Magia cósmica: pulsar binario se deja ver para luego hacerse invisible

Por primera vez, un lejano pulsar binario se dejó ver por los astrónomos -- para luego desaparecer de su vista. Aquí te explicamos las poderosas fuerzas que lo hacen esconderse.

1920px-commotioninacrowdedcluster.jpg
Así es el cúmulo estelar Terzan, hogar de la ahora desaparecida estrella.Foto de NASA

Es como un acto de magia cósmica, pero mucho más sorprendente que cualquier otro truco antiguo sacado de la manga. Un distante sistema pulsar binario se dejó ver y luego desapareció. Un equipo internacional de astrónomos logró ganarle la batalla al reloj en su lucha por medirlo antes de que éste creara su propio sistema de camuflaje.

Los hallazgos fueron publicados la semana pasada en la revista Astrophysical Journal. Se trata de la primera vez en que hubo testigos de un acto de este tipo de fuga y sirve también como una demostración real de algunos de los aspectos más locos de la gravedad.

El pulsar binario que desapareció se llama J1906+0746, y consiste básicamente en un par de locochonas estrellas de neutrones densos. Las estrellas de neutrones son como los restos de una estrella masiva que se convirtió en supernova y luego se derrumbó -- podrían tener un radio que es apenas del largo de Manhattan, pero tienen una masa mayor a la de nuestro sol. El J1906, entonces, se compone de dos de estas cosas orbitando entre sí estrechamente y de forma rápida, pero uno de ellos tiene un eje que se tambalea como un trompo y emite un haz de ondas de radio cada 144 milisegundos.

"Mediante el seguimiento con precisión del movimiento del pulsar, hemos sido capaces de medir la interacción gravitatoria entre dos estrellas altamente compactas con extrema precisión", dijo Ingrid Escalera, profesora de física y astronomía en la Universidad de British Columbia y miembro del equipo, en un comunicado.

Para hacer esto un poco más fácil de entender: imagina que estas estrellas son dos de los boxeadores más ligeros, más rápidos y más ágiles nunca antes vistos y que estos están dando vueltas entre sí en un ring de boxeo. Su deseo común de asestar un gran golpe -- y el miedo simultáneo de ser golpeado -- los mantiene dando vueltas y vueltas entre sí de una manera similar. Esas fuerzas en el ring de boxeo son algo así como la fuerza de gravedad, empujando y tirando simultáneamente a los dos luchadores el uno contra el otro.

Y la diferencia entre la gravedad superintensa que ocurre en J1906 y la gravedad que experimentamos en nuestro sistema solar es como la diferencia entre esta pelea entre dos feroces boxeadores campeones y una pelea de almohadas entre chicos de cuarto grado.

Pero hay algo único acerca de uno de nuestros boxeadores estrella: tira un rayo láser constante desde sus ojos que llega a las profundidades del espacio. No te preocupes por qué o para qué sirve, sólo imagínalo.

Y aquí es donde entras tú, ya que estás tratando de ver el partido de boxeo salvaje desde una distancia de 5 millas en la cima de una montaña. (Ocupando el lugar de los astrónomos que están observando el pulsar desde miles de años luz de distancia.) Tú estás viendo la pelea con unos binoculares especializados que recogen ese rayo láser.

Mientras avanza la pelea, el boxeador con el láser de ojos se fatiga y, tambaleante y con el tiempo apenas necesario para tomar un respiro, inclina la cabeza hacia abajo y pone las manos en las rodillas, por un período prolongado. En este momento ya no podrás observar el partido porque el rayo láser de sus ojos que has estado usando para localizar y ver qué ocurre allá abajo ahora ha desaparecido por completo de tu visión.

Así como la intensa competencia hizo que nuestro boxeador metafórico se tambaleara hasta que él y su oponente ya no eran visibles, la intensa gravedad entre las dos estrellas de neutrones en realidad deforma el espacio-tiempo a su alrededor, y eso fue lo que hizo que el pulsar se tambaleara hasta inclinarse en su eje en un ángulo tal que ya no podemos recoger sus pulsos radiales desde donde estamos sentados aquí en la Tierra.

Los astrónomos se apresuraron a medir esa deformación del espacio-tiempo provocada por las inmensas interacciones gravitacionales dentro del sistema pulsar binario antes de que desapareciera de su vista. Sólo un puñado de estrellas dobles de neutrones similares se han medido jamás, dicen los investigadores, y el J1906 es el más joven hasta el momento. Se encuentra ubicado a más de 25,000 años luz de la Tierra.

"El pulsar es ahora casi invisible incluso a los más grandes telescopios en la Tierra", explicó Joeri van Leeuwen, astrofísico en el Instituto Holandés de Radioastronomía quien dirigió el estudio.

Pero la curva del espacio-tiempo no ocultará al J1906 para siempre. El pulsar eventualmente se tambaleará para volver a ser visible, aunque podríamos tener que esperar otros 160 años más o menos antes de que eso ocurra.

Si todavía estás confundido con mi metáfora sobre los boxeadores, aquí te dejamos un video de cómo esta deformación hizo que se escondiera el pulsar.