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OPINIÓN Industria de la tecnología

Por qué es una estupidez sugerir que Apple compre Disney

[Opinión] La idea surge de la lejana posibilidad de que EE.UU. cambie sus reglas fiscales para el dinero repatriado, pero la propuesta pierde algo de vista: Hollywood y Silicon Valley tienen dos culturas empresariales muy diferentes.

Disney/Pixar

Esta semana, un valiente sugirió que, de poder repatriar su efectivo algún día, Apple podría comprar Disney.

La sospechosa lógica es la siguiente: Apple tiene mucho dinero en efectivo fuera de Estados Unidos y existe la posibilidad -- no confirmada -- de que el gobierno cambie la ley que tasa el dinero repatriado en 40 por ciento. Eso ha desatado especulaciones sobre lo que la gigante de Cupertino podría comprar con ese dinero repatriado.

Pero hacen faltan muchas aclaraciones. Primero, aunque Donald Trump ha mencionado el asunto, no hay indicios concretos de que se cambiará la ley de repatriación de dinero en estos momentos. Segundo, a pesar de que es cierto que Apple tiene activos por más de US$200,000 millones, solamente unos US$16,000 millones de esos son en efectivo. El resto está invertido a mediano plazo para generar intereses (según estimaciones, más del 90 por ciento de los aproximadamente US$200,000 millones está en el extranjero).

Y luego está el costo potencial de la operación. El valor de mercado actual de Disney es de cerca de US$180,000 millones. Normalmente, en compras como ésta se ofrece una prima a los inversionistas, para que suelten sus acciones. Así que de lanzarse a esta compra, Apple tendría que ofrecer un poco más y usaría prácticamente todos sus activos para cerrar la operación. Además, como expliqué, no todo ese dinero está disponible de inmediato.

Si consideramos que la mayor compra en la historia de Apple fue la de Beats (una firma de hardware de audio) por US$3,000 millones en 2014, sugerir que ahora la Apple de Tim Cook -- un presidente ejecutivo que se caracteriza por dar pasos firmes, un tanto conservadores -- desembolsará todo el capital de su empresa por una firma de entretenimiento es muy descabellado, y un tanto idiota.

Dos culturas diferentes

La palabra clave aquí es "entretenimiento". Los analistas que sugieren esta operación -- y todos los que la replicaron estas últimas horas con sumo entusiasmo -- dicen que la clave de la compra está en que Disney ofrece algo que Apple no tiene: contenidos. Eso es cierto.

El problema es que Disney y Apple son dos empresas totalmente diferentes, que lideran industrias completamente distintas. Algunos dirán que esa es justamente la razón por la que necesitan estar juntas y hacer un matrimonio de contenidos con tecnología "para competir con Netflix", como argumentan los proponentes de la idea. Pero Apple y Disney tienen culturas, procesos, talento y, sobre todo, inversionistas muy diferentes, con expectativas de crecimiento distintas. Una unión de estas dos culturas daría como resultado una crisis de identidad similar a la que desató la fusión de AOL con TimeWarner -- que fue un total desastre.

Son culturas diferentes porque las prioridades de mercado y de producción son diferentes: Disney busca llenar salas de cine, televisores y parques de diversiones de historias y contenidos; Apple intenta idear los dispositivos a través de los cuales se disfruten estos contenidos. Ambas empresas son gigantescas, y viven en mundos separados: el glamour de Hollywood que impulsa la producción de historias para cine y televisión vs. la ingeniería de Silicon Valley que intenta crear los dispositivos más populares y sofisticados del momento. Los procesos pueden aparentar ser similares -- la creatividad es fundamental en ambos -- pero las habilidades necesarias y los pasos a seguir son diferentes y, por ende, las culturas corporativas.

Si de ideas descabelladas se trata, y si la meta es competir con Netflix, es mucho más factible y viable que Apple use ese capital para comprar a la propia Netflix (con una cotización de mercado actual de arriba de US$60,000 millones), una empresa de contenidos que tiene sus raíces y sede en Silicon Valley. La noción de que Apple puede competir con Netflix con sólo comprar el portafolio de contenidos de Disney pierde totalmente algo de vista: la tecnología que posee y ha desarrollado la gigante de streaming, que ha creado el milagro de poder ver videos en cualquier dispositivo sin ningún tipo de retraso y obstáculo (¿recuerdan cómo era esta experiencia hace unos años). Esa tecnología la tiene Netflix, mas no Disney.

Y, antes que Disney o incluso que Netflix, Apple puede comprar muchas otras cosas: algún competidor para sacarlo del mercado, una fabricante de pantallas o chips, tecnología de realidad aumentada, tecnología que le ayude a mejorar su inteligencia artificial, una empresa de óptica e imagen, o incluso una cadena de tiendas de electrónica para expandir su presencia en otros mercados. Puede hacer compras mucho más estratégicas en vez de malgastar todo su dinero.

Basta con ver las compras que ha hecho Disney en los últimos años: Marvel (US$4,000 millones), Star Wars (US$4,050 millones por LucasFilm) y Pixar (US$7,400 millones) fueron adquisiciones aparentemente costosas, pero todas han sido un éxito estratégico que han fortalecido la oferta base de la compañía: sus contenidos. No imagino a Disney comprando Twitter o Facebook, porque no son clave en su estrategia.

Tampoco imagino a Apple comprando una empresa que no sea de tecnología. Con el capital que tiene, incluso los US$16,000 millones más a la mano, puede hacer muchas cosas. Comprar Disney sería estúpido y suicida, y no me sorprendería que los accionistas de ambas empresas castigarían sin piedad las acciones en la bolsa de emprender una operación como la sugerida. Por supuesto, se pueden dar todo tipo de colaboraciones y asociaciones, como el acuerdo de contenidos que Disney ya tiene con Netflix. La industria de los contenidos y la industria del hardware (donde se ven esos contenidos) son complementarias: se necesitan una a otra.

"Apple definitivamente necesita meterse más profundamente en los contenidos, especialmente de video, pero sobre todo como un distribuidor y agregador en vez de creador", me dijo por email Jan Dawson, analista en jefe de la firma de investigación Jackdaw Research y experto en Apple. "Además, Disney es una empresa inmensa con una cultura muy diferente (con la excepción de Pixar), y la integración sería un reto enorme".

Steve Jobs compró Pixar, una división de LucasFilm, en los años 80. La que fuera una firma de tecnología de animación se convirtió poco a poco en un estudio de cine. En vez de fusionarla con Apple cuando volvió a la empresa en 1997 la dejó libre e independiente, para después vendérsela por más de US$7,000 millones en 2006 a Disney, antes de su muerte.

¿Por qué Jobs nunca fusionó a sus dos bebés? Porque estaba muy consciente de las dos culturas tan enormemente diferentes de Apple y de Pixar, dos entidades que Jobs trababa y manejaba de forma muy diferente. Sería una ironía que en 2017 una adquisición mal pensada uniera estas dos empresas que el propio Jobs siempre supo que deberían permanecer separadas.

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