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Los autos autónomos de Google aprenden a manejar en las ciudades

Tras probarlos en carreteras y autopistas, Google expone a sus autos autónomos a las condiciones urbanas. ¿Estaremos más cerca de verlos en las calles?

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Google dice que sus autos han pasado la prueba en las autopistas y ahora los ha expuesto a condiciones urbanas.Foto de Crédito: Gabriel Sama/CNET
 La tecnología de los vehículos autónomos está más cerca que nunca, aunque aún le falte muchas millas por recorrer y mucho por aprender para comenzar a verla en nuestras calles.

Este martes, Google invitó a un grupo de periodistas al Museo de la Historia de la Computación, a unas cuentas cuadras del Googleplex en Mountain View, California, para aprender un poco más sobre la evolución de su proyecto para desarrollar tecnología para autos autónomos.

El hito que Google compartió es que su tecnología ha avanzado al grado que sus vehículos autónomos pueden recorrer la ciudad de Mountain View con mayor seguridad y confianza que nunca.


Los autos automatizados no son una idea nueva. En 2004, la agencia de proyectos avanzados de investigación del la Secretaría de Defensa de Estados Unidos, DARPA,  patrocinó una competencia llamada Grand Challenge para desarrollar los primeros vehículos terrestres 100 por ciento autónomos, y en la que participaron equipos de las universidades más prestigiosas de Estados Unidos.

Si bien los resultados en un principio fueron mediocres, un año después cinco vehículos lograron completar el trayecto impuesto para la competición. Para 2007, DARPA cambió el reto a espacios urbanos, en donde destacaron equipos de las Universidades de Stanford y Carnegie Mellon.

Y aunque es típico que en Estados Unidos los grandes proyectos de tecnología los financie el ejército (¿recuerdan el Internet?), Google tiene la capacidad y el tamaño como para abordarlos con la misma intensidad – y un presupuesto similar.  Para ello, en 2009 la gigante de Internet reclutó varios académicos involucrados en las competencias de DARPA para lanzar su propia iniciativa para desarrollar autos autónomos, que los fundadores explican en este comunicado de 2010.

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Actualmente, Google utiliza cerca de dos docenas de camionetas Lexus híbridas modelo 2013 para sus probar su tecnología del auto autónomo.Foto de Crédito: Gabriel Sama/CNET
“Creímos que este reto era uno en el que realmente podíamos usar la tecnología y tener un gran impacto”, dice Chris Urmson, miembro del equipo que ganó el Urban Challenge de DARPA en 2007 y quien hoy es el director de Google Self-Driving Car Project.

Uno de los motivos del proyecto, dicen los encargados del proyecto de Google, es que la experiencia de viajar en un automóvil sea mucho más segura. Según estadísticas del gobierno, en EE.UU. mueren cerca de 30,000 personas al año en accidentes automovilísticos.

También, dice Urmson, otra razón para el proyecto es que el amor a conducir es un mito. “Ir al trabajo en carro en la mañana no es divertido”. También, investigadores del tema han notado que el uso de autopistas es muy ineficiente. Hoy en día, solamente ocupamos un 8 por ciento del espacio de las vías públicas. Por último, Urmson dice que los autos autónomos pueden ayudar a gente que no puede conducir, como los ancianos y los ciegos.

Al iniciar el proyecto, Google tenía dos metas concretas: recorrer 100,000 millas con los prototipos del auto autónomo en carreteras públicas, y que viajaran por diez tramos de 100 millas cada uno que presentaran un reto específico, todo ello en la zona entre San Francisco y San José, California, cerca de las oficinas de Google. Esta primera etapa tomó un año y medio.

Posteriormente, durante 2012 ofrecieron viajes por carreteras de la zona a más de cien empleados de Google en los carros autónomos para que reportaran su experiencia. “Les encantó”, dice Urmson.

La tecnología ha avanzado a un punto en donde controla con eficacia y seguridad manejar en autopistas y carreteras. Por ello, era momento de pasar a algo que es cien veces más difícil: poner a los autos autónomos a manejar en un ambiente urbano.

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Este dispositivo emite 64 rayos láser que giran diez veces por segundo para generar imágenes 3D en 360 grados.Foto de Crédito: Gabriel Sama/CNET

¿Y cómo se hace esto? Los Self-Driving Cars de Google están equipados de tres aparatos básicos: láser, radares y cámaras. El famoso artilugio cilíndrico en el techo emite 64 rayos láser y gira 10 veces por segundo para generar imágenes 3D de 360 grados de lo que está a su alrededor.

Con la información recopilada por los radares, cámaras y los sensores, Google genera “mapas” increíblemente sofisticados que incluyen todo desde la altura de los semáforos, la distancia entre las intersecciones, el grosor de los camellones y un largo etcétera.  Las comillas son porque estos mapas realmente son un vendaval de datos que el auto usa para tomar todas sus decisiones – más allá de direcciones geográficas.

Durante su operación y con la ayuda de esos datos, el auto debe contestar cuatro preguntas importantes constantemente: dónde está, qué hay a su alrededor, a dónde tiene que ir y qué debe hacer. Mientras las tres primeras requieren de la información recopilada, la última – qué hacer – se reduce a dos acciones: acelerar/frenar y maniobrar el volante.

Hasta ahora, el lugar donde han hecho el mayor trabajo de recopilación, con mucho, es la ciudad de Mountain View. Con toda esa información recopilada, Google ha desarrollado un software que combina todos esos datos para ayudarle al auto a tomar decisiones. Los mapas ayudan al auto a ubicarse en el mundo, y éste compara esa información con la información que recibe en tiempo real – donde hay variables que no se pueden estimar, como una persona cruzando a mitad de la calle.

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Dmitri Dolgov, encargado del software del auto autónomo, muestra una imagen de cómo se ve la información que la computadora recopila en tiempo real.Foto de Crédito: Gabriel Sama/CNET
 
La magia de los autos autónomos es que los mapas, dice Dmitri Dolgov, encargado del software, les dicen qué esperar de un lugar antes de que lleguen ahí. Y mientras un humano solo puede ver en un ángulo de 120 grados, los sensores del carro de Google pueden escanear los 360 grados de su alrededor. Eso, combinado con la excelente capacidad de reacción de una máquina, hace de estos carros un medio de transporte confiable, seguro y viable, añade.

Entre los éxitos recientes del proyecto está reconocer a peatones y ciclistas como objetos específicos con un comportamiento único; distinguir cientos de objetos simultáneamente; la lectura de señales; y mapas más detallados.


Para que el software y la experiencia de manejo de los autos siga mejorando, es necesario manejar más para exponerlos a más tipos de situaciones diferentes en el mundo real. Muchas de estas circunstancias, explica Dolgov, no tienen una respuesta única o correcta, y eso es lo más importante que el sistema debe aprender. “Aún tenemos un camino muy largo frente a nosotros”, dice Dolgov.

Para ello, Google tiene un equipo de conductores y copilotos especializados que manejan estos autos hasta seis horas por día para tomar el control del vehículo cuando sea necesario y tomar nota de cualquier cosa que el auto no haya podido hacer o de discrepancias en los mapas – como curvas más pronunciadas o señales más lejanas de las que viene registrado en el software. Por ley, siempre debe haber una persona sentada al volante, incluso cuando el auto tiene el control.

La prioridad número uno de Google es garantizar que el auto es totalmente seguro – algo que quedó claro en mi propia experiencia como pasajero. “Cuando el auto no está convencido al 100 por ciento, toma la decisión más segura”, dice Brian Torcellini, el encargado del equipo de pilotos y copilotos. Cada vez que salen a hacer sus pruebas, el equipo de Torcellini tiene que leer una gigantesca pancarta que dice: “La seguridad es nuestra responsabilidad”.

Los autos autónomos han estado involucrados en muy pocos accidentes: en una ocasión, un conductor tuvo un leve choque mientras llevaba el mando del auto y en otra, alguien le pegó por detrás al auto autónomo cuando estaba parado en un semáforo en rojo. Actualmente, Google tiene dos docenas de autos, en su mayoría camionetas Lexus modelo 2013. Durante las pruebas siempre van dos personas en el auto: el piloto y el copiloto.

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El equipo de Google Self-Driving Car Project afuera del Museo de la Historia de la Computadora en Mountain View, California.Foto de Crédito: Gabriel Sama/CNET
A pesar de sentir que la tecnología ya funciona bastante bien en autopistas y carreteras, la meta de Google es garantizar una experiencia completa. “Creemos que la mayor oportunidad está en ofrecer la capacidad total de manejar punta a punta”, dice Urmson, como permitirle a una abuela que lleve a sus nietos al médico.

“Nuestro foco actualmente”, dice, “está en hacer que la tecnología funcione”, por lo que el costo o acuerdos potenciales con las automotrices no son una prioridad actual para Google. Los prototipos, aclara, son bastante caros, aunque no dio una cifra, pero eso es principalmente porque mucha de esta tecnología se produce a baja escala (solo se fabrican 150 lásers al año, por ejemplo).

Uno de los temas más importantes y que seguramente será uno de los mayores obstáculos para el desarrollo masivo de esta tecnología es el de la privacidad. Google insiste que la información recopilada actualmente -  desde el comportamiento de la gente al cruzar la calle hasta el estilo de manejo de los californianos – se usa solamente para la mejorar de la tecnología. “Los datos que recolectamos son usados únicamente para hacer los vehículos más seguros”, dice Urmson. “Los manejamos con cuidado y con respeto”.

En 2012, Sergey Brin, cofundador de Google y quien personalmente supervisa Google X (donde se desarrolla el proyecto del auto autónomo), dijo que en cinco años estaríamos viajando en autos manejados por robots. Aunque no parece que esto autos estarán en nuestras autopistas y ciudades en tres años, los avances de Google en esta área son significativos, aunque aún le falten millones de millas por recorrer para hacer que esta tecnología sea realmente viable.