Lo que aprendí de la tecnología de vestir usando el Pebble Steel

[Opinión] Usé el Steel durante varias semanas y descubrí que es un excelente reloj. Pero estos dispositivos inteligentes deberán hacer mucho más si quieren revolucionar la industria.

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Llevo unas semanas usando el reloj inteligente Pebble Steel y hay una cosa que puedo aseverar: es un excelente reloj.

Pero no sé si eso sea suficiente para transformar una industria y crear una nueva categoría de producto. Y es que si algo me quedó claro tras el tiempo que usé el dispositivo es que ser un buen reloj no basta. La llamada tecnología de vestir tendrá que demostrar su utilidad y, aún más importante, rebasar esa definición (reloj) que en estos momentos funciona tan solo como un placebo.

Porque al igual que un teléfono inteligente es mucho más que un teléfono, un reloj inteligente debe ser mucho más que un simple reloj.

Cuando estudié en la Universidad de Stanford en 2010, el profesor Clifford Nass (q.e.p.d.) iniciaba sus clases con un iPhone en la mano proclamando: "Esto no es un teléfono". Tras una pausa de suspenso, en la que daba varios pasos con su nerviosismo característico, concluía: "Esto es una computadora con una antena para hacer llamadas".

A pesar de que seguimos usando el término smartphone para definir toda esa categoría que ha venido a dominar el mercado de los electrónicos de consumo y ha enviado al Olimpo a empresas como Apple y Samsung, los dispositivos que llamamos teléfonos inteligentes se caracterizan por mucho más que hacer llamadas telefónicas. Son poderosas máquinas de procesamiento cuyo valor agregado viene de la cantidad y calidad de las aplicaciones disponibles para su plataforma. (Honestamente creo que el precio, mientras no sea morbosamente insensato, no es un aspecto tan importante).

El éxito de estos dispositivos depende de dos columnas: el hardware y el software. Y el hardware incluye más que una simple antena: se refiere a la calidad de pantalla, la duración de batería, la resolución de varias cámaras, la potencia del procesador, la capacidad de almacenamiento, etc. Y el mejor software se basa en un ecosistema de aplicaciones que hacen mucho más que marcar números telefónicos: nos comunica de múltiples maneras, nos entretiene con videojuegos, música y contenidos de todo tipo, nos ayuda a organizarnos, a ubicarnos, a alimentarnos, a despertarnos y a producir en nuestro trabajo.

La tecnología de vestir debe cumplir con ciertas cualidades propias, al igual que cualquier otra categoría. Entre ellas están la comodidad, la extrema portabilidad, la potencia y la independencia. Si bien un reloj como el Pebble Steel es muy cómodo y portable, su vida de batería es corta y depende de un teléfono inteligente para descargar sus limitadas aplicaciones. Además, los dos bastiones más importantes - el hardware y el software - son extremadamente débiles en comparación con cualquier teléfono o tableta.

Claro, la idea detrás de Android Wear es crear las bases para que esto cambie y haya mucho más y mejores aplicaciones para estos dispositivos. Pero sigue siendo más promesa que otra cosa.

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El Steel tiene muchas cualidades, pero ¿son suficientes para transformar la industria? Sarah Tew/CNET

Dicho lo anterior, no niego algunos triunfos iniciales de estos dispositivos.

Mi intención con el uso del Steel fue no tenerme que adaptar al aparato, sino que éste se adaptara a mi estilo de vida y confirmara su utilidad.

El Pebble Steel se sincroniza de forma espectacular con el iPhone. La interfaz de su aplicación es muy intuitiva y no requiere de ningún esfuerzo para encontrar apps, descargarlos al teléfono e instalarlos en el reloj. Tardé pocos minutos en configurarlo con mi iPhone, que siempre detectó el reloj sin ningún esfuerzo de mi parte a través de Bluetooth.

Tras semanas de uso, me acostumbré a las notificaciones: me gustó la idea de saber que me estaban llamando o que me tocaba una junta en 15 minutos con una leve vibración en mi muñeca. Para una persona con pésimo oído como yo, estas notificaciones son muy útiles.

Aunque la batería le duraba poco más de un día, acostumbrarme a cargarlo no fue tan difícil porque ya tengo que cargar diariamente mi celular. Este no es un gran problema. Me gustó también la opción de cambiar la cara del reloj con un clic, e incluso poder jugar una versión de Flappy Bird en el reloj.

De hecho, el Steel es un excelente reloj; uno con muchos atributos adicionales que lo hacen un poco más que un reloj. Más allá de su precio, es un aparato que me veo portando en mi muñeca para recibir la hora, entretenerme de vez en cuando y recibir las notificaciones que a veces no escucho.

Pero no deja de ser un reloj - la misma impresión que me dio el Galaxy Gear original cuando lo usé un tiempo. Y ese es un problema para las gigantes de las tecnología, que esperan generar el crecimiento que desesperadamente necesitan a través de este nuevo segmento. Pero dudo mucho que lo obtengan de vender relojes. Tendrán que tener el valor de crear algo con lo que puedan subir al escenario y declarar: "Esto no es un reloj; es mucho más que eso".