Los cónyuges de los empleados H-1B que soliciten una 'green card' podrán trabajar

La medida deja fuera a miles de extranjeros que pueden tardar años hasta empezar este trámite migratorio. Muchos trabajadores de Silicon Valley dependen de esta visa, con un cupo muy limitado.

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John Moore, Getty Images

Cuando el Presidente Barack Obama anunció el pasado noviembre que facilitaría que los esposos y esposas de ciertos trabajadores con visa H1B pudieran trabajar, muchos interpretaron que los cónyuges de cualquier persona en posesión de este visado podría buscar empleo de manera inmediata. La realidad, como pone de manifiesto el anuncio publicado el 26 de febrero por el departamento de Seguridad Nacional estadounidense, es más complicada.

Un poco de contexto: la H-1B es un tipo de visa que permite que trabajadores cualificados puedan trabajar en un empleo especializado temporalmente. Para ello, una empresa debe patrocinar al trabajador, que puede permanecer con este permiso hasta un máximo de seis años. Si el trabajador deja el trabajo o es despedido, debe cambiar de estatus, conseguir que otra empresa tramite el traslado de su H-1B o abandonar el país.

El número de permisos de este tipo que se conceden cada año es muy limitado: 65,000, a los que se suman ciertas excepciones. Cada año, el cupo de solicitudes se cubre poco después de abrirse la convocatoria, y muchos aspirantes se quedan sin su visa por la alta demanda.

Esta es la visa que permite a muchos extranjeros trabajar en posiciones altamente cualificadas en Silicon Valley. Es por ello que la industria, con representantes tan relevantes como el presidente ejecutivo de Facebook, Mark Zuckerberg, ha reclamado sistemáticamente un cambio en esta política migratoria.

En este contexto, permitir que los esposos y esposas de los empleados con visas H-1B puedan trabajar es significativo. Para los defensores, facilitar el traslado de la familia a Estados Unidos supone un elemento fundamental en la integración de estos trabajadores, además de incrementar el atractivo de una oferta a la hora de atraer personas altamente cualificadas. Para los detractores, significa un aumento de trabajadores extranjeros en el país.

Lo que muchos de estos análisis ignoran, sin embargo, es que no todos los maridos o mujeres de trabajadores con visados H-1B van a poder trabajar. En realidad, y como indica el anuncio del departamento, se trata de los cónyuges dependientes de trabajadores H-1B que estén ya en proceso para obtener el estatus de Residente Permanente Legal.

Estas no son palabras vacías de significado. Suponen una diferencia enorme. En pocas palabras, se trata de personas que ya han solicitado su green card, un trámite que depende de la empresa que ha contratado al trabajador y que no tiene por qué ocurrir.

El anuncio de esta reforma es importante. Desde el momento en el que la empresa solicita una green card para un trabajador hasta que este la obtiene finalmente pueden pasar meses o incluso años. Hasta ahora, los cónyuges de estas personas no podían trabajar durante todo este tiempo. Ahora, podrán solicitar este permiso, algo que según el Servicio de Ciudadanía e Inmigración estadounidense podría beneficiar a hasta 179,600 personas en el primer año y 55,000 anualmente en años siguientes.

Pero dejará fuera a los cónyuges de miles de trabajadores cuyas empresas no han solicitado una green card y puede que no tengan pensado hacerlo.

En realidad, una empresa no tiene por qué esponsorizar la green card de uno de sus trabajadores hasta inmediatamente antes del año anterior a que la visa H-1B de esta persona expire. Y la duración máxima son seis años. Hay motivos para no hacerlo: el proceso no es barato y, en cierto modo, una vez conseguida permite al empleado abandonar la compañía libremente, si así lo desea. Por el otro lado, puede ser la única manera de que el trabajador pueda seguir en su puesto una vez agotado el tiempo máximo y puede servir de incentivo para completar una oferta de trabajo.

La abogada Gali Gordon, que trabaja con empresas de Silicon Valley que emplea a trabajadores altamente cualificados, explica que, según su experiencia, este tipo de compañías "suelen solicitar la green card en los tres primeros años de emplear al trabajador".

Por una parte, esta gestión lleva bastante tiempo, por lo que es preferible no apurar los plazas. Además, algunos trabajadores pueden haber agotado ya parte de su H-1B en otras compañías. Por otra parte, resulta razonable pensar que, cuanto más valioso y solicitado sea el trabajador, más incentivos tendrá la empresa para ofrecerle una oferta atractiva, que podría incluir no sólo un alto salario, sino también la promesa de una green card. Y muchos de los trabajadores extranjeros de Silicon Valley encajan en este perfil.

Pero eso no quiere decir que los cónyuges de los trabajadores H-1B recién contratados puedan trabajar, ni que vayan a poder hacerlo de manera inmediata. Muchos tendrán que esperar años antes de que las empresas inicien la gestión de la green card de sus maridos o mujeres. Y otros no lo lograrán nunca y terminarán abandonando el país.

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