores cosas en la vida pasan por casualidad". Pero Finding Dory introduce otro tema entre sus mensajes y es el de la idea de familia. Y es que la familia no debe limitarse únicamente a los lazos de sangre, y Marlin y Nemo se han convertido en la familia de Dory, igual que lo son sus padres.

A pesar de este mensaje tan enternecedor, Finding Dory, como algunos de los últimos títulos de Pixar, no acaba de tener todos los atractivos de algunas obras maestras de la productora de animación como Up o WALL·E. Se echa de menos esa doble o incluso triple capa que hay en algunos títulos de Pixar que permite a los adultos disfrutar de ellos tanto o más que los más pequeños.

Hay que destacar Piper, el corto que precede a la proyección de Finding Dory y que siguiendo la tradición Pixar nos trae una viñeta sin diálogos con un mensaje muy universal. En este caso se trata de la historia de un pajarito a quien le da miedo el océano pero encuentra el modo de vencerlo. Sobresalen el realismo con el que se han ambientado detalles tan ricos como los granos de arena, las olas llegando a la orilla o la riqueza de los colores del crepúsculo.

Con el estreno de la tercera parte de Cars, pero sobre todo la muy enigmática historia sobre el Día de los Muertos, titulada Coco, que Pixar tiene pendientes para el año que viene sólo nos queda esperar que la productora de animación vuelva a regalarnos uno de esos títulos con el que puede disfrutar por igual toda la familia.

Finding Dory se estrena en Estados Unidos el 17 de junio, en México el 16 y en España el 22.

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