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De basura a exposición: Cómo usan los desechos algunos artistas

Recology San Francisco, una compañía de recogida y reciclaje de basura, anima a los artistas a crear a partir de materiales desechados. Esto es lo que vimos cuando los fuimos a visitar al vertedero.

James Martin/CNET

Estoy en un vertedero gigante, mirando a una montaña de 20 pies de altura que prácticamente llena un almacén de 47,500 pies cuadrados. Puedo distinguir tablas de madera llenas de astillas, colchones grasientos, sillas de jardín rotas y reproductores de DVD llenos de polvo.

Nathan Byrne creó esta especie de criatura a partir de una maceta de fibra de cristal y pipetas médicas, todo ello del vertedero público.

Recology San Francisco

Me siento un poco abrumada. No todos los días me enfrento a una pared de basura.

Carrie Hott y Cybele Lyle no parecen perturbadas. Llevan botas, cascos, gafas de seguridad y guantes, y se enfrentan a la pila sacando objetos y metiéndolos en su bolsa de tamaño industrial como si llevaran meses haciendo esto.

Y es que los llevan.

Las dos están terminando su residencia como artistas en el programa de Recology, una empresa de recogida de basura de San Francisco que permite que algunos artistas del área de la Bahía de San Francisco tengan acceso las 24 horas del día durante cuatro meses a materiales desechados (basura). Además de eso les ofrecen un sueldo mensual de US$1,200 y un estudio para que conviertan sus hallazgos en arte. Más de 120 artistas profesionales y 30 estudiantes de arte han completado el programa de Recology hasta la fecha desde 1990. El objetivo, según Recology, es que la gente piense en la conservación, el arte y el medio ambiente de formas diferentes.

Está claro que los artistas que buscan suministros se plantean el proceso creativo de una forma diferente que lo hubieran hecho antes de hacer este programa. En lugar de planear sus materiales por adelantado, su trabajo consiste en parte en el azar de aquello que encuentran entre miles de toneladas de basura.

"No sabes lo que encontrarás cuando llegas", dice Lyle, que tiene 44 años y nunca antes había trabajado con materiales de la basura. "Las primeras semanas estaba aterrorizada. Estaba muy incómoda y no tenía idea de lo que iba a hacer".

La artista está terminando una instalación del tamaño de una habitación a base de telas y otros objetos del hogar que ha encontrado en la basura. Espera que la instalación esté terminada a tiempo para esta exposición pública organizada por Recology. Me dice que está fascinada por algunos objetos domésticos que le ofrecen un vistazo a hogares ajenos.

"No sabía que en realidad me atraían más las cosas que son más personales e íntimas", dice.

El estudio en Recology de Lyle está lleno de encaje, tela tornasolada y sillas pintadas de colores metálicos. Se ve muy acogedor. El de Hott, en cambio, se parece más a un almacén de Best Buy lleno de monitores, auriculares, CDs e interminables montones de cables enredados.

El escenario sonoro de Carrie Hott interpreta audios descartados y encontrados en la basura, como una cinta de cassette de Joy Division y grabaciones de ballenas y delfines.

James Martin/CNET

Para su pieza artística, Hott -- que tiene 35 años -- quitó la cobertura de plástico de radiocasettes, reproductores de VHS y máquinas de karaoke para que se vieran sus entrañas y a la vez permitir que siguieran funcionando. De esa forma pueden reproducir audio a través de bocinas que también ha hallado en la basura. La obra explora la relación entre los consumidores, la electrónica y el medio ambiente.

"Me gustan la electricidad y la electrónica, además de la manera en la que median con nuestras experiencias", dice Hott.

Las artistas van a diario a la zona de desechos, a veces más de una vez al día, para remover entre los objetos que San Francisco ha descartado. El estudio en Recology de Nathan Byrne es un contenedor lleno de pruebas de sus viajes frecuentes para encontrar objetos entre la basura. Hay un televisor de tubo, espejos rotos, sillas de teatro de los años 40, pilas de libros y hasta una polilla disecada.

Para la exposición, Byrne está construyendo una serie de esculturas con luces que hacen referencia a la ciencia y la naturaleza a través de formas sugerentes de células y otros organismos. Para una pieza ha convertido una maceta opaca de fibra de vidrio en una anémona marina, insertándole una multitud de pipetas médicas.

"Me ha gustado el ingrediente de improvisación de la búsqueda y el descubrimiento", dice Byrne, que tiene 41 años y es un estudiante de arte en la San Francisco State University. "También me gustan las limitaciones de la situación, que me lleva a resolver problemas y experimentar".

Pero, ¿ha cambiado esta experiencia las ideas de estos artistas sobre la conservación?

"Ha hecho que no quiera comprar tantas cosas", dice Lyle. "Ves este ciclo constante de cosas y muchas de ellas son buenas y bonitas".

A Hott siempre le había apasionado el reciclaje, pero ahora todavía más.

"Ver cuántas cosas que se podrían reutilizar se tiran cada día ha reforzado mi creencia en la reutilización", dice. "Tengo una lista mental de cosas que se tiran a menudo y ahora veo de forma diferente".

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