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Recordando a Steve Jobs, un amante de los detalles y la caligrafía

Ejecutivos de Apple recuerdan a su antiguo jefe, quien falleció el 5 de octubre de 2011 después de una lucha contra cáncer de páncreas.

James Martin/CNET

Steve Jobs murió hace cinco años, luego de una larga lucha contra cáncer de páncreas.

Apple

En el mundo de la tecnología, cinco años se sienten como si fueran siglos. Pero para Apple, el legado de Steve Jobs sigue vivo.

El carismático cofundador de la empresa más rentable del mundo murió el 5 de octubre de 2011, después de una larga batalla contra el cáncer de páncreas. Tenía 56 años. Si bien Jobs ha estado ausente durante cinco años, se ha mantenido en el ojo público a través de libros y películas que retratan su vida, carrera y personalidad. Jobs ha sido una figura polémica en los últimos años, querido por muchos (incluyendo los millones de fanboys de Apple en todo el mundo), pero odiado por otros que se han enfrentado a su ira.

Estos son algunos de los recuerdos de las personas que trabajaron en estrecha colaboración con Jobs durante su tiempo en Apple.

Atención a los detalles

Apple contrató al diseñador Clement Mok en 1982 para trabajar en el marketing para el lanzamiento de Mac en 1984. Se convirtió en co-encargado de servicios creativos de Apple en 1985 y se desempeñó como director creativo de la empresa y el mercado de la educación. Es una de las personas responsables de la imagen icónica de Apple en su comercialización y empaquetado, incluyendo los dibujos de líneas onduladas que adornaron los primeros materiales promocionales de Mac.

Otra de las funciones de Mok fue rediseñar las tarjetas de visita de Jobs cuando Apple actualizó su identidad de marca y logotipo.

"Yo fui a la oficina de Steve para decirle, 'ésta es tu nueva tarjeta de visita. Quiero que le des un vistazo antes de mandarla a la impresora'", recuerda Mok.

Jobs sacó la tarjeta y la examinó de cerca. "En ese momento, nadie sabía que él estudiaba caligrafía", dijo Mok. "Jobs fue un fanático de los diferentes tipos de letra. Pero no teníamos ni idea, al menos muchos de nosotros no teníamos idea de que tenía una apreciación de la tipografía a esa profundidad que ahora entendemos. Miró la tarjeta y dijo: '¿No debería el ajuste entre caracteres [kerning] ser más ajustado aquí y acá? Y aquí está demasiado apretado'. Me quedé atónito de que fuera tan enfocado en ese pequeño detalle", dijo Mok.

"Así de obsesionado era Steve con los detalles. Creo que le tuve un respeto increíble por él en ese momento".

El empaque como valla publicitaria

La obsesión de Jobs con el detalle fue más allá de sus tarjetas de visita. También se preocupaba mucho por los envases utilizados para vender los productos de Apple. Las elegantes cajitas blancas del iPhone y la Mac no hubieran existido si no fuera por Jobs, dice Tom Suiter.

Suiter sirvió como el primer director de servicios creativos de Apple y ayudó a lanzar la Mac en 1984. También ayudó a supervisar una actualización de los paquetes de los productos de Apple.

Steve Jobs da a conocer el iPhone durante una conferencia para desarrolladores en San Francisco.

James Martin/CNET

"Cuando piensas en [empaquetado de Apple] y entras en una tienda de Apple hoy y compras ese paquete, es una experiencia tan agradable ... Es algo hermoso. Apple es conocido por eso. Pero tuve la suerte de estar ahí cuando era realmente malo".

Cuando Apple lanzó sus productos a principios de 1980, "el empaquetado era fragmentado", dice Suiter. Las diferentes divisiones tenían diferentes diseñadores que hacían distintos empaques, algo que "nos estaba costando un montón de dinero". El equipo de Suiter tuvo la tarea de hacer un nuevo diseño de un envasado universal para Apple en 1984. Diseñaron dos versiones. Una de ellas era "muy rentable"; la otra, "al menos" el triple de ese precio, recuerda Suiter.

Apple todavía usa su emblemático empaque blanco para sus dispositivos.

James Martin/CNET

La versión más barata tenía dos colores en papel corrugado. "Era muy práctica", recuerda Suiter. "Había otra versión que era absolutamente hermosa. Utilizaba los seis colores del logo de Apple. Tenía el logotipo de Apple en un lado y una foto en blanco y negro en la caja".

El equipo de Suiter presentó los dos tipos de envases a los diferentes grupos de Apple. "La diferencia fue dramática en términos de costos," dijo. "[Nos dimos cuenta de que] no había manera de que pudiéramos pagar esa cantidad de dinero, y que tendríamos que quedarnos con la versión [barata]".

Pero Jobs sorprendió a Suiter. "Steve paró a todo el mundo y dijo: "No; es así como vamos a pagar por ello: Vamos a tomar dinero del presupuesto de publicidad. Creemos que los paquetes son como vallas publicitarias. Cuando la gente va por ahí llevando sus cajas y las ponen en sus coches, es una valla publicitaria móvil para Apple, así que eso es lo que vamos a hacer".

Apple todavía usa un diseño similar para empaquetar sus productos hoy en día.

Haciéndole frente a Steve

Jobs era visto por muchos como un genio, pero también tenía un lado temperamental, que sus empleados conocían demasiado bien.

"[Steve] vendría marchando, o saltando por el pasillo, diciendo cosas como ... 'Qué idiota. No puedo creer que hayas hecho esta estupidez'", recuerda Debi Coleman, quien se unió a Apple en 1981 como encargada de finanzas para Macintosh.

Le tomó un año aprender a hacerle frente a Jobs. Coleman dice que eso se lo debe a Joanna Hoffman, la ejecutiva a cargo del marketing de Mac.

"Joanna me dijo: 'Míralo a los ojos. Hay que ponerse de pie.' A partir de ese momento -- y no estoy diciendo que no haya sido difícil, totalmente exigente y totalmente crítico -- pero él fue totalmente maravilloso conmigo".

Coleman se convirtió en jefa de la fabricación de Mac en 1984 y fue una de las mujeres de más alto rango en la industria de la tecnología. Ella asumió el puesto de directora financiera de Apple en 1986. En una reunión de noviembre del mujeres en el equipo Mac, Coleman atribuyó una gran parte del éxito de Apple a Jobs, diciendo que él logró que mucha gente en Apple creyera que podían cambiar el mundo. E incluso si él era intimidante, tenía un lado más suave, dijo.

Un domingo por la mañana en los primeros años de la Macintosh, Coleman recibió una llamada de Jobs, pidiendo que se reunieran en la fábrica Mac. Quería darle un tour de la fábrica a su padre, dijo Jobs.

"Esa fue una experiencia realmente maravillosa, el ver cómo Steve amaba y respetaba a su padre adoptivo", dijo Coleman. "Nunca vi algo similar antes o desde aquel entonces".

Las latas de Pepsi bailarinas


Jobs contrató a John Sculley a principios de 1980 para ayudarle a crecer a Apple como una empresa. Sculley era presidente ejecutivo de Pepsi, donde ayudó a la empresa a superar a Coca-Cola como la mayor fabricante de bebidas.

Se sabe ahora que Jobs convenció a Sculley a tomar el papel de presidente ejecutivo de Apple en 1983 preguntándole si quería "vender agua azucarada para el resto de su vida" o si quería "venir conmigo y cambiar el mundo". Sculley, quien fue cercano a Jobs antes de sacarlo de la firma en 1985, se desempeñó como director ejecutivo de Apple durante una década hasta que él mismo fue obligado a salir.

Sculley todavía recuerda la primera vez que visitó las oficinas de Apple en Silicon Valley en 1982.

"Me presento en esta dirección y creo que estoy en el lugar equivocado, porque no hay edificios, sólo casas", dijo Sculley. Se reunió con Jobs en la casa que utilizaba como oficina para el personal ejecutivo de Apple, y luego los dos se dirigieron al edificio de la Mac un par de cuadras más allá.

"Era un hermoso día de cielo azul, y había una bandera pirata de Jolly Roger volando desde el techo", recuerda Sculley. "Steve estaba en una gran competencia con el grupo de Lisa [computadoras]. Lisa era la Marina así que Steve quería que fueran piratas".

Steve Jobs dejó por un tiempo su licencia médica a principios de 2011 para presentar el iPad 2.

James Martin/CNET

Dentro del edificio de Mac había un piano muy costoso que usaban algunos de los ingenieros del equipo, así como una motocicleta. Cuando Sculley entró en el laboratorio de ingeniería, Andy Hertzfeld, un miembro original del equipo de Macintosh que diseñó el software del sistema, ya tenía lista una demostración.

"Steve había utilizado el ardid de que yo no estaba entrevistándome para un empleo, sino que yo estaba allí como el presidente ejecutivo de Pepsi, interesado en comprar Macs para Pepsi", recuerda Sculley.

"Andy había reunido unas latas bailarinas de Pepsi en la pantalla de la Mac. No sabía si esto era realmente difícil de hacer, pero era bastante novedoso. ... Me había preguntado por qué Andy estaba sonriendo con una sonrisa tipo el Gato de Cheshire. Esa fue la primera introducción que tuve sobre lo que Apple representaba. Era totalmente una startup".

Con la colaboración de Laura Martínez.

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