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Ciencia

En la era SpaceX, NASA busca reinventarse en la carrera espacial

Al mismo tiempo que el espacio se convierte en otro lugar para hacer negocios, la NASA busca mantener su ventaja.

NASA

La NASA se ha aventurado en todos los caminos posibles hacia el Sistema Solar, pero un cambio de dirección que estará mucho más cercano a su hogar podría ser su movimiento más audaz desde los alunizajes.

Durante la próxima década, una misión cotidiana podría sonar algo así: astronautas de la NASA abordan un Big Falcon Rocket (BFR) de SpaceX junto con astronautas comerciales y algunos turistas adinerados. El cohete se detienen en el nuevo hotel espacial que orbita el globo terráqueo para dejar a los visitantes, mientras que los astronautas de la NASA pasan unas horas ahí filmando un comercial y brindan su respaldo al "hotel de microgravedad" que es propiedad privada.

Buzz Aldrin on the moon
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Después de esta parada, los astronautas comerciales se dirigen a la cápsula lunar Lockheed-Martin, una estación espacial en órbita alrededor de la Luna que funciona como una especie de parada de camión para liberar el tráfico entre la Tierra y la Luna. Finalmente, los astronautas de la NASA viajan a la superficie lunar para continuar construyendo la nueva estación avanzada de la agencia, donde tanto SpaceX como su competidor, Blue Origin, ya tienen plataformas de aterrizaje permanentes y este último proporciona las únicas comidas preparadas fuera de la Tierra de Whole Foods que hay en la galaxia.

Este es el tipo de previsión que parece extraída de las películas de ciencia ficción, pero en la medida que la NASA se acerca a su cumpleaños número 60 este 1 de octubre, todo esto será ampliamente discutido abiertamente por los líderes de la agencia. Y si la demanda por abrir la NASA y el espacio a intereses comerciales avanza con éxito, esta previsión también podría incluir un intercambio comercial significativo entre los 'terrícolas' y los primeros residentes permanentes de Marte en la medida que la NASA se acerca a sus 100 años de vida.

"Harán ingeniería genética sin reservas, crearán nuevas variedades de cultivos y licenciarán esas patentes en la Tierra", dijo Robert Zubrin, cofundador de la Mars Society, una organización sin fines de lucro que promueve la presencia humana en el Planeta Rojo.

Un mercado como este puede estar a varias décadas de distancia, pero la Estación Espacial Internacional (ISS) ya está en el proceso de abrirse a intereses privados.

"En este momento tenemos a un astronauta Boeing, estamos hablando de tener un astronauta SpaceX e, incluso, quizás no tengamos astronautas...  sino personas que irán [a la ISS] para otros fines", dijo el nuevo administrador de la NASA, Jim Bridenstine, en una reunión del Consejo Asesor de la NASA en agosto. "Podrían ir por temas científicos o para desarrollar habilidades o podrían ir simplemente por turismo".

Llevando el capitalismo a nuevos territorios   

El Congreso no tenía en mente que existirían turistas espaciales cuando creó la NASA en 1958. En ese entonces estaba en pánico por lograr el objetivo de ganarle a los soviéticos en la nueva carrera espacial.

La agencia espacial pronto se convertiría en una de las organizaciones científicas más emblemáticas de la historia de la humanidad. Pero actualmente está en una encrucijada. La NASA ya no es el único competidor favorito, sino uno de muchos, de los muchos jugadores que operan en el espacio, ya que el espacio se ha convertido en otro lugar para hacer negocios.

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Aún así, los lazos entre la NASA y las empresas privadas tienen raíces muy profundas.

"Es importante tener en cuenta que todo el dinero gastado en el espacio en realidad se gasta en la Tierra", dijo vía correo electrónico Bill Nye, famoso científico y CEO del grupo sin fines de lucro The Planetary Society. "Hoy en día... varias empresas ofrecen servicios de lanzamiento y hardware sin la participación directa de la NASA. Esto es para bien".

La NASA siempre ha subcontratado sistemas y componentes ––desde motores de cohetes, cápsulas de carga e inodoros espaciales hasta el Telescopio Espacial Hubble–– a contratistas como Lockheed Martin y Boeing, pero la agencia espacial siempre integra y ensambla todo en su conjunto. Tras el final de la era del Transbordador Espacial en 2011 es raro ver el logotipo de compañías privadas en el hardware de alguna misión.

Sin embargo, en 2006, la NASA otorgó un contrato de "servicios de transporte orbital comercial" a SpaceX, que dio lugar a otros contratos para SpaceX y Orbital Sciences (ahora parte de Northrop Grumman) para reabastecer la ISS utilizando cohetes y naves espaciales propias.

"Lo que ha cambiado es para aquellos sistemas en los que hay mucho legado y conocimiento como el transporte de tripulación y carga", dijo el director de Desarrollo de Negocios para exploración espacial de Boeing, Peter McGrath. "Ahora tienes entidades comerciales que lo ofrecen más como un servicio".

SpaceX aterriza dos de los impulsores de la primera etapa del cohete Falcon Heavy.

SpaceX

Gracias en gran parte a la nueva tecnología de cohetes reutilizables de SpaceX y sus  dramáticos aterrizajes, las misiones de reabastecimiento comercial de la NASA y sus lanzamientos se han vuelto más notables para las empresas privadas que la propia carga que envían a la ISS.

El jefe de la NASA dice que pasar de la supervisión de la producción interna de cohetes a la compra de lanzamientos como un servicio tiene más sentido práctico y económico.

"Si somos un cliente de una cartera de muchos clientes, el costo disminuye y nuestro acceso aumenta", dijo Bridenstine a una multitud en el Centro de Investigación Ames de la NASA en California a finales de agosto.

Actualmente, la comercialización de los servicios de lanzamiento se está ampliando a encontrar formas para que los astronautas lleguen a la ISS. En los últimos años, los astronautas han tomado viajes a bordo de la nave espacial rusa ––una solución rutinaria que hubiera parecido impensable durante la primera década de la NASA.

Pero las nuevas naves espaciales tripuladas, diseñadas por Boeing y SpaceX, se pondrán a prueba en los próximos meses, y si todo sale bien, los lanzamientos tripulados volverán a Estados Unidos.

"Estamos a punto de llevar a tripulación comercial", dijo Bridenstine. "Vamos a lanzar astronautas estadounidenses sobre cohetes estadounidenses desde territorio estadounidenses por primera vez desde 2011".

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La NASA asignó nueve astronautas para tripular el primer vuelo de prueba y la misión de CST-100 Starliner de Boeing y Crew Dragon de SpaceX. Los astronautas son, de izquierda a derecha: Sunita Williams, Josh Cassada, Eric Boe, Nicole Mann, Christopher Ferguson, Douglas Hurley, Robert Behnken, Michael Hopkins y Victor Glover.

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SLS contra el BFR

La NASA tiene un presupuesto anual financiado por los contribuyentes de US$20,000 millones. Cada lanzamiento comercial a la estación espacial por SpaceX o Northrop Grumman cuesta US$191 millones, en promedio. (Por el contrario, cada lanzamiento de un transbordador espacial cuesta a la NASA más de US$1,000 millones, aunque es como comparar manzanas y naranjas, considerando que unos son transbordadores tripulados y otras son cápsulas de carga no tripuladas).

Si bien la idea es reducir los costos, el movimiento hacia el outsourcing pone a algunos programas de la NASA en una posición incómoda.

El Sistema de lanzamiento espacial de la NASA será más poderoso que los cohetes de despegue del transbordador espacial y el Saturno V que llevó a las tripulaciones de Apollo al espacio.

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La NASA ha estado trabajando durante más de una década en un reemplazo para el sistema de lanzamiento del transbordador, un gigantesco cohete llamado Space Launch System ––esencialmente una versión mejorada de la pila de cohetes utilizada para los transbordadores–– que será el refuerzo más potente construido. La NASA dice que el SLS producirá 17 por ciento más de empuje que el cohete Saturno V que transportaba a los astronautas del Apolo. Pero al igual que muchos de los grandes proyectos de la agencia, su debut se ha estado retrasando durante años, y ahora es incierto el futuro de esta misión que está un poco huérfana y que ha sido programada para mediados de 2020.

Mientras tanto, SpaceX de Elon Musk espera comenzar pruebas limitadas del hardware para su BFR de próxima generación, destinado a transportar humanos a la Luna y Marte.

Cuando la NASA comenzó a trabajar en el SLS realmente en serio, en 2011, algunos sugirieron que sería mejor que contrataran a SpaceX para desarrollar un nuevo cohete de carga pesada. Zubrin dice que en ese momento no estaba de acuerdo con esas críticas, pero los éxitos de SpaceX han cambiado su forma de pensar.

"Desde entonces", dijo, "SpaceX ha tenido un rendimiento superior y la NASA ha tenido un rendimiento inferior en términos de vehículos de lanzamiento".

Él dice que a pesar de que SLS puede tener 30 por ciento más de capacidad de elevación que el BFR, tendría un costo muchas veces mayor al que podría ofrecer SpaceX.

Entonces, ¿qué pasaría si BFR supera al SLS para su lanzamiento y también termina siendo más económico y práctico? ¿La NASA se vería obligada a descartar una década de desarrollo de cohetes para ir con la alternativa comercial?

"El hecho de que tenemos hardware en producción, para mí, dice mucho", dijo Rob Chambers, director de Estrategia de Vuelo Espacial Humano para Lockheed Martin, quien no está involucrado con el SLS, pero está construyendo la nueva cápsula tripulada Orion para la NASA que volaría sobre él y ha estado involucrada con prácticamente todas las misiones robóticas de la NASA a Marte.

Esta misión espacial está patrocinada por...

El gobierno de Trump y Bridenstine esperan llevar a la NASA mucho más lejos dentro del mercado libre. En mayo, Donald Trump firmó la Directiva Espacial 2, que aboga por "hacer más ligeras las reglamentaciones sobre el uso comercial del espacio", comenzando con la órbita terrestre baja.

En la reunión del Consejo Asesor de la NASA en agosto, Bridenstine y el ejecutivo de la compañía satelital Maxar Technologies Mike Gold, a quienes Bridenstine designó para formar un comité para comercializar el espacio, hablaron sobre una serie de posibles nuevas aventuras de la NASA que hubieran parecido imposibles hace unos años.

"¿Es posible para la NASA compensar algunos de sus costos vendiendo los derechos de nombre de su nave espacial, o los derechos de los nombres de sus cohetes?", Bridenstine preguntó retóricamente ante el consejo. "Les puedo decir que sí hay interés en eso ahora".

Gold, mientras tanto, describió un futuro en el que los astronautas de la NASA protagonizan comerciales a bordo de la ISS o se les permite perseguir sus propios acuerdos de patrocinio, como los atletas profesionales. Incluso, prevé que la NASA apoye el desarrollo de estaciones espaciales del sector privado en la órbita terrestre baja.

Y hay posibles usos comerciales de la órbita terrestre baja más allá de la publicidad.

"Hemos demostrado que hay un mercado comercial en la órbita terrestre baja para productos farmacéuticos, para la manufactura... fibra óptica, por ejemplo, puede crearse de manera prístina en un entorno de microgravedad", dijo Bridenstine a los periodistas el 30 de agosto. "Queremos tomar todo eso, comercializarlo, y luego la NASA puede usar todos estos recursos para ir a la Luna y continuar hacia Marte".

Una vez que la NASA alcance nuevamente la Luna, también puede actuar para entregar algunos de estos recursos a la industria. Este verano, la agencia envió una solicitud de ideas sobre usos comerciales para una puerta de enlace lunar que orbita la Luna.

"Creemos que hay, no es broma, productos de mercado viables de recursos lunares con los que hoy estamos trabajando activamente con varios clientes", dijo Chambers de Lockheed Martin.

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Lockheed Martin es una de las pocas compañías que desarrollan un concepto para una entrada en órbita lunar.

Lockheed Martin

Algunas de las formas en que Lockheed Martin y otros esperan aprovechar esos recursos y venderlos son privadas, pero otras son relativamente obvias. Por ejemplo, el agua podría extraerse del hielo de la Luna y convertirse en propelente para reabastecer los satélites de comunicaciones en órbita alrededor de la Tierra, y cada paso del proceso tendría lugar allá arriba.

Zubrin apoya la idea de utilizar la NASA para ayudar a desarrollar infraestructura que fomente el comercio espacial, pero considera que la puerta de enlace lunar es un regalo que se le dio a los contratistas y un desperdicio de fondos de la NASA, los cuales sería mejor utilizarlos en el desarrollo de un módulo lunar, hábitats y cápsulas exploradoras para establecerse en la superficie de la Luna. Él se refiere a la propuesta como el "peaje lunar".

"Es una pérdida de dinero, es una pérdida de tiempo y distorsionará el programa espacial durante décadas".

Enfocados en el futuro

Jim Reuter, administrador asociado en funciones de la Dirección de Misión de Tecnología Espacial de la NASA, dice que la compra de servicios comerciales para misiones permite a la NASA centrarse en la construcción de tecnologías que el mercado aún no ofrece.

"Nos permite tratar de llevar las cosas al siguiente paso", dijo Reuter. "Creemos que hay al menos algunas compañías que han progresado lo suficiente en pequeños módulos para que podamos comprar un servicio allí".

El uso de cohetes y cápsulas de aterrizaje comerciales libera al departamento de Reuter para buscar más proyectos de última generación, como un reactor de fisión nuclear desarrollado por la NASA y el Departamento de Energía, el cual algún día podría alimentar bases en la Luna y Marte.

Pero la agencia espacial está considerando entregar mucho más que sólo servicios de lanzamiento y aterrizaje a empresas privadas en el corto plazo.

"En la medida que la NASA se reorienta hacia la exploración espacial humana, nuestras compañías privadas y visionarios innovadores van a liderar el desarrollo de las regiones más cercanas a su hogar", dijo el vicepresidente Mike Pence, que preside el Consejo Nacional Espacial, a los empleados de la NASA en el Centro Espacial Johnson en Houston en agosto pasado.

McGrath de Boeing dice que es importante que el gobierno se mantenga involucrado porque el espacio, como mercado comercial, aún no está lo suficientemente maduro como para ser entregado por completo a la industria.

Fue la firma del presidente Dwight Eisenhower la que creó la NASA, pero él estuvo más involucrado que eso con otro gran proyecto: el sistema interestatal de autopistas que ayudó a cambiar el panorama comercial.

Seis décadas más tarde, la NASA puede desempeñar un papel similar al ceder parte de su dominio en el espacio a los mercados con la esperanza de que la agencia se libere para llevarnos aún más lejos.

"Permitamos que los contratistas desarrollen el hardware para reducir el costo y mejorar la confiabilidad de los sistemas espaciales, especialmente el costo de llegar y salir de la órbita de la Tierra", dijo Nye. "Queremos que la NASA explore".

James Martin de CNET contribuyó con este reportaje.

Con la colaboración de Suan Pineda.