'Mad Max: Fury Road' es una oda a la carretera que te dejará boquiabierto

[Reseña sin 'spoilers'] Tom Hady y Charlize Theron pisan el pedal hasta el fondo en esta película que nos pinta un deslumbrante futuro repleto de sangre y fuego.

"Mi nombre es Max. Mi mundo es de fuego... y sangre".

Después de ver los impresionantes tráilers, acudí a ver Mad Max: Fury Road un poco preocupado de que iba a ser a prueba de reseñas y lo es ya que mi reseña bien podría consistir en una imagen, conmigo apuntando a la pantalla durante las dos horas de la película diciendo "¡Ahhhh, esto es increíble!".

Fury Road pisa el acelerador hasta el fondo y lo deja ahí durante los 120 minutos en los que verás una masacre de vehículos, un despampanante derby de demolición salpicado de un humor tan seco como el desierto en el que se lleva a cabo la trama y corazones tan negros como el precioso combustible que los alimenta.

Labios partidos y rostros gastados por las tormentas de arena con miradas lascivas que provienen de pesadillas de ocre en un mundo oxidado, las llamaradas que surgen de las plataformas de guerra, metal torcido y cuerpos que chocan y ruedan -- el caos es visceral y emocionantemente real, que hace que los vibrantes efectos de computadora de Avengers: Age of Ultron de Marvel parezcan una caricatura de las de sábado por la mañana.