Las tecnologías que usa la NASA para que el espacio sea de todos

​Realidad virtual, fotografía 3D, señales de láser y radiales hacen posible que la agencia espacial vuelva más accesible la visualización de la Luna, Marte, asteroides y otros cuerpos celestes.

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Así se ve la entrada del Centro de Investigación de la NASA en Mountain View, California.

Foto de Javier Güelfi

Si la ciencia sobre el espacio se limita a unas pocas personas, por lo que no es un verdadero avance para toda la humanidad.

Para que los descubrimientos sobre el espacio exterior sean conocidos por la mayoría de la gente, el Instituto de Investigación Virtual de Exploración Solar (SSERVI) de la NASA organizó una Feria de Ciencia en su sede en Mountain View, California. El objetivo de este encuentro, al que invitaron a CNET en Español junto con otros medios, fue mostrar las diferentes tecnologías que están usando en sus misiones para acercar el complejo estudio de otros planetas, la Luna y los meteoritos a una audiencia más general. Y lo demostraron con lentes de realidad virtual de Oculus y con programas y herramientas online que son públicas y están disponibles en la página de la NASA.

En vez de pensar el conocimiento del espacio como dividido en diferentes compartimentos separados, la NASA piensa que la investigación es una colaboración entre diferentes disciplinas. "Yo me ocupo de que las áreas conversen entre sí", cuenta Jim Head, investigador del equipo de Investigación y Evolución del Medio Ambiente de SSERVI. De esta forma, la NASA une a personas de diferentes formaciones para que discutan temas que de otra forma no conversarían.

Estas coordinaciones pueden suceder entre personas de profesiones diferentes, y también entre países diferentes. Phil Bland es el encargado de construir el Desert Fireball Network en Australia, por el que colocan cámaras que apuntan al cielo y sensores para detectar la trayectoria de meteoritos. Esta tecnología le permite a la NASA descubrir también dónde caen los meteoritos que terminan en la tierra. Bland está tan entusiasmado con su trabajo que pasó las vísperas de año nuevo de 2015 tratando de localizar la ubicación exacta de un meteorito que había caído en Australia.

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Una de las estaciones para rastrear meteoritos en Australia.

Foto de Mariana Marcaletti

Para instalar las estaciones que permiten visualizar los meteoritos, Bland conversó personalmente con granjeros australianos para que lo dejen establecer estas operaciones cerca de su residencia. "Pusimos estas cosas literalmente en el medio de la nada," dice Bland. En una ocasión, un residente le preguntó cuánto le pagarían por colocar estos dispositivos en su propiedad. "Nada, pero considere que con esto está ampliando los horizontes del conocimiento humano," insistió, persuasivo, Bland. El hombre al final cedió, y le dijo que aceptaba a cambio de unas cervezas.

Los científicos estiman que hay cerca de 800 meteoritos, y ellos ya han descubierto 300. Lo que esperan lograr con el proyecto Desert Fireball Network es diseñar un mapa con la ubicación exacta de los meteoritos y sus trayectorias, con la esperanza de poder descubrir su origen. Además, están construyendo una base de datos masiva de imágenes de meteoritos (te recomendamos visitar esta galería de CNET).

Este repositorio de imágenes tiene diversos usos: recabar datos que sirvan como preparación para expediciones futuras, y mostrar al público cómo se ven estas misiones. "Tenemos que usar estas herramientas para planear las misiones y para interactuar con el público, para que ellos participen en los procesos de toma de decisiones", explica Bryan Day, líder de SSERVI para modelos planetarios y ciencia ciudadana.

Para captar la topografía lunar y de planetas utilizaron fotografías de alta calidad y señales de láser que miden la profundidad, la altura y el relieve de cada terreno. Con estos recursos, los ingenieros de la NASA reconstruyeron una simulación en realidad virtual de estos lugares, para que los curiosos puedan experimentarlos como si estuvieran allí.

Tuve la oportunidad de colocarme las gafas de realidad virtual Oculus Rift y observar con mis propios ojos la superficie de la Luna y de Marte. También se puede hacer esto con Google Cardboard, o Samsung VR. Richard Kim, del laboratorio de Propulsión de la NASA, fue mi guía en esta aventura, y me explicó cómo funcionaba este dispositivo. Con un movimiento de mis manos hacia adelante, sentía que caminaba o volaba sobre los cráteres; y si movía mis manos hacia atrás, el sensor de las gafas entendía que yo quería retroceder. Para que la animación que se desarrollaba frente a mis ojos se detuviera, tan sólo tenía que quitar mis manos de enfrente de los visores.

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Con gafas de Oculus VR, se puede visitar la Luna, Marte y otros lugares del espacio exterior.

Foto de Javier Güelfi

La calidad de las imágenes era excelente, aunque si observaba debajo mío se pixelaban un poco. En la proyección de la Luna, la resolución era de un megapíxel por 50 centímetros. Marte se veía mucho mejor: aquí lograron un megapíxel por 25 centímetros, lo que hacía que las imágenes se vieran supernítidas.

Los científicos nos mostraron reproducciones 3D de recortes de la luna, y de Vesta, el asteroide más grande en el cinturón de asteroides que existe entre Marte y Júpiter. Lograr esta reproducción les llevó 75 horas, y les costó US$2,000 hace un año y medio (Bui Bach, el científico que nos contó esto, quién nos confesó que supo que quería ser parte de la NASA cuando vio la portada del alunizaje en la revista Time cuando era un niño de 6 años, estima que hoy en día sería un poco más económico). En estas muestras, se puede ver con detalle el relieve de cada uno de estos cuerpos, y me llamó la atención la asimetría de las formas. En Vesta, por ejemplo, se nota una gran protuberancia, que es la parte de medio del cráter en su hemisferio sur, y que está elevado a 17 kilómetros: casi el doble de alto que el Monte Everest.

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Esta es la impresión 3D del asteroide Vesta. Aquí señalo la protuberancia alta.

Foto de Javier Güelfi

Estos descubrimientos no dejarán de sorprender al usuario promedio que quiera saber cada vez más de estas expediciones y descubrimientos en el espacio. Ahora, con todas estas herramientas, este conocimiento se vuelve más accesible.

"El público necesita ser parte de esta aventura," dijo Bryan Day. Y gracias al VR hoy todos podemos caminar por la luna, pisándole los talones a Neil Armstrong.

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