La tercera de 'Mozart in the Jungle' necesita una nueva melodía

[Reseña sin 'spoilers'] Ni las exóticas localizaciones venecianas, ni la magnífica interpretación de Gael García Bernal acaban de redimir los nuevos episodios de la serie de Amazon Studios.

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Lorenzo Zigone y Gael García Bernal en la tercera de Mozart in the Jungle.

Gianluca Pulcini/ Amazon Studios

Mozart in the Jungle siempre ha sido un placer selecto. Su retrato del mundo de la alta cultura neoyorquina -- que nos ha mostrado el funcionamiento de la Filarmónica de Nueva York y las relaciones entre la parte musical y financiera de esa empresa -- puede no resultarle atractivo o interesante a todo el mundo. Los que sí que habíamos disfrutado de la serie hasta el momento sabíamos que se trata de una comedia a ratos absurda y muy fundamentada en dos cosas: su amor por la música y la cultura, y lo mucho que depende del talento interpretativo de su protagonista, Gael García Bernal, para funcionar.

Esos dos elementos siguen intactos esta tercera temporada. Mozart in the Jungle arranca en Venecia, donde Rodrigo (García Bernal) pedalea sobre una bici acuática en uno de los canales de la hermosa ciudad. El director de orquesta se ha propuesto dirigir a la diva Alessandra (Monica Bellucci) en el retorno de ella a la ópera después de años de retiro autoimpuesto. El primer episodio de la tercera temporada incluye bonitas vistas de la ciudad italiana, sentido del humor marca Rodrigo (cuya combinación del inglés, español e italiano es divertidísima), lecciones de gastronomía (si un plato de pasta lleva pescado, absténte de ponerle queso parmesano), un poco de crítica social (en forma de dos turistas con sobrepeso haciéndose la típica foto con palo selfie) y un cierre del capítulo con notas de "La flauta mágica".

Las cosas dejan de funcionar cuando la serie abandona Venecia por Nueva York. En la gran ciudad el argumento sigue atascado en una trama que se alarga desde la segunda temporada: las negociaciones entre los músicos y la dirección de la Filarmónica para renovar el contrato de los intérpretes. Las cosas están tan mal que la orquesta ha dejado de tocar y algunos músicos incluso se han tenido que buscar un sobresueldo conduciendo para Uber. El chiste de Uber está bien pero no deja de ser eso, un chiste. Cada vez que Mozart in the Jungle abandona la historia de Rodrigo y su nueva empresa profesional, la comedia se resiente.

Se resiente incluso con la reaparición de Hailey (Lola Kirke) en escena. A la oboísta la despiden de su trabajo en el tour europeo con el solista Andrew Walsh (Dermot Mulroney) y por casualidades de la vida que sólo aceptamos como posibles en un universo como el de Mozart, la chica pasa a ser la ayudante de Alessandra y a vivir en su palacete veneciano. Un palacete al que también se ha mudado Rodrigo, claro.

La tensión sexual no resuelta entre Hailey y Rodrigo está bastante más diluida esta temporada debido a la aparición en escena de Alessandra, que en realidad parece sentirse igualmente atraída por ambos. Pero no desvelaremos más información, excepto el consejo básico que le dan a Rodrigo sobre cómo tratar a la diva cuando la conoce: "Non fornicare". Toda una provocación...

Sobre Alessandra también diremos que, pese a nuestra adoración por la Bellucci y su aparente pacto con el diablo para no envejecer, es demasiado evidente que la actriz está doblada por una cantante de ópera profesional en todas las secuencias en las que su personaje aparece cantando.

La evolución de 'Mozart in the Jungle'

Es casi paradójico que una serie que empezó siendo la adaptación del libro de memorias de la oboísta profesional Blair Tindall, haya acabado evolucionando para convertirse en realidad en la historia de un director de orquesta mexicano, excéntrico, que disfruta viajando y, según sus propias palabras, hablando solamente sobre música o fútbol.

Lo de la música y el fútbol es la excusa que pone Rodrigo cuando recibe una llamada para que regrese a Nueva York para asistir a una reunión con el alcalde de la ciudad (interpretado por el veterano Danny Glover) para tratar de resolver el tema entre la orquesta y la gestora de la Filarmónica. Rodrigo acaba tirando el teléfono a las aguas de un canal veneciano para zanjar el tema. Y un poco eso es precisamente lo que nos gustaría hacer como espectadores con la trama neoyorquina.

Y es que es una pena que el equipo creativo de Mozart in the Jungle, su director de orquesta -- digamos --, no deje que la serie (que esta temporada cuenta con 10 episodios de los que pudimos ver cuatro) evolucione simplemente en la dirección que la ficción apunta a querer hacerlo. Por mucho que disfrutáramos en ediciones pasadas con los personajes de la violoncelista Cynthia (Saffron Burrows), el director de orquesta retirado Thomas (Malcolm McDowell) o los problemas para conseguir financiación de Gloria (Bernadette Peters), la comedia de Amazon funciona mejor cuando suena la música y García Bernal puede casi improvisar en una mezcolanza entre inglés y español con la que es imposible no reírse.

La tercera temporada de Mozart in the Jungle se estrena el viernes, 9 de diciembre, por Amazon Prime.

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