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El legado más peligroso de Pablo Escobar: El popó de hipopótamo

Los hipopótamos se están reproduciendo de manera descontrolada en Colombia y sus excrementos están afectando la flora y fauna del país.

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Amanda Kooser/CNET

Al principio eran solo cuatro hipopótamos. Hoy son 80 y están poniendo en jaque la flora y fauna de Colombia. Ese es el peor legado de los caprichos del narcotraficante Pablo Escobar. 

Investigadores de la Universidad de California, San Diego y la Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia encontraron que el popó de estos animales está fertilizando algas y bacterias dañinas. Según el estudio, publicado en la revista Ecology, esto puede conducir a floraciones de algas dañinas, similares a las mareas rojas, que causan enfermedades en humanos y animales. 

Ya desde 2014 la revista de investigación Semana advertía sobre el potencial peligro: "Más de 20 años después de su muerte (de Pablo Escobar), los hipopótamos continúan en Antioquia pero la ministra encargada del Ambiente, Luz Helena Sarmiento, prendió las alarmas por el peligro que representan 10 de estos animales que hace unos días se escaparon". Y eso que en ese entonces, eran poquitos.

Durante sus años en activo, Escobar creó un zoológico en una de sus casas con animales exóticos como rinocerontes, jirafas, cebras e hipopótamos. Pero tras el abandono y decomiso de propiedades, luego de ser asesinado en 1993, "los animales se convirtieron en el drama que diariamente viven los habitantes de regiones cercanas a la Hacienda Nápoles". 

La Hacienda Nápoles, una de las propiedades más conocidas de Escobar, ha sido poco a poco desvalijada, aunque algunos turistas la visitan por curiosidad. Según Semana, el gobierno colombiano aún no decide qué hacer con ella, lo que también contribuye a que el impacto ambiental no se haya tomado con la rigurosidad del caso.

En un artículo de 2009, ABC explicaba que había un uso utilitario de la caca del hipopótamo: los excrementos servían para despistar a los perros antinarcóticos cuando intentaban encontrar los cargamentos de cocaína.

Probablemente te preguntes por qué simplemente no se les caza. En 2009 un grupo de soldados le disparó a Pepe, el único macho de los cuatro hipopótamos comprados por Escobar. Inmediatamente los ecologistas respondieron y un juez prohibió su caza controlada.

En un comunicado de prensa, los investigadores explicaron que los hipopótamos son difíciles de atrapar y peligrosos de enfrentar.  Por lo tanto, es probable que la población de hipopótamos colombianos continúe creciendo dramáticamente en los próximos años, lo que podría cambiar aún más el ecosistema acuático a medida que interactúan más con los animales locales, como los manatíes y las tortugas gigantes de los ríos cercanos. 

"Si trazas el crecimiento de su población, mostramos que tiende a ir exponencialmente hacia el cielo", dijo Jonathan Shurin, profesor de ciencias biológicas en UC San Diego y autor principal del estudio, en el comunicado. "En las próximas dos décadas podría haber miles de ellos. Este estudio sugiere que es urgente decidir qué hacer con ellos. La pregunta es: ¿qué debería ser?". Por ahora no hay respuesta.