¿Qué esperar de la segunda temporada de 'Narcos' en Netflix?

Más sangre, más acción y más melancolía... aunque aún no sabemos cuándo llegará a Netflix la segunda temporada de la serie sobre Pablo Escobar, sí podemos anticipar qué pasará en ella. Y aquí se lo contamos toditico, hermano.

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'Ni con toda esta platica me sale el acento paisa, hermano'.

Daniel Daza/Netflix

Si lograste superar el inenarrable acento paisa de Wagner Moura y entendiste que se trata de una versión (muy) hollywoodesca de la vida de Pablo Escobar (y los inicios del narcotráfico en América Latina) que no busca retratar una verdad histórica (sorry, Colombia) sino crear una experiencia de entretenimiento televisivo (muy entretenida) en tiempos de binge-watching, entonces eres uno de los miles de fans que cayeron rendidos ante Narcos, la serie original de Netflix cuya segunda temporada podría llegar -- o no -- dentro de algunos meses.

Si has estado en coma desde el 28 de agosto de 2015, fecha en que se estrenó la serie, y acabas de despertar y no sabes de qué estamos hablando, échate ahora mismo esta tremenda reseña de la primera temporada, escrita por nuestro editor Gabriel Sama. Y si sólo tienes tiempo para leer algo tan corto como un tuit: "T1 @NarcosNetflix cuenta el ascenso de #pabloescobar en el narcotráfico hasta su aprisionamiento y huida de La Catedral (cárcel en Medellín)".

Desde que fue anunciada el 3 de septiembre, los detalles sobre la posible trama de la segunda temporada han desatado más rumores y anticipación que la posibilidad de que Pedro Infante no haya muerto y en realidad siga vivo y atendiendo un puesto de kombucha orgánica en la alameda de su natal Mazatlán.

Por eso, en CNET en Español nos hemos dado a la tarea de consultar con nuestra bolita de cristal y responder a algunas de tus dudas más acuciantes sobre lo que podría ocurrir en la próxima temporada de Narcos.

¿Va a ser tan trepidante como la primera?

Podría ser incluso más... o menos. La riqueza de material histórico y hechos puntuales de los cuales echaron mano los guionistas para escribir los primeros diez episodios hicieron que el frenético ritmo narrativo de Narcos se convirtiera una de sus principales (y electrizantes) virtudes, pero también ahora supone uno de sus grandes retos hacia delante. Si, como ya han declarado los creadores de la serie, la segunda temporada terminará como dicen que va a terminar (¿spoiler alert?, ¿neta?), entonces sólo quedarían por contar 18 meses de la vida del autoproclamado "Robin Hood de los pobres". Eso es muy poco tiempo para cubrir diez episodios de una hora.

¿Entonces por qué podría ser más frenética?

Porque cubriría un periodo mucho más corto, pero mucho más intenso de la vida de Escobar: todo lo que ocurre desde su eventual (y espectacular) escape de la cárcel de La Catedral, que construyó él mismo con la anuencia del gobierno colombiano, que es donde acabó la primera temporada, hasta que concluye la histórica cacería humana de la que fue objeto. Después de todo, la primera temporada cubrió quince años de la vida del capo paisa. Algunos episodios, como el de apertura, tienen un ritmo tan imparable que te dejan sin aliento. Eso, en el estricto sentido de los hechos a contar, será un reto para la segunda temporada.

¿Por qué podría ser menos frenética?

Porque si los guionistas tienen que echar mano de material extra para llenar otra temporada completa, tendrían que adentrarse más en la historia y compleja personalidad de los protagonistas, tal vez mirando hacia el pasado. Esto permitiría hacer un contrapunto dramático entre las intensas escenas de la persecución a Escobar con otras más fascinantes en las que podríamos conocer más sobre los orígenes de quien llegó a ser el narcotraficante más poderoso, temido y admirado del mundo y quien, aunque nos pese, es el centro gravitacional de la serie.

Podríamos ver a un joven Escobar y a su primo, el leal hasta la muerte Gustavo Gaviria, iniciándose en el negocio de venta de lápidas mortuorias, rápidamente emprendiendo el camino torcido del crimen cuando descubren que pueden hacer más dinero, más rápidamente, robando lápidas de mármol del cementerio de San Pedro, donde las familias acaudaladas de Medellín enterraban a sus muertos. O podríamos ver a Escobar ataviado como uno de sus ídolos, Pancho Villa, mirándose frente al espejo, soñando con el día en que sus fechorías pasen a la historia.

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Pedro Pascal interpreta al agente de la DEA Javier Peña en la serie original de Netflix 'Narcos'.

HBO

¿Habrá más sangre?

Seguro. La cacería humana de la que fue objeto Escobar entre junio de 1992 y diciembre de 1993, luego de huir de prisión, incluyó a 1,500 integrantes de la Policía Nacional Colombiana, agentes especializados de la marina estadounidense y agentes de la CIA y la DEA, incluyendo a Steve Murphy y Javier Peña quienes, a la postre e interpretados por Boyd Holbrook y (un extraordinario) Pedro Pascal, respectivamente, serían coprotagonistas de la serie.

Pero no se trataba solamente de una operación contra el narcotráfico. Como dijo el ahora retirado agente Peña -- y quien junto con Murphy fungió como asesor en Narcos -- la cacería a Escobar fue una cuestión visceral; la ley del talión llevada a la selva colombiana. "Era un asunto personal para mí", dijo Escobar según Biography.com. "Él había matado a mucha gente que yo conocí. La búsqueda de Escobar fue puramente una cuestión de venganza. No se trataba de ir detrás de la droga, no se trataba de ir detrás del dinero. Era simplemente venganza por todos los policías que había matado, junto con toda esa gente inocente".

¿De cuánta sangre y cuántos muertos estamos hablando exactamente?

Saque la calculadora, hermano. En una entrevista con Observer sobre su participación en la serie como consultores, los (verdaderos) agentes Murphy y Peña relataron que, durante el tiempo que duró el operativo de búsqueda y captura a Escobar, "143 agentes de la Policía Nacional de Colombia perdieron la vida" en relación directa con el operativo. "En Medellín, entre 30 y 50 personas eran asesinadas cada fin de semana, y todas estaban relacionadas con Escobar", dijo Peña. "Durante esos 18 meses, Medellín se convirtió en la capital mundial del homicidio", agregó Murphy.

Toda esa sangre, todos esos muertos = Narcos, Season 2. Coming Soon.


¿Va a haber más policiás de EE.UU. esta vez?

Sí. De hecho, el actor Eric Lange, quien ha aparecido en series como Lost y The Bridge, se unió al reparto para interpretar a Stechner, el mítico agente a cargo de la oficina de la CIA en Medellín encargado de ayudar a la DEA a echarle el guante a Escobar. Ambas oficinas estadounidenses se unieron al llamado Bloque de Búsqueda que se encargó de atrapar a Escobar por segunda vez.

¿Y más carteles, como el de Cali?

Correcto. Como muchas otras intervenciones estadounidenses en suelo foráneo, los buenos se aliaron con los enemigos de los malos, que también eran malos, y la cosa se puso complicada. En este caso, el Bloque de Búsqueda se alió con el cartel de Cali, que ya hizo su aparición en la primera temporada de Narcos, para borrar del mapa a Escobar. Posteriormente, una vez muerto éste, los agentes de la DEA tendrían como objetivo combatir al cartel de Cali, pero tal vez no veamos mucha de esa acción en los episodios de Narcos por venir, a menos de que exista la posibilidad de una tercera temporada.

¿Y más realismo mágico?

Muy probablemente. La muerte de Escobar ha sido objeto de mitos y leyendas por décadas, comenzando con la duda sobre si fueron los tiros de los agentes de la Policía Nacional de Colombia los que lo mataron o si, al verse acorralado por decenas de agentes en el tejado de una casa en un barrio de clase media de Medellín y ante la posibilidad de su extradición a EE.UU. tras su inminente arresto, él mismo decidió acabar con su vida.

¿El realismo mágico incluye que Wagner Moura ahora sí hablará bien como paisa?

No. Hay cosas que ni García Márquez podría haber conseguido, hermano.

¿El final de la segunda temporada coincidirá con la muerte de Escobar?

Básicamente. Eric Newman, productor ejecutivo de la serie, así lo ha confirmado, argumentando que ése tiene que ser el desenlace inevitable, pues así fue como ocurrió en la vida real.

¿Y si se muere Escobar = kaput Narcos?

No necesariamente. José Padilha, director y uno de los creadores de la serie, dijo a Univision Noticias que les gustaría continuar la serie más allá de la figura de Escobar "hasta llegar a El Chapo". El concepto original de Narcos, según dijo Padilha a Univision, "abarca toda la historia del tráfico de la cocaína, más allá de los tiempos del cartel de Medellín."

¿Entonces, El Chapo podría aparecer en una eventual tercera temporada?

"La idea (de la serie)" dijo Padilha a Univision, "era entrelazar la historia de diferentes carteles de cocaína reemplazándose unos a otros a través de la historia, y siempre peleando con el gobierno estadounidense... (Narcos) no es solamente sobre Pablo Escobar. Es sobre la interacción entre Estados Unidos y los suplidores de cocaína. Sólo se puede entender este mundo de drogas mirándolo a través de distintos ojos". Para Newman, extender el programa hasta la realidad mexicana actual es una idea especialmente fascinante, ya que lo que ocurre en México ahora se parece mucho al fenómeno de narcotráfico, violencia y muerte que atravesó Colombia hace un par de décadas.

¿Eso significa que podríamos ver a Kate del Castillo y El Chapo en Narcos?

¿Por qué no? Después de todo, las historias de Joaquín Guzmán Loera y Pablo Escobar Gaviria son muy similares: ambos salieron de la nada, construyeron un imperio basado en la violencia a mansalva y la astucia empresarial; ambos soñaban con pasar a la historia y no concebían la vida fuera de su país, y ambos, prófugos de la justicia y ante la posibilidad de ser extraditados a Estados Unidos, cometieron un error fatal que les costaría la libertad (y a Escobar, la vida): cedieron al impulso del corazón y a la necesidad más básica de todas, la de querer volver a ver a su familia. Al intentar entrar en contacto con sus hijos y su mujer, ambos capos cayeron en manos de la autoridad.

Y a ambos, está de más decirlo, hermano, los enloquecían las mujeres bellas.

Además, si hubiera una tercera temporada de Narcos y El Chapo fuera su centro de gravedad, al menos Netflix ya tendría fichada a una actriz que estaría que ni pintada para la serie.

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