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Cultura tecnológica

La realidad virtual tiene una nueva misión: reunir familias

Dos jóvenes latinos usan videos 360 y gafas de VR para reunir con sus seres queridos a inmigrantes que por cuestiones económicas -- o migratorias -- no pueden volver a sus países.

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Una abuela en Iztapalapa, México, usa unas gafas de realidad virtual para  'pasar un rato' con familiares que no ha visto en casi dos décadas.

Family Reunions Project

Marleny, una inmigrante guatemalteca en Nueva York, no ha podido regresar a su país natal en más de 15 años, pero hace unos meses pudo recorrer la finca de su abuelo en la zona del Valle del Rinconcito, en Guatemala. 

Vio las palmeras mecerse con el viento y a su madre caminando por la finca, hablándole de cerca e invitándola a ver partes que Marleny nunca antes había visto. "Eso sí me hizo llorar", dijo Marleny en un video documentando la experiencia de ver por primera vez una parte de su terruño que no conocía ... o que no recordaba.

Pero ese recorrido no tuvo lugar en Guatemala, sino en el patio de una casa en Queens, Nueva York, usando un Galaxy S6 montado en unas gafas Samsung Gear VR para ver -- en 360 grados -- un video de su tierra natal y de familiares que hacía mucho no veía. La experiencia fue también la primera de varias "postales virtuales" creadas bajo el Family Reunions Project, un proyecto naciente de dos jóvenes inmigrantes en EE.UU. que usan la realidad virtual para "transportar" a su tierra a inmigrantes que por razones económicas -- o migratorias -- no tienen la posibilidad de reunirse con sus familias.

"Cuando la gente piensa en inmigración, suele enfocarse en la experiencia de los inmigrantes dentro de Estados Unidos y no en lo que han dejado atrás", dice Alvaro Morales, originario de Perú, y quien concibió la idea en 2015, luego de haber probado por primera vez unas gafas Google Cardboard para visitar -- de forma virtual -- el Palacio de Versalles en París. "Realmente me impactó que un artefacto tan sencillo y tan barato, pudiera transportarte de esa manera a otro sitio".

La idea de Morales se fue gestando rápidamente, mostrando primero las gafas -- y su potencial -- a sus familiares cercanos durante la cena de Thanksgiving de 2015. Unos meses más tarde, en la primavera de 2016, su proyecto cobró forma cuando en una reunión organizada por el New York State Youth Leadership Council, una organización de apoyo a inmigrantes jóvenes, conoció a Frisly Soberanis, un joven guatemalteco con una carrera en cine y producción de video, algo que lo perfilaba como el socio ideal para su naciente empresa. "Hablé con él sobre el proyecto, y en menos dos minutos, estaba totalmente emocionado", recuerda Morales.

Desde entonces, Morales y Soberanis han reunido virtualmente a unas 15 familias de México, Perú, Guatemala, El Salvador y Brasil, y lo han logrado en parte con el apoyo de organizaciones como Culture Strike, FUSE y Tribeca Film Institute. Para estas reuniones han usado celulares y equipo VR de Samsung, pero también Google Cardboard y, en el caso de Morales, grabado con una cámara Izugar z4xl.

Independientemente del equipo usado, no todas las reuniones se organizan de la misma manera. En algunos casos, si un inmigrante puede volver a su país, recibe un entrenamiento básico y se va con el equipo prestado para luego volver con una grabación en bruto que luego se edita y se muestra a los que están acá (como fue el caso de Marleny). En otras ocasiones, ha sido el propio Morales quien ha viajado a diversas comunidades para hacerlo él mismo, aunque siempre intenta no quedarse en la misma habitación, dándole a las familias la privacidad que muchos esperan. Si bien la mayoría de las grabaciones se han hecho usando una cámara Samsung Gear 360, Morales prefiere usar su iZugar Z4XL para grabar.

Tanto Morales como Soberanis saben que si bien una reunión familiar en VR puede parecer más "real" que una llamada por Skype o FaceTime, jamás reemplazará la experiencia de estar realmente ahí. "No estamos ofreciendo una solución al problema de separación; estamos usando esta tecnología para explorar lo que esa separación significa y crear conciencia sobre este tema", dice Soberanis, cuya primera postal fue, de hecho, para sus papás (Marleny y Frisly Sr., video aquí abajo), quienes no han podido volver a Guatemala en años.

Hasta el momento, las postales virtuales realizadas por el Family Reunions Project han consistido en videos pregrabados, algo que si bien resulta todavía muy emotivo para quienes las han probado, sigue siendo una piedra en el zapato para sus creadores. "Al principio nos decepcionó darnos cuenta de que teníamos que usar videos grabados con anticipación", explica Morales. "Pero ten en cuenta que muchas de estas comunidades que exportan inmigrantes carecen de una conexión celular rápida o de banda ancha. Hacerlo en vivo sería casi imposible". 

Sin embargo, al cierre de edición, los socios se preparaban para probar su primera postal "en vivo", una programada para agosto desde Perú.

Si bien una reunión virtual en vivo -- en lugar de una con un video pregrabado -- iría un paso más allá de lo que se ha logrado hasta ahora, los socios tienen la mira puesta en un futuro no muy lejano cuando la tecnología háptica y de captura volumétrica pueda hacer posible más y mejores interacciones, por ejemplo, moverse por una habitación y sentir que, cuando una persona en tu entorno virtual te "toque", tú puedas sentir el contacto en tu propio cuerpo. Eso es algo que en realidad ha avanzado muchísimo gracias en parte a tecnología como la de las Hololens de Microsoft, aunque todavía está a años de distancia para estar al alcance de todos. Los socios advierten que esta tecnología aún está lejos de estar disponible para el mercado masivo, aunque productos como Facebook Spaces intentan cambiar eso tarde o temprano.

"Usamos la realidad virtual y estamos encantados con los resultados, pero tampoco la glorificamos. La tecnología nunca va a reemplazar a un abrazo de verdad", dice Morales.