Realidad virtual y la evolución de la cultura tecnológica definieron SXSW 2016

Tras cinco días de intensa exposición a lo más nuevo del mundo digital en SXSW, el veredicto es unánime: la tecnología ha dejado de ser algo que influye en nuestras vidas para convertirse en la vida misma.

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El presidente Barack Obama estuvo en South by Southwest 2016 en Austin, Texas.

Richard Nieva/CNET

AUSTIN, Texas -- Aunque el segmento interactivo South by Southwest (SXSW) terminó oficialmente ayer, la influencia tecnológica de la conferencia parece extenderse no sólo a la parte de música y cine de la misma, sino a la cultura popular en general.

Es por eso que varios analistas ya han decretado que este año no fue un app lo que acaparó la atención de los asistentes a SXSW, como lo fueron en el pasado Twitter o Meerkat, sino la realidad virtual y aumentada y la sensación de que la tecnología ha dejado de ser eso que define a nuestros dispositivos electrónicos para convertirse en un estilo de vida.

Por un lado, vimos muestras de ejemplos de detergentes inteligentes, como Biosoftness, que permitirán que tu ropa se mantenga limpia por un mes, y prendas de ropa con sensores elásticos, como las de e-skin de Xenoma, que se pueden lavar y que detectan tus movimientos, frecuencia cardiaca y temperatura.

Por otro lado, gurús como Uri Minkoff nos dieron muestras de la evolución de los wearables, que dejarán de ser un dispositivo más que llevas en la muñeca, para simplemente integrarse en tu ropa: abrigos, camisetas y otras prendas que cambiarán de talla o de color según tu estado de ánimo o incluso tus necesidades. Además, en las tiendas de ropa ahora tendrás la asesoría virtual de los diseñadores mismos.

En el campo del arte, conocimos a Anima, una instalación que reacciona de manera independiente, e impredecible, a tu presencia. Si antes nos conmovíamos al observar una obra artística, ahora podremos no sólo interactuar con ella, sino intercambiar emociones.

Expresiones como Anima y otras experiencias expuestas en SXSW evidencian lo que ya sabemos todos, pero a veces nos da vergüenza confesar: la relación que tenemos con nuestros dispositivos electrónicos ha dejado de ser utilitaria para ser afectiva. Las personas ahora aman u odian a sus teléfonos, pero nadie los ve como simples aparatos que desarrollan una función (y si lo dudas, piensa si alguna vez habías sentido algo por un tostador de pan, o incluso un televisor).

En ese sentido, incluso la participación del presidente Barack Obama en SXSW fue un recordatorio de que la tecnología es ya un estilo de vida y que la relación que tenemos con nuestros dispositivos ha alcanzado niveles insospechados. En su alegato a favor de la postura del gobierno en el caso que enfrenta al FBI con Apple por el caso de un iPhone involucrado en el ataque terrorista de San Bernardino, California, Obama dijo:

"Por alguna razón, le hemos dado una importancia irracional a nuestros teléfonos... Llegar a una encriptación total no ayuda a mantener el equilibrio que tenemos como sociedad y damos más importancia a nuestros teléfonos... Esta noción de que nuestros datos son algo diferente y que pueden estar fuera del alcance (de las instituciones del orden) y no formar parte de esas concesiones es incorrecta".

Por lo que toca al advenimiento de la realidad virtual a nuestras vidas, del cual se hizo eco en SXSW, no hace falta mencionar las gafas Entrim 4D que presentó Samsung, o las largas colas que había afuera del Samsung Studio para probar su paseo virtual en una montaña rusa, o que había tantas sesiones dedicadas a realidad virtual que tuvieron que extender la conferencia para darles cabida.

Basta con mirar la foto de aquí abajo, tomada en una esquina como cualquier otra, en el epicentro de la conferencia. Escenas como ésta se repetían continuamente durante SXSW, como una postal de un futuro muy cercano en el que portar gafas de realidad virtual será tan común como andar con un teléfono inteligente por todos lados, algo que hace menos de una década nos parecía no sólo impensable, sino inimaginable.

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Un vistazo a nuestro futuro cercano, desde las calles de Austin, Texas, durante la conferencia SXSW.

Antonio Ruiz-Camacho/CNET
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