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Industria de la tecnología

La nueva ley de telecomunicaciones en México y la jugada de Carlos Slim

La reforma a las telecomunicaciones y a la radiodifusión es una de las mayores apuestas del presidente mexicano Enrique Peña Nieto desde que asumió el puesto.

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La reforma a las telecomunicaciones y a la radiodifusión —junto con la energética y fiscal— es una de las tres más importantes apuestas de Enrique Peña Nieto desde que asumió la Presidencia. CBS Interactive

Cuando los diputados dieron el sí a la ley secundaria que regulará las telecomunicaciones y la radiodifusión en México, el empresario Carlos Slim, dueño del emporio de telecomunicaciones América Móvil, sorprendió al país y al mundo de los negocios con una jugada inesperada.

Esta semana, la empresa anunció que venderá y desincorporará sus activos a un operador independiente para declinar su preponderancia en el sector de telecomunicaciones mexicano y así poder competir en televisión de paga.

La TV de paga es uno de los servicios de más crecimiento ante la demanda de nuevos usuarios en mercados de economías emergentes como México, a diferencia de Estados Unidos en donde la transición de las audiencias de la televisión abierta a la de paga está totalmente consolidada.

Aún no se sabe qué activos y cómo, pero la disminución de la participación en el mercado de la telefonía de América Móvil a menos de 50 por ciento cambia las expectativas en un sector que crece por arriba del Producto Interno Bruto en el país. 


Meses atrás, el recién creado Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT) — una instancia similar a la Comisión Federal de Comunicaciones de EE.UU. (FCC) —, había declarado a América Móvil agente preponderante en el sector de las telecomunicaciones. Esta decisión se dio fundamentalmente por el número de usuarios y sus activos en telefonía móvil, telefonía fija e Internet, con lo cual no podría extender ya su dominio a la televisión de paga en la que Televisa es dominante con sus empresas Cablevisión y Megacable.

La ley secundaria aprobada el martes refrendó esta limitación para América Móvil, además como agente preponderante le obliga a compartir su infraestructura de redes con otros competidores a una tasa cero. Esto fue considerado por observadores como una especie de ensañamiento en contra de Slim y un favor para Televisa.

Televisa, el gigante de la televisión abierta, fue declarado a su vez dominante en el sector de la radiodifusión —el cual incluye, de acuerdo con el dictamen discutido en los últimos días en el Congreso, solamente la televisión abierta. 

La pregunta ahora es qué activos y cómo pretende desincorporarlos América Móvil. Todo apunta a que se deshará de negocios poco redituables, como bien podría ser la telefonía fija

De esta forma, Televisa sí podría crecer aún más en el mercado de la televisión de paga, considerado por la ley secundaria como parte del sector de las telecomunicaciones. Una regulación desequilibrada y avalada por la mayoría de los senadores y diputados, realizada con poca rigurosidad y que con o sin intención deliberada acababa favoreciendo a Televisa.

La declaración de agentes preponderantes por sector y no por servicios fue el objeto de la discordia y del debate público en el país, el cual convirtió la discusión en una disputa de grandes peces, sin mirar hacia los usuarios que pagan un Internet lento y caro y que desde hace más de 50 años tienen escasa pluralidad y diversidad en el televisor.


Ambas empresas crecieron bajo el amparo de los gobiernos en turno desde el siglo pasado y se convirtieron en objeto de regulación, de disputa y de álgidos debates en los medios mexicanos, en los que ha predominado un análisis en blanco y negro: con Slim o con el dueño de Televisa Emilio Azcárraga. Esto ocurre como si los sectores regulados fueran un juego del Mundial de Brasil.

La reforma a las telecomunicaciones y a la radiodifusión —junto con la energética y fiscal— es una de las tres más importantes apuestas de Enrique Peña Nieto desde que asumió la Presidencia. En el caso de las telecomunicaciones y la radiodifusión, la reforma a la Constitución aprobada en junio de 2013 pretendió fomentar la competencia en mercados altamente concentrados y políticamente influyentes: Televisa en radiodifusión —donde concentra publicidad y audiencias— y la empresa de Slim —que concentra siete de cada 10 líneas móviles en el país.

La pregunta ahora es qué activos y cómo pretende desincorporarlos América Móvil. Todo apunta a que se deshará de negocios poco redituables, como bien podría ser la telefonía fija. Aceptar o no la estrategia quedará en manos del IFT, que tiene por delante una difícil decisión en la cual debe cuidar rigurosamente los indicadores y argumentos que validen si América Móvil efectivamente está reduciendo su participación en el mercado de las telecomunicaciones a una cuota menor del 50 por ciento.

También queda abierta la posibilidad de que Slim participe en el negocio de la televisión abierta

De concretarse la estrategia anunciada el martes por la empresa de Slim, además de dejar de compartir su red con otros competidores de manera gratuita, podría dejar la puerta abierta a competidores no mexicanos. La reforma constitucional permite hasta el 100 por ciento de inversión extranjera en el sector. Además, y aún más importante, le permitirá entrar al mercado de televisión de paga y competir con Televisa que, a pesar de dominar, no le será fácil tener al lado a la empresa de Slim.

También quedaría abierta la posibilidad de que Slim participe en el negocio de la televisión abierta, ya que la nueva normativa establece la posibilidad de concesionar dos nuevas cadenas de televisión comercial.

La empresa de Azcárraga debe estar pasándola mal, pero no está sola. También está la familia Vargas, dueños de MVS, que a su vez es propietaria de la compañía de televisión de paga Dish y que Slim pretendía comprar. Esta semana, el magnate anunció que renunciará a la opción de compra del 51 por ciento de las acciones.

Mientras se espera la reacción de Televisa, el anuncio de Slim puede ser interpretado de dos formas: como un triunfo de la reforma de Peña Nieto que obligó a un casi monopolio a reducir su participación en el mercado —como ha señalado el Secretario de Comunicaciones y Transportes Gerardo Ruiz Esparza—, o bien, como  una llamada de atención del poderoso Slim, que luego de meses de estoicismo pisa firme para decir: "Aquí mando yo".

Mientras tanto, las audiencias y los usuarios de servicios de telecomunicaciones tendremos que esperar algunos años para ver o no reflejadas en el bolsillo y en más opciones de información y entretenimiento las promesas de una de las reformas que no ha dejado satisfechos a todos, pero que es una de las más relevantes del gobierno de Peña Nieto.