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OPINIÓN Software

La realidad aumentada de ARKit es más idea que realidad

[Opinión] Probamos algunas aplicaciones de AR en iOS 11 y nos parecen fascinantes en teoría, pero que en la práctica tienen un largo camino que recorrer.

Luego del boom del año pasado con el app Pokémon Go, no hay duda de que la realidad aumentada puede despertar una pasión de masas. 

Ese es el ejemplo más citado, así como los archiconocidos filtros de Snapchat. El AR es el arte de inmiscuir, en un escenario real, objetos digitales. Pero sus usos exceden los juegos y las redes sociales: esta tecnología hace posible, en teoría, que podamos probar qué tal quedan muebles en una sala, cómo se acomoda la indumentaria virtual en nuestro cuerpo real, o si entra un auto nuevo en nuestro garage

A principios de junio, Apple presentó el software ARKit en su conferencia para desarrolladores WWDC, para que los creadores den rienda suelta a apps con realidad aumentada para el nuevo sistema operativo de Apple, iOS 11. Cualquier iPhone, desde el 6S, puede ejecutar estos apps, pero sólo el iPhone 8 y el iPhone 8 Plus (y el venidero iPhone X) están calibrados para realidad aumentada, con el veloz procesador A11 Bionic, optimizado para estas experiencias. 

Probamos varias de las aplicaciones de AR más recomendadas en un iPhone 8 y, aunque se ejecutan sin demoras y de forma fluida, aún queda un largo camino por recorrer para aprovechar las múltiples posibilidades de la realidad aumentada en diferentes campos.

En los juegos más promocionados por Apple, como Warhammer 40,000: Freeblade o The Machines, me costó mantenerme concentrada más que unos pocos minutos, y confieso que pasé horas jugando Pokémon Go el año pasado. Cuesta comprender qué vuelve a la realidad aumentada especial en estos apps: el tablero de The Machines, por ejemplo, está situado en una superficie lisa real (la moqueta de mi oficina), pero no comprendo cuál es el propósito por el cual ubicamos el panel del juego aquí. 

Con juegos, la excusa del "mundo real" es poco valiosa, al menos que haya algo existente en la vida misma que nos motive a circular, y que ese algo exterior se corresponda con la misión del juego (coleccionar pokémonedas, por ejemplo). Moverme alrededor de un panel minúsculo me hizo sentir ridícula, y me recordó al app del Wall Street Journal para la tecnología Tango de Google: aquí se repite el patrón de un panel, con valores del mercado, pero no encuentro diferencia alguna entre visualizar la información de este modo que en un monitor 2D. 

En iOS 11, otra empresa de comunicación apostó por el AR: Quartz, el sitio nativo digital que se dedica a noticias económicas. En este caso, en vez de un panel, es un robot que simula ser aplicación de mensajería, y relata, mediante textos breves, noticias de actualidad. Las imágenes 3D aparecen en ocasiones contadas: como, por ejemplo, la aparición de una piedra de Rosetta y la posibilidad de observarla desde diferentes ángulos al movernos físicamente alrededor de ella. El concepto es interesante, pero con historias que lo ameriten: la piedra no me motiva, pero sería interesante ver la magnitud de una protesta en escala con un espacio real que conocemos. 

Un app que me llamó mucho la atención (pero que usaría muy pocas veces en mi vida) es la de Porsche. En ella elegimos el modelo de auto que deseamos inspeccionar, lo insertamos en un espacio real y lo podemos examinar con minuciosidad. Holo es otro app muy realista que permite que insertemos personas y animales en un paisaje cotidiano, con un grado de realidad en sus gráficos que, a ojos distraídos, hasta se confundirían con un ser humano de verdad. 

Este tipo de apps de la categoría "simpáticas" son divertidas en la medida que se compartan en redes sociales, y para hacer bromas a amigos: Giphy te deja pegar GIFs, breves caricaturas animadas, en donde apuntes con tu cámara, app 3D de Paint sirve para escribir garabatos o dibujos sobre fotos, o el app Dance Reality te enseña a bailar, al seguir huellas digitales en el piso que marcan los movimientos de tus pies. 

Lo que le falta a estas aplicaciones "lindas" es precisamente el atributo que volvió a los filtros de Snapchat tan famosos: la capacidad de reconocer un ámbito espacial y adaptarse de forma amena a este sentido de la forma de los objetos y su ubicación. Los filtros de Snapchat entienden la forma de nuestro rostro, y por eso se adecuan a nuestros gestos, y lanzan vómitos de colores cuando sacamos la lengua.

Reproduciendo: Mira esto: Cómo aprovechar Snapchat al máximo
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Para satisfacer este pedido, el software podría complementarse con un hardware que capte el movimiento, la profundidad y las escalas de un espacio, como los teléfonos con la tecnología Tango de realidad aumentada de Google: Asus ZenFone AR y Lenovo Phab 2 Pro, cuyas tres cámaras principales con sensores múltiples siguen trayectorias y perciben la profundidad de campo. No obstante, nuestras pruebas de AR con Tango nos dieron la misma impresión: hasta algunos apps nativos de Google, como Measure, indica que sus mediciones puede que no sean exactas, una confiabilidad que sí esperaríamos en herramientas de este tipo (si se llama Measure y no mide bien... pues mejor agarro una regla). 

Apps de mediciones en iOS 11, como la aplicación de Ikea o MeasureKit, están en desarrollo, y es difícil medir una distancia real con un celular: cuesta mantener el pulso, y es difícil saber si los resultados son exactos. Muchas veces, pareciera que los objetos quedaran flotando en el aire, en vez de posicionarse bien sobre una superficie específica. 

Reproduciendo: Mira esto: Asus ZenFone AR: Así funciona la realidad aumentada Tango...
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Aunque las aplicaciones más evolucionadas muestran objetos realistas, queda un largo camino por recorrer en la integración de estos elementos digitales en un espacio real. No es cuestión de geolocalizar o de ubicar de forma aleatoria, sino de lograr una armonía entre los objetos virtuales y los reales: esta coordinación aún no es ideal, pero es un sistema muy nuevo, y seguramente necesita tiempo. 

Las ramificaciones potenciales del AR pueden transladarse al ámbito del turismo, la moda, el diseño porque quién no habrá soñado con diseñar una silueta virtual con tus proporciones reales y probarse ropa en línea sin necesidad de ir a una tienda (de hecho, la marca de lujo Burberry está experimentando con ARKit, y Amazon lanzó el dispositivo Echo Look para asesorarte a la moda). O mirar las estrellas y las escalas de las constelaciones desde la comodidad de tu cama. O ir a un museo y observar información digital en tiempo real, según las obras de arte que observes. 

Otros desafíos del AR son facilitar las operaciones, y convertir estos apps en una herramienta intuitiva, sencilla de usar, con utilidades evidentes. Será cuestión de seguir cómo el software evoluciona, cómo la oferta de apps de ARKit se amplía, y cómo desde cada una de estas aplicaciones (y desde el hardware de teléfonos por venir) se crean y recrean nuevas experiencias de realidad aumentada que sean más realidad que concepto.