Nueva biografía de Jobs no lo redime, pero suma a su leyenda

El cofundador de Apple no era una blanca paloma, y su biografía más reciente 'Becoming Steve Jobs' confirma que era complejo e irascible, aunque con habilidades especiales para los negocios.

Hay un adagio que dice que algo que huele a manzana, sabe a manzana y parece una manzana es, muy probablemente, una manzana.

Becoming Steve Jobs, la biografía más reciente de Steve Jobs no logra redimir al cofundador de Apple, quien ha sido descrito como genio y antisocial a la vez, con justa razón. Varios en las filas internas de la empresa quisieron pintar a su líder como mucho más que eso cuando el libro apareció en las estanterías en Estados Unidos hace unas semanas, con poco éxito.

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Random House

Estas personas afirmaban que la biografía escrita por Walter Isaacson, autorizada por el propio Jobs, pintaba una imagen en blanco y negro del ejecutivo famoso por sus caprichos, su neurosis y, en particular, su "sinceridad" hacia los demás -- algo que rayaba casi en crueldad.

Pero, para su desgracia, lo único que logra Becoming Steve Jobs es confirmar que Steve, como le llaman los autores Brent Schlender y Rick Tetzeli a lo largo del libro, sí era una manzana: su comportamiento, a pesar de desplantes de compasión y de generosidad, es, por lo general, el de un cabrón: un tipo duro que siempre puso sus prioridades y sus idiosincrasias sobre las de los demás y que hizo muchas cosas de las que cualquier ser humano "normal" se avergonzaría.

El libro se basa en las anécdotas y experiencias de Schlender, quien cubrió a Jobs para la revista Fortune, entre otras publicaciones, y dice haber tenido más de 150 reuniones, conversaciones y entrevistas con el cofundador de Apple. Aunque el autor aclara que no eran "amigos", es evidente que tenía una relación cercana y especial con Jobs. El intento por justificarlo es evidente. Un método que usan es hablar con gente que quiere mucho a Jobs: su esposa, el hombre que dejó encargado de Apple (Tim Cook), o los colaboradores que no fueron despedidos o que permanecen en la empresa, y quienes hablan de Jobs como un visionario.

Sin embargo, es muy sabido que Jobs abandonó a su primera hija, Lisa, con quien posteriormente tuvo una relación complicada (que no se menciona en este libro) y que enfureció a todo dios en Apple en su primera estadía en la empresa hasta que lo corrieron en 1985.

Lo que sí logra esta nueva biografía es darnos una mirada más profunda a ciertas etapas de su desarrollo como profesional y como persona, en particular su fase de "exilio": los años después de salir de Apple en los que fundó NeXT y compró (y transformó) a Pixar. Fue justo en esa época que Schlender comenzó a cubrir a Jobs.

Sus años en el exilio

Estos capítulos dedicados a NeXT y Pixar y sus doce años de exilio entran mucho más a fondo en esa etapa que la biografía de Isaacson y tan solo por esa lectura vale la pena comprar el libro.

Es muy interesante ver, por ejemplo, el tiempo y dinero que Jobs le dedicó al logotipo de NeXT y lo errada de la estrategia de enfocar los productos de esa empresa en el mercado académico. Este capítulo confirma que Jobs no era un líder natural, y que muchas de sus ideas estaban equivocadas (el libro cuenta que el primer producto de NeXT tardó años en salir, y para entonces varios de los cofundadores de la empresa ya se habían ido).

Por otro lado, mientras que los autores quieren sugerir que el éxito de Pixar se debió en gran medida a la poca intervención de Jobs en esa empresa y a dejarla transformarse de una firma de software a una de animación, lo cierto es que Jobs era el dueño y que él negoció personalmente la venta a Disney por US$7,400 millones en 2004.

Steve Jobs hacía muchas cosas muy bien: era un negociador extraordinario (Pixar es un ejemplo, como también el acuerdo que logró con las cinco disqueras más grandes del mundo para vender su música en iTunes; o el hecho que vendió NeXT a Apple, lo cual le abrió de nuevo las puertas de su Alma mater). También, era un mago para elegir gente y guiarlos: lo hizo con su primer socio, Steve Wozniak, y también con Jony Ive, el genio del diseño detrás de la iMac, el iPod, el iPhone y todo lo que ha venido después hasta llegar al Apple Watch.

Este libro logra echar buena luz sobre la relación de Jobs con Ive (de la propia boca de éste) y con John Lasseter, el genio detrás del éxito de los filmes de Pixar, quien habló largo y tendido con los autores. Ambos dicen maravillas de un jefe exigente, duro y explosivo que logró sacar su mayor talento.

Vuelve el hijo pródigo

Nadie cuestiona lo que Jobs logró hacer con Apple -- en quiebra y a la deriva -- cuando volvió en 1997. Lanzó productos revolucionarios, desde el iMac hasta el iPad, y la convirtió en una de las mayores empresas del mundo.

El principal argumento del libro es que si bien Jobs siempre fue un perfeccionista neurótico, su intensidad aparentemente menguó con los años, en los que aprendió a confiar y depender más de ejecutivos muy bien pagados y de primer nivel. Aunque logran probar eso en parte, los autores conceden un capítulo al final para confirmar que Jobs cambió, pero no tanto. Una anécdota brutal es la descripción de una investigación por la concesión ilegal de acciones a ejecutivos, en la que Jobs permitió que otros cargaran con la culpa.

Lo que queda clarísimo tras la lectura de las dos biografías es que Jobs era un ser muy complejo, lleno de claroscuros. Por un lado, era un hombre de familia, que intentó corregir su relación con su primera hija y con un talento descomunal por el marketing y el desarrollo de productos. Por otro, era un ser irascible y rencoroso que no dudaba en imponer su criterio e, incluso, su visión moral del mundo, a costa de lo que fuera. Por un lado llama a la mamá de Tim Cook a decirle que su hijo debería de tener familia, pero por otro le pide al ejecutivo un domingo que vaya a su casa de inmediato. Por la descripción de los autores de esta biografía, Jobs gustaba de ser paternal y paternalista con sus empleados.

Sin embargo, en este libro a diferencia del anterior hay más voces que defienden la actitud de Jobs. Ive, por ejemplo, insiste que los comentarios desgarradores nunca eran personales ni tenían la intención de lastimar.

Por supuesto, cada quien cuenta la historia según le fue en la feria. Varias veces he escuchado a gente justificar el comportamiento de otros con frases como "Era un desgraciado, pero a mí siempre me trató bien". Digamos que en este libro, escuchamos el punto de vista de ese grupo de gente privilegiada a la que Jobs "siempre trató bien", aunque muchos de esos tratos dejan mucho que desear. O estabas con él, o estabas en su contra.

Jobs era un genio por muchas razones. Logró trabajar con otros genios y sacar lo mejor de ellos. Logró resucitar y convertir a Apple en la empresa de productos de tecnología de consumo más grande del mundo. Fue fiel a su visión de ofrecer productos de calidad a las masas. Fue un competidor y hombre de negocios atrevido, sagaz, arriesgado y contundente. Fue un hombre privado que puso a su familia en primer lugar (un hombre multimillonario que vivía en un barrio y una casa de clase media alta, pero nada ostentoso). Lo que no fue es un líder público que se pueda ver como un ejemplo de humanidad, de paciencia o de compasión, a pesar de lo que los autores quieren insinuar.

Y aunque Jobs sí resulta ser -- efectivamente -- una manzana, Becoming Steve Jobs es un complemento importante para los interesados en entender al hombre y al fenómeno, pues añade muchos detalles de su vida y profundiza, como lo dije, en su etapa en el exilio.

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