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Industria de la tecnología

Rafael Camargo: una vida dedicada a crear la experiencia móvil perfecta

[Latinos en tech 2015] Este español de 51 años ha trabajado en teléfonos icónicos como el Razr, StarTAC y Droid. Ahora su misión es revolucionar la industria con el Project Ara de Google de teléfonos modulares.

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Para cualquier ingeniero en telecomunicaciones, ser parte de al menos uno de los equipos que creó celulares como el StarTAC, Razr, Droid, el Fire Phone o Project Ara sería un logro espectacular.

Pero haber formado parte del desarrollo de los cincoicónicos teléfonos es un privilegio reservado para Rafael Camargo, un español de 51 años que desde marzo de 2015 es el líder técnico y de ingeniería de ATAP, la división de Google que desarrolla el Project Ara, el ambicioso proyecto de teléfonos modulares de la gigante de tecnología.

"La tecnología perfecta para mí es cuando el usuario no piensa que es una tecnología, sino que es algo muy natural y transparente", dice Camargo, desde una de las múltiples oficinas de Google en Mountain View, California. ATAP, la división que cobija Ara, es de los lugares más secretos de la empresa y su entrada está prohibida a los visitantes.

Graduado de la Universidad Politécnica de Madrid, Camargo tiene una prueba sencilla para saber si un teléfono tendrá éxito con el consumidor: coloca el prototipo sobre la mesa de un restaurante, y si pasan menos de cinco segundos antes de que alguien pregunte qué es, sabe que ese celular será bien recibido. "Me gusta observar a la gente usando la tecnología", dice. La "prueba del restaurante funciona en todo el mundo".

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'Mi hijo fue el último entre sus amigos en tener un celular', dice Rafael Camargo, quien toda su vida profesional ha creado 'smartphones'. Erica Argueta/CNET

De entrada, Camargo parece un ejecutivo serio y tímido; cuando habla, hace un gesto de concentración profunda y casi no sonríe. Pero este andaluz que llegó a Estados Unidos en 1994, es un hombre cálido y amigable de muchas pasiones: la comida, el ciclismo, su familia y su trabajo -- en particular lo que concierne a la experiencia del usuario de los celulares que ayuda a crear.

Antes de llegar a Google, Camargo pasó varios años en Motorola, donde ayudó a diseñar teléfonos como el StarTAC, Razr y Droid. Este último, dice, fue un gran reto porque se lanzó en la mitad de tiempo que normalmente toma un producto -- siete en vez de 14 meses. El Droid fue una colaboración con Google, y fue el primer teléfono "en poner Android en el mapa", recuerda.

Tras un paso por Intermec (hoy una división de Honeywell), en 2013 Camargo se unió a Amazon para el proyecto del Fire Phone, un celular con una interfaz 3D muy innovadora, pero que en realidad no fue bien recibido por el consumidor y fue considerado un fracaso para la empresa. "El reto era diferenciar un producto que iba a llegar a un mercado bastante maduro", dice. "El nivel de los productos que ya existían era bastante alto".

Antes de vivir en EE.UU., Camargo trabajó en España, Alemania, Francia y China. "Crecí en un pueblo muy pequeño [Castro del Río, en la provincia de Córdoba, España, con unos 8,000 habitantes en la actualidad], y en ese entonces había muy poco acceso a tecnología. A mi padre no le gustaba hacer nada de arreglar las cosas en casa, y desde que tengo memoria yo siempre he arreglado cualquier cosa que se ha roto en casa".

El reto de Project Ara

En la actualidad, lo que Camargo intenta arreglar es el reto del uso equilibrado de la tecnología en la vida diaria. "Uno de los problemas que tiene la tecnología digital es que nos acapara a todos la atención y es cómo consigues una flexibilidad y una balance entre el mundo digital y el mundo real". En su propia casa, por ejemplo, Camargo y su esposa decidieron que su hijo fuera el último entre sus amigos en tener un celular. "Los niños necesitan interactuar con el mundo físico, no tanto con el mundo virtual", dice.

Con Project Ara, la meta es diseñar un teléfono lo suficientemente universal como para que abarque un gran número de personas y justifique la gigantesca inversión que implica innovar, al mismo tiempo de ofrecer tecnologías específicas para que el usuario pueda personalizar y hacer suyo el dispositivo. "Estamos haciendo el producto más complejo de la historia de los móviles y la cuestión es cómo hacer una experiencia perfecta".

"Las decisiones que tomamos a nivel de plataforma tienen que durar los próximos cinco o diez años para crear un ecosistema dentro del hardware como de software alrededor de ello", explica.

¿Pasará Project Ara la "prueba de restaurante"?

"Te puedo asegurar que pasa el test de los cinco segundos absolutamente. La semana pasada tuvimos los primeros prototipos de lo que vamos a lanzar, que es bastante diferente a lo que hemos enseñado hasta ahora", dice. "Simplemente lo pusimos en la oficina, y en dos minutos estaba todo el mundo pegándose por tocarlo".