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Leigh Whannell, director de The Invisible Man, defiende el género de terror

[Entrevista] El guionista y director de El hombre invisible nos habla sobre por qué Elisabeth Moss era perfecta para su película y los retos que tuvo al adaptar este clásico.

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El director Leigh Whannell y la actriz Elisabeth Moss en el set de 'The Invisible Man'.

Universal Pictures

Frankenstein, Drácula, la Momia... son muchos los monstruos clásicos de Universal Pictures. Leigh Whannell, guionista y a menudo también actor en títulos consagrados del género de terror como las franquicias de Saw e Insidious, se atreve ahora a reinventar la historia de otro monstruo clásico: la del hombre invisible.

Conversamos por teléfono con Whannell, actor, guionista y director que ganó popularidad como realizador tras su trabajo en Insidious: Chapter 3 y Upgrade. Este cineasta australiano consagrado al género de terror ha escrito, producido y dirigido esta The Invisible Man ambientada en San Francisco en la actualidad y protagonizada por Elisabeth Moss (Mad Men, The Handmaid's Tale).

Moss interpreta aquí a Cecilia, una mujer atrapada en un matrimonio con un científico brillante pero violento. Cecilia logrará escaparse del control de su marido pero cuando este muere y le deja una vasta fortuna, ella no puede dejar de pensar que en realidad su muerte es falsa...

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Elisabeth Moss.

Universal Pictures

Háblame de esta representación contemporánea del hombre invisible. ¿Volviste a leer la novela de H.G. Wells para escribir el guión?

Al principio necesité refamiliarizarme con este personaje tan icónico. Y sí, leí el libro y miré la película original. Quería entender qué hace que este personaje dé miedo y qué podría hacerlo todavía más aterrador. Me di cuenta que el mejor tributo que podía rendirle al personaje era arrastrarlo a la era moderna. Quería que la audiencia sintiera que esto podría pasar mañana.

Con esta película querías tratar el tema de cómo las mujeres pueden ser víctimas de acoso o violencia y que no se les crea...

Es algo que pasó de forma orgánica. No empecé pensando que quería escribir una película sobre violencia doméstica, acoso y cómo hacer luz de gas. Comencé con el personaje del hombre invisible y me di cuenta que quería explicar la historia desde el punto de vista de su víctima. Cuando empecé a documentarme sobre las relaciones tóxicas, me di cuenta que era un tema perfecto para la metáfora de The Invisible Man. Esta persona es una amenaza que merodea y la mujer no puede convencer a nadie de que sea real. Fue genial tener a Elisabeth Moss como colaboradora y ofreciéndome la perspectiva femenina. Con ella diseccionamos todas las escenas para tratar de hacerlas lo más reales posible. 

Ella es alguien a quien el año pasado ya pudimos ver en Us. ¿Qué la hizo perfecta para este papel?

Es una actriz formidable. Vivimos en la era dorada de la televisión y Elisabeth es su reina. Ha protagonizado tantas series icónicas. Tiene un talento sobrenatural. Las interpretaciones de los grandes intérpretes de nuestro tiempo, ya sea Meryl Streep o Philip Seymour Hoffman, son reales. Hay una naturaleza auténtica en sus actuaciones. Elisabeth es un miembro de ese club. No es que yo la escogiera, fue ella quien me escogió a mí. Y doy las gracias por ello porque no puedo imaginar a nadie más para este papel.

¿Es The Invisible Man una película de terror?

Es un thriller con elementos de terror y elementos de ciencia ficción. No me gusta limitar las cosas a un solo género. La audiencia dirá a qué género pertenece. Quiero que esta película dé miedo pero su tema es la lucha de esta mujer. Me gustaría que siguiera la tradición de thrillers como Misery o Rosemary's Baby

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Elisabeth Moss y Leigh Whannell en el set de The Invisible Man.

Universal Pictures

Tengo la sensación que las fronteras entre géneros cada vez son menos delimitadas...

Estamos en una nueva era para el arte. Es algo que también pasa con la música. Los músicos jóvenes se preocupan menos por el género. En los noventa había una adhesión muy clara, eras una banda de punk o de metal. Tenías que manifestarte claramente dentro de esas líneas definidas. Ahora escucho lo que mi hija escucha, ya sea Billie Eilish o lo que sea. Y no hay una adhesión tan esclava. Lo mismo podría estar pasando con las películas. Siento que las paredes de los géneros han caído un poco.

Pero sigue habiendo ciertos géneros, como los dramas, que siempre han gozado de un poco más de respeto en Hollywood...

Soy un fan del género de terror. Me pongo defensivo al hablar del género de terror y siento que las ceremonias de premios no lo reconocen lo suficiente. Pero a la vez los premios son un espectáculo. Aunque sí me gustaría que el terror pudiera estar más aceptado dentro de ese círculo de películas respetables. 

¿Crees que estamos yendo en esa dirección con títulos como Get Out o A Quiet Place?

Sí. Ha habido una nueva remesa de películas de terror que han recibido buenas críticas. Y de repente te pueden gustar las películas de terror. De hecho, terror es una palabra tan sucia que ha habido que inventarse un nuevo término para las películas de terror que te pueden gustar: el terror elevado. Es un término ridículo.

Hablemos de algunos de los retos tecnológicos que tuviste que afrontar al filmar esta película. En muchas de las secuencias filmaste con un especialista en secuencias peligrosas vestido con un traje verde y que luego hubo que eliminar en postproducción...

Fue muy difícil. Hubo muchas migrañas y noches en vela tratando de conseguir los efectos visuales perfectos en esta película. Mi objetivo era que pareciera fotorrealista. No quiero que la gente quede impresionada por las imágenes generadas por computadora (CGI, por sus siglas en inglés) de la película. Quiero que el CGI sea invisible. Quiero que la audiencia crea que lo que está viendo está pasando realmente delante de sus ojos. Hubo mucha sangre, sudor y lágrimas y espero que el resultado sea bueno.

¿Y en las escenas de lucha entre Elisabeth Moss y el hombre invisible hubo una mezcla entre ese personaje con el traje verde y CGI?

Sí. Juntamos varias técnicas. Usamos al especialista vestido de verde, que luego tuvimos que eliminar; usamos cables; e incluso teníamos efectos físicos de los de siempre. Estiramos objetos usando cuerdas, había gente escondida detrás de armarios en el set cerrando puertas con una cuerda. Son métodos que ya se usaron con la primera The Invisible Man (de 1933). Lo único que quería era hacer mi trabajo. No me importaba cómo. La técnica que fuera que creara la ilusión de invisibilidad estaba bien. Quería que esta película fuera algo memorable y único. Y normalmente cualquier cosa que sea memorable es difícil de conseguir.

The Invisible Man o El hombre invisible se estrena en Estados Unidos, España y México este 28 de febrero. Puedes leer la crítica de The Invisible Man aquí.

Reproduciendo: Mira esto: Los títulos más geek de 2020 protagonizados por mujeres
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Nota del editor: Esta entrevista con Leigh Whannell se publicó por primera vez el 25 de febrero de 2020.